lunes, 13 de outubro de 2008


Deuda

Gobierno de Argentian dice que no habrá pago en efectivo al Club de París

La Argentina y el Club de París ayer se vieron las caras en forma oficial por primera vez desde que Cristina Kirchner anunció, el 2 de septiembre último, su decisión de usar las reservas para cancelar toda la deuda con esta entidad que agrupa a 19 países ricos. Aquí, en Washington, el ministro de Economía, Carlos Fernández, se reunió con el vicepresidente del Club, Benoit Coeure, y le comunicó que, por ahora, no habrá pago en efectivo.

Como el contexto financiero mundial que existía cuando Cristina hizo el anuncio varió enormemente, el ministro le transmitió a su interlocutor que la Argentina no está en condiciones de desprenderse de una porción significativa de sus reservas de dólares en medio de la crisis internacional. Por eso, hubo un cambio sustancial respecto de la promesa original: la oferta de pagar unos 6.700 millones de dólares usando reservas del Banco Central quedó limitada a un compromiso de seguir conversando, pero sin definir todavía cómo ni cuándo se hará la cancelación.

En los días previos al viaje de Fernández a la capital de Estados Unidos, Clarín --en base a una información aportada por una alta fuente de la Casa Rosada-- había anticipado que el pago de esta deuda quedaría en suspenso hasta nuevo aviso. Pero ni el Gobierno argentino ni el Club de París quieren dar por muerta la negociación.

El domingo se acordó avanzar en las discusiones para determinar el monto exacto de la deuda pendiente, ya que contra la cifra que publicitó en su momento Cristina el bando acreedor lanzó sus propio cálculo: 9.500 millones de dólares, dijo antes de sentarse a negociar.

"La idea fue dejar claro que mantenemos la voluntad de pagar y normalizar la deuda. Pero se explicó también que las condiciones objetivas no son las mismas de hace 40 días. Así, cualquier solución responsable exige tener en cuenta el nuevo contexto y adecuarse a él", explicó a Clarín una fuente de la delegación que acompaña al ministro en esta ciudad. Ni siquiera bajo la protección del anonimato los funcionarios argentinos se atreven a decir con todas las letras que no habrá pago en efectivo. Hacen malabarismos para eludir esa expresión y sugerirla con otras palabras.

"Lo que decimos es que éste es un momento para orejear las cartas que tenemos y ver qué es lo que más le conviene al país en esta circunstancia", explican ante la insistencia periodística por arrancarles la frase textual. Llamó la atención que una misma palabra ("orejear") fue usada ayer mismo desde Argentina por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, para referirse al mismo tema.

Para alivio de los funcionarios, el representante de los acreedores aceptó el cambio de planes, siempre bajo el compromiso firme de que el país mantiene su interés en cancelar esta deuda que está impaga desde fines de 2001.

Así, la gestión de Fernández abrió una nueva etapa --con el Club de París. Si bien del otro lado se sentó Coeure, la ausencia del titular de la entidad, Xavier Musca, se justificó porque tuvo que volar de urgencia a Francia a participar de la cumbre de financistas de la Unión Europea convocada por el presidente Nicolas Sarkozy para tratar de conjurar la crisis en el Viejo Continente (ver pág. 20).

A partir de ahora, el encargado de seguir los contactos con el Club de París será el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, quien acompañó ayer al ministro en el encuentro con Coeure en el edificio del Banco Mundial.

El anuncio de pagar la deuda al Club de París es complemento de la decisión de normalizar la deuda pendiente con los bonistas que no entraron al canje y reprogramar los vencimientos de algunos títulos públicos que vencen en 2009.

Con este paquete, el Gobierno se propuso recuperar la confianza de los mercados financieros y volver a ser sujeto de préstamos. Pero la primera reacción de los inversores fue negativa, porque juzgaron que las acciones llegaban a destiempo. Luego, al agravarse la crisis mundial, el propio Gobierno comenzó a moderar su interés. Ahora la apuesta se limita a mantener las señales de buena voluntad, pero sin arriesgar ni un solo dólar de las reservas que le dan poder de fuego para evitar que se desmadre el precio de la divisa en el frente doméstico. Canje

El 22 de septiembre, Argentina dijo que recibió una oferta de tres bancos internacionales para regularizar la deuda en cesación de pagos, lo que le permitiría resolver un conflicto pendiente desde el 2005, que ya generó juicios internacionales, así como reabrir el mercado voluntario de deuda para el país.

Argentina completó en el 2005 un canje de su deuda en cesación de pagos por unos 100.000 millones de dólares con la aceptación del 76 por ciento de los acreedores.

La propuesta de los bancos, que según el Gobierno contarían con el mandato de acreedores por al menos de la mitad de los 20.000 millones aún en cesación de pagos, incluye además un compromiso inversor en nueva deuda por hasta 6.000 millones de dólares, que aliviaría necesidades de financiamiento del país.

La turbulencia financiera internacional, el cierre de los mercados de crédito, la caída de los bonos soberanos argentinos y la necesidad del Gobierno de conservar reservas en el Banco Central para afrontar los próximos desafíos del mercado habían sembrado dudas sobre las dos operaciones.

Los vencimientos de deuda del 2009 se ubican en torno a los 20.000 millones de dólares.

(Publicado por El Clarín y Reutes, 13 octubre 2008)
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