lunes, 29 de setembro de 2008


Crisis Financiera

El Congreso acuerda el paquete de rescate financiero en EE.UU.

Los líderes del Congreso y del gobierno del presidente George Bush alcanzaron el domingo un acuerdo sobre un plan de rescate de los mercados financieros en peligro, cuyo colapso podría hundir a la nación en una recesión profunda. El acuerdo, anunciado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, prevé la inyección al mercado de US$ 700.000 millones y aún debe ser puesto sobre papel.

A diferencia de la primera y rechazada propuesta del gobierno, que buscaba un salvataje nada más que de las entidades financieras, el nuevo plan prevé un control parlamentario. El programa -llamado "Ley de Estabilización Económica de Emergencia de 2008"- consta ahora de 106 páginas, frente a las tres de la primera propuesta presentada por el Departamento del Tesoro.

Los expertos habían advertido que si no se presentaba un paquete de salvataje antes de la apertura de los mercados en la mañana de hoy lunes podría generarse el pánico y la caída de las bolsas, a las que ahora se les quiere transmitir un mensaje de confianza.

El acuerdo es fruto de intensas deliberaciones realizadas durante todo el fin de semana, en cuyo transcurso hubo intentos de los sectores más conservadores del oficialismo republicano de rechazar el plan al que consideran demasiado "intervencionista" y una negación absoluta de los principios de libre mercado. Los demócratas, con mayoría en ambas cámaras, no querían aprobarlo sin contar con el voto de los republicanos, en plena campaña electoral. La percepción general es que se trata de salvar al sistema financiero en detrimento del ciudadano de a pie, que pagará los costos.

"Creo que lo hemos logrado", dijo el secretario del Tesoro, el republicano Henry Paulson, quien estaba acompañado por Pelosi y el líder de la mayoría de ese partido en el Senado, Harry Reid. "Desarrollamos todo'', acotó a su vez Judd Gregg, el principal republicano del Senado en las negociaciones.

El presidente George W. Bush consideró que los legisladores habían enfrentado una votación difícil, pero dijo tener confianza en que el Congreso aprobará el proyecto. "Sin este plan de rescate, los costos para la economía estadounidense pudieran ser desastrosos'', afirmó en un comunicado.

Está previsto que la Cámara baja vote la ley hoy lunes y que el Senado lo haga el miércoles, pues mañana martes no habrá sesiones por la fiesta del año nuevo judío.

El programa será una de las mayores intervenciones en los mercados en la historia del país.

El plan tiene como finalidad quitar de las manos de los bancos los créditos no cobrados que amenazan con descarrilar la economía y con sumir al país en una grave depresión. El gobierno adquirirá ahora la deuda de mala calidad que "intoxica" sus balances. Básicamente, esa deuda es producto de hipotecas impagas ofrecidas por el sistema financiero a clientes con escasa capacidad de pago. El estallido de la burbuja inmobiliaria provocó la quiebra o la fusión de importantes instituciones crediticias de EE.UU., en el mayor crack financiero desde la crisis de la Gran Depresión de 1929.

El Tesoro tendrá a su disposición un máximo de US$ 700.000 millones. De ellos, podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros 100.000 millones si el presidente Bush determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.

El acuerdo preve aplicar límites "razonables" a las indemnizaciones de los directivos de las empresas quebradas, que causaba más rechazo en la gente.

Además, los contribuyentes recibirán derechos de compra de acciones (warrants), con lo que se beneficiarán si las empresas que reciben la ayuda se recuperan. Y habrá apoyos a los ciudadanos que enfrentan un remate hipotecario.

Los candidatos a la presidencia dieron ayer su venia al acuerdo. El senador Barack Obama ayer reafirmó que está inclinado a respaldar el pacto. Más ambiguo, su rival republicano, John McCain, ayer finalmente señaló que en principio apoyaba el plan acordado.

No obstante, ha pesado el argumento del gobierno de Bush de que, si no se hacía nada, habría caos en las Bolsas y el país podría caer en una recesión profunda, con graves implicancias en la economía mundial.

Injusticia

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, responsabilizó a Estados Unidos por la crisis financiera mundial y dijo que su plan de rescate era injusto para los más pobres.

"Quieren ayudar a los bancos y no ayudan a los pobres", dijo Lula el sábado por la noche en Sao Paulo durante un acto de campaña antes de las elecciones municipales del 5 de octubre.

“¿Por qué dar 700 mil millones de dólares a los bancos y no dar dinero a los pobres que perdieron sus casas?”, preguntó Lula, según medios locales, en referencia a los problemas en el mercado inmobiliario de Estados Unidos.

"La culpa es de EU"

El ex trabajador de fábrica, que obtuvo niveles récord de aprobación este mes, dijo que Estados Unidos tenía la principal responsabilidad de solucionar una crisis que tuvo repercusiones mundiales.

"No es mi culpa si transformaron su economía en un casino", dijo Lula, refiriéndose a las acusaciones de que flexibles regulaciones financieras estadounidenses empeoraron la crisis.

Brasil está en una mejor posición para resistir a la crisis que años atrás, dijo el ex líder sindical.

"No quiero decir que estemos a gusto, pero... Hoy dependemos menos de Estados Unidos para nuestras exportaciones", sostuvo Lula.

(Publicado por El Clarín – Argentina y El Universal - México, 29 septiembre 2008)
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