Conflicto
Conflicto agrario llega a la justicia de Argentina
La disputa entre el agro y el Gobierno argentino se agudizó el jueves luego de que la justicia intervino en el conflicto y la presidenta Cristina Fernández volvió a embestir contra el sector, lo que podría derivar en una nueva huelga agraria la semana próxima.
A poco de que finalice una tregua de 30 días que dieron las cuatro mayores asociaciones rurales del país al Gobierno el 2 de abril, cuando levantaron una protesta contra un cambio impositivo que provocó un desabastecimiento de alimentos básicos, las negociaciones siguen siendo infructuosas.
El nuevo actor del conflicto es la justicia. Algunos productores han logrado en cortes del interior del país que se suspenda la aplicación del nuevo régimen de impuestos decretado por el Gobierno, que en la práctica significó un aumento en los tributos a las ventas externas de soja y girasol.
Muchos productores se mostraron esperanzados de que, tras esta medida de la justicia, otros jueces fallen a su favor y les permitan sortear la nueva tasa.
Pero al mismo tiempo hubo denuncias -en algunos casos apoyadas por el Gobierno- por desabastecimiento contra los productores por la huelga de marzo y los líderes de las cuatro entidades fueron citados por un juez a una audiencia prevista para la semana próxima.
"Es llevar al terreno judicial el accionar de los productores y condicionar a las entidades a ponernos en mayores problemas judiciales," dijo a la televisión local Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.
El temor de algunos funcionarios es que una nueva protesta vuelva a paralizar el comercio de alimentos.
Consultado acerca de si es conveniente que los conflictos políticos se diriman en la justicia, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, dijo que no es la mejor opción.
"Judicializar los conflictos no es el mejor camino. Lo mejor es que se resuelvan en el campo de la política. Para eso funciona la política, el diálogo, la concertación," explicó.
Cruces
Pese a que las negociaciones con el sector continúan, la presidenta Fernández volvió a arremeter contra los productores, a los que acusó de violar la ley "con lockout (paro patronal) empresario, desabasteciendo, tirando comida, dejando sin comida a los argentinos, encareciendo los precios."
El Gobierno ha argumentado que busca evitar que las fuertes alzas en los precios de los alimentos terminen afectando a la cuarta parte de la población que vive en la pobreza.
También el ex presidente Néstor Kirchner, lanzó duras críticas al campo en su primer acto como presidente del partido peronista.
"No quieren vender en la Argentina, quieren exportar todo. No les importa el estómago, el bolsillo y familia de los argentinos. Les importa la de ellos nomás y eso no puede ser," dijo Kirchner.
Los agricultores aún no han decidido qué método de protesta emplearán luego del 2 de mayo en caso de no lograr un acuerdo, pero dijeron que las negociaciones no van bien encaminadas.
"Esto no está avanzando. Estamos acumulando desencuentros y esto exaspera a mucha gente que está expectante. La gente está muy dispuesta a volver al paro, pero nadie quisiera tener que volver a ese paro," aseguró Buzzi, de la Federación Agraria.
Esta semana, los precios en los mercados internacionales del rubro se vieron impulsados por el temor a que una nueva protesta afecte las exportaciones de Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales de granos y productos derivados.
Mientras tanto, los mercados financieros argentinos registraron fuertes pérdidas en los últimos días debido a la preocupación generada por el conflicto.
(Publicado por Reuters, 25 abril 2008)
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