Hidroeléctrica
Paraguay: Tratado obliga a fiscales a investigar supuestos gastos sociales de Itaipú
El Tratado de Itaipú obliga a la justicia paraguaya a investigar posibles sobrefacturaciones perpetradas con los gastos sociales de la binacional. Bajo esa modalidad, por ejemplo, se montaron semáforos de más de cien millones de guaraníes y se “refaccionaron” escuelas que, sin embargo, siguen en ruinas, en la ciudad de Minga Guazú.
El solitario beneficiario de los semáforos de Minga Guazú, un desaprensivo perro que, en desconocimiento de las reglas de tránsito, cruzó con luz roja.
Ahora que por primera vez se conocen algunos de los multimillonarios gastos que hizo Itaipú al margen del presupuesto público y ajeno a cualquier control por parte del Estado, el Ministerio Público está obligado a investigar lo que, a primera vista, aparece como una serie de sobrefacturaciones en perjuicio de la binacional.
Se trata de los polémicos gastos sociales de la entidad, rubro inventado por los nuevos gobiernos de Paraguay y Brasil e incluido artificialmente como parte de los gastos operativos de la hidroeléctrica. Son erogaciones decididas de manera arbitraria por los Ejecutivos de ambos países con un criterio supuestamente social, aunque en el caso paraguayo tienen más bien un marcado tinte proselitista.
En Paraguay, la administración Duarte Frutos se niega rotundamente a informar cómo, en qué y cuánto se gasta en este concepto. Nuestro diario accedió recientemente a una lista parcial de esos gastos, erogaciones correspondientes a dos años, 2006 y 2007. El total de los desembolsos contrasta notablemente con el valor posible de las obras ejecutadas.
El Tratado
Parte de la escuelita Padre Guido Coronel de Minga Guazú en la que Itaipú “invirtió” más de G. 500 millones.
El artículo XXI del Tratado de Itaipú dice claramente que la responsabilidad civil y/o penal de los consejeros y directores de la entidad por actos lesivos para los intereses de esta será investigada y juzgada de conformidad con lo dispuesto en las leyes nacionales respectivas. El artículo es contundente. Ante las fundadas sospechas de que los gastos sociales fueron sobrefacturados -en perjuicio de Itaipú-, el Ministerio Público está obligado a iniciar una investigación.
Solo una muestra
Un ejemplo notable es lo que se observa en la ciudad de Minga Guazú en donde, en teoría, se ejecutaron inversiones por más de 1,7 millón de dólares. Fuimos hasta el lugar para revisar las obras y nos llevamos no pocas sorpresas.
La primera fue la escuela Padre Guido Coronel por cuya refacción se pagó a la Cooperativa Multiactiva más de 534 millones de guaraníes. No queda muy claro qué fue lo que se refaccionó. La mitad de la escuela está destechada. Las aulas nuevas son de ladrillo crudo sin revocar, y a las viejas, desconchadas y agrietadas, apenas si les pasaron una mano de pintura.
La mayor parte del establecimiento educativo estaba inconclusa desde hace años. Tras la importante inversión social, sigue igual. En su interior solo encontramos pasto y alimañas. Los alumnos dan clase en los corredores externos.
Semáforos
Aparentemente, Minga Guazú cuenta, entre otras cosas, con los semáforos más caros del Mercosur. Pese a que el tránsito de la ciudad todavía no registra las congestiones típicas de las grandes urbes, Itaipú decidió dotarla de semáforos. Le pagó 314 millones de guaraníes a Control SA por la instalación de tres semáforos. Un detalle: en Asunción, un semáforo para bocacalle puesto en vereda y con todos los chiches, cuesta 40 millones de guaraníes.
Los de Minga Guazú deben ser semáforos inteligentes, muy inteligentes. Lamentablemente, fueron montados en las calles menos transitadas. Estuvimos observando por horas para ver quién hacía uso de sus servicios. El único beneficiario fue un solitario perro que desconocía las reglas de tránsito. Cruzó con luz roja.
(Publicado por ABC – Paraguay, 4 marzo 2008)
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