Emigración
Italia: piden regularizar a extranjeros con trabajo
Tres días después de que el Senado de Italia aprobara una dura y polémica ley que convierte a cualquier inmigrante indocumentado en un delincuente, el subsecretario de la presidencia del gobierno italiano, Carlo Giovanardi, pidió ayer al consejo de ministros que implemente un procedimiento de urgencia para regularizar a los extranjeros que ya trabajan en el país, aun sin tener permiso de residencia.
En Italia, según cálculos de la organización católica Caritas, viven unas 500.000 mujeres extranjeras sin permiso de residencia que trabajan como empleadas domésticas o cuidadoras de ancianos.
Cuando se publique en la Gaceta Oficial una ley de "seguridad" aprobada el jueves pasado, todas estas mujeres incurrirán en el delito de "inmigración clandestina". El dato preocupa a Giovanardi, que es responsable de Políticas Familiares del gobierno.
A partir de la entrada en vigencia de la norma, el extranjero que entre o permanezca en forma ilegal en Italia será acusado por el delito de inmigración clandestina y podrá ser castigado con la expulsión inmediata y multa de hasta 10 mil euros, unos 14 mil dólares. Los expertos prevén que las expulsiones podrían pasar al doble de las 28 mil aprobadas el año pasado. Además, las familias que dieron trabajo a los extranjeros sin papeles serán acusadas de encubrimiento.
"Se puede y se debe resolver este problema que atañe a centenares de miles de familias italianas y a centenares de miles de trabajadores no europeos", alertó el subsecretario, al pedir al Ejecutivo que tome medidas urgentes para proteger a estas personas.
La propuesta de Giovanardi recibió comentarios favorables en los sectores de centroizquierda, especialmente en el Partido Democrático, el principal de la oposición, que se opone con dureza a las nuevas normas que criminalizan a los inmigrantes. Pero también surgieron duras críticas al subsecretario dentro del gobierno.
"Es hora de terminar con la idea de que este es el país de 'hecha la ley, hecha la trampa'", declaró el ministro Roberto Calderoli, de la Liga Norte, un partido con fama de xenófobo y racista, aliado del primer ministro Silvio Berlusconi. Y disparó: "¿Quién le dijo (a Giovanardi) que son 500 mil las mucamas y cuidadoras irregulares en Italia? La mayor parte son cuidadoras del sexo y de la droga".
Según Berlusconi, esta ley -que además, entre otros puntos, crea las polémicas "patrullas ciudadanas" que, bajo el control de los intendentes, saldrán a la calle a defender "el orden y la seguridad"- servirá para "aumentar la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos".
Pero para la oposición de centroizquierda se trata de "un daño para el país", pues refuerza los sentimientos xenófobos y racistas crecientes en Italia.
(Publicado por Agencias y El Clarín – Argentina, 6 julio 2009)
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