viernes, 21 de novembro de 2008


Elecciones

Venezuela: Disidencia amenaza con quitar terreno político a Chávez, el domingo hay elecciones municipales

En Venezuela, la oposición y el "imperio" han dejado de ser los únicos enemigos del presidente Hugo Chávez.

Ahora, nuevos actores salidos de sus propias filas amenazan con arrebatar al gobernante algunas plazas clave en las elecciones regionales del domingo.

Después de la dolorosa derrota en un referendo constitucional hace un año, que le cerró las puertas a la reelección indefinida, Chávez ha tenido que lidiar con sonadas disidencias que cuestionan su liderazgo y quebraron por primera vez la unidad oficialista frente a un evento electoral.

Pese a que los llamados disidentes afirman seguir comprometidos con el proyecto socialista de Chávez, el mandatario ya los ha calificado de "contrarrevolucionarios", prometiendo barrer a los "traidores" del mapa político.

"Se va a demostrar que el que traiciona a Chávez se muere políticamente, el que traiciona al pueblo está liquidado. Compadre, no tiene para donde coger (...) traidores de pacotilla", clamó Chávez durante un mitin en su estado natal Barinas, donde la disidencia tiene opciones de ganar la gobernación.

Aunque en las regionales del 2004 sus aliados ganaron 20 de las 22 gobernaciones y la mayor parte de las 300 alcaldías, Chávez ha perdido en los últimos dos años el apoyo de cuatro estados cuyos dirigentes abandonaron "el proceso" en medio de luchas intestinas por el poder.

Los "socialistas" probablemente revalidarán su triunfo en la mayoría de los cargos, pero encuestadores pronostican que entre la oposición y la disidencia podrían derrotar al oficialismo hasta en un tercio de los estados y municipios.

Algunas de estas regiones están en el llamado "corredor electoral", que concentra más del 70 por ciento de los votantes del país de 28 millones de habitantes.

De compadre y enemigo

Ejemplo de esta situación es Carabobo, uno de los estados más poblados e industrializados del país, donde el "chavismo" enfrenta no sólo al candidato opositor, sino también al actual gobernador, Luis Acosta Carlez, que en pocas semanas pasó de ser "compadre" a "enemigo" acérrimo.

Aquí, el candidato de oposición lidera las encuestas ante un voto oficialista que se ha dividido entre Acosta Carlez y Mario Silva, un polémico ex presentador de la televisión estatal que fue elegido candidato por el partido de Chávez.

"¡Vete al basurero por traidor!", le dedicó recientemente Chávez a quien fuera su amigo y compañero de armas.

Precisamente, desde que decidió contradecir al mandatario y lanzar su propia candidatura, se multiplican contra él denuncias por corrupción y tráfico de influencias que el Gobierno nunca sacó a relucir mientras fue fiel a Chávez.

"Acosta Carlez va a su estado natural: la traición. No fue revolucionario y estuvo inclinado a la oligarquía carabobeña", dijo el candidato Silva en una entrevista con Reuters.

Tampoco Acosta Carlez había criticado hasta ahora la gestión de Chávez, al que ha pasado de llamar "padre" a "loco" después de que el gobernante amenazara con sacar los tanques a la calle si la "oligarquía" gana los comicios en Carabobo, ubicado en el norte del país y con un vital puerto comercial.

"Esa revolución que lleva el presidente es una vaina loca, porque ni él mismo sabe por donde lleva el país, ensayo-error o error-ensayo", dijo el general retirado a Reuters en su residencia oficial, donde todavía exhibe una pared repleta de fotos con el presidente durante la pasada campaña del 2004.

En Valencia, la capital estadal, Acosta Carlez ha borrado todo vestigio de Chávez en las vallas del gobierno regional. Donde antes aparecía la efigie "del máximo líder de la revolución", ahora tan sólo se ve una silueta blanca, y su lema "patria, socialismo o muerte" mutilado.

Drama chavista

Otro escenario en la mira es el estado Barinas, que aunque no tiene una población electoral relevante ni grandes industrias o importantes recursos naturales, perder esa plaza sería un duro golpe simbólico para Chávez.

No sólo es su estado natal, sino que ahí ha gobernado su padre por casi una década y unos disidentes podrían poner en aprietos al candidato oficial del partido: ni más ni menos que su hermano Adán Chávez, uno de los arquitectos del proyecto político del mandatario.

En este caso, el tránsfuga es el alcalde de la capital barinesa, Julio César Reyes, al que sondeos mostraban como un candidato con buenos niveles de aceptación para revalidar el "dominio rojo". Pero, salió elegido como candidato oficial el hermano del presidente.

"Esto es parte del drama del chavismo (...) él asfixia, mata, expulsa, saca de su lado a todo aquel que no sea absolutamente obsecuente, obediente, adulante. Y ahí nadie se atreve a brillar por su propia cuenta", dijo el director de un diario local crítico del Gobierno, Teodoro Petkoff.

También en el agrícola estado Guárico, en el centro del país, el partido Patria Para Todos (PPT) decidió distanciarse de las directrices del "chavismo" al mantener a su candidata, que podría ganarle a un ex ministro de Información respaldado por Chávez.

En medio de la batalla electoral, incluso la segunda ex esposa del Chávez, Marisabel Rodríguez, decidió lanzar su candidatura para ser alcaldesa de un municipio por el partido Podemos, que rompió su alianza con el chavismo en el 2007.

Sin embargo, el oficialismo minimiza la importancia de la disidencia y cree que la fractura en las fuerzas políticas que apoyan a Chávez será pasajera y no restará apoyos al líder.

"Ninguno de esos partidos puede sobrevivir políticamente fuera de la alianza. Para mí la disidencia es circunstancial, después de las elecciones se verá", dijo a Reuters el general retirado Alberto Muller Rojas, vicepresidente del PSUV.

(Publicado por Reuters, 21 noviembre 2008)
________________

últimas calientes

suscribirse |  entre en contacto |  apoyadores |  migalhas en portugués |  migalhas international