Declaración
Por qué abogados chilenos trabajan gratis por otros?
Ayudar a las personas más necesitadas suele ser una aspiración de muchos profesionales, pero esto en muchas ocasiones se queda más en las palabras que en los hechos.
En el caso de los abogados, desde hace unos años ya lo están prácticando a través de entregar servicios legales pro bono. Sin embargo, ahora están yendo más allá, porque están suscribiendo la "Declaración pro bono del continente americano".
Este documento establece concretamente el compromiso de que se realice un mínimo de 20 horas de servicios legales por profesional, lo que se debe alcanzar dentro del tercer aniversario de la firma de la declaración.
Guillermo Morales, abogado chileno miembro del comité redactor de esta iniciativa (del estudio Morales Valdivieso & Besa), explica: "En EE.UU., donde la cultura pro bono existe desde hace muchos años, el estándar es de 40 horas, y en algunos estados o colegios de abogados es incluso más que eso. Esto (las 20 horas) es modesto, pero había que partir de la realidad latinoamericana, que es diversa. Hay países donde incluso el pro bono está prohibido, hay otros donde ni siquiera hay un colegio de abogados, etcétera. El caso chileno es muy excepcional, aquí el pro bono encontró un terreno fértil, porque como lo dijo Sergio Urrejola, el ex presidente del colegio, la tradición del voluntariado existe en Chile desde muy antiguo".
El presidente de la Fundación Pro Bono, Pablo Guerrero, coincide con que esta práctica ha tenido una gran acogida en Chile. "El poder hacer trabajo gratuito y voluntario es algo que está muy en la formación profesional del abogado, desde el hecho de que para recibirse necesitan hacer una práctica gratuita por 6 meses, que es algo que no existe en otra profesión. Está también la institución del abogado del turno, que es la obligación que tienen los abogados de dar asesoría gratuita en determinadas causas. Además, existen las clínicas jurídicas en las escuelas. En la fundación, hemos tratado de institucionalizar el trabajo gratuito a través de la práctica del pro bono". Y agrega: "Esta declaración de las Américas lleva a un estado superior, a un compromiso de alcanzar un determinado número de horas".
El espíritu o una de las principales razones por las que estos profesionales consideran necesaria esta actividad es porque, como los recursos estatales y los de las entidades no gubernamentales son insuficientes para atender las necesidades legales básicas de las personas pobres, no toda la gente tiene acceso a la justicia ni asistencia legal efectiva.
La génesis de la declaración
Por eso estos abogados enfatizan que no cualquier prestación gratuita es pro bono. Por ejemplo, prestar algún servicio a un familiar o amigo, hacer clases prácticamente por nada, no es pro bono. Éste, necesariamente, va enfocado hacia grupos vulnerables o sectores pobres. "Tiene que ir en beneficio de gente que a uno no le puede retribuir", dice Morales.
Sobre los orígenes de esta iniciativa, Guillermo Morales explica que se remontan varios años atrás.
En 2000-2001, el Colegio de Abogados de Nueva York organizó cumbres de colegios de abogados del continente. En ese contexto, se creó el Cyrus Vance Center for International Justice Initiatives, que coordina los esfuerzos del Colegio de Abogados de Nueva York en temas de acceso a la justicia. En 2005, este mismo colegio realizó una conferencia con abogados de la región para buscar vías para fortalecer iniciativas de pro bono. Es así como, a mediados de 2006, el Vance Center instó a la formación de un comité redactor para preparar esta declaración y promover su difusión.
Desde entonces tuvieron reuniones periódicas en distintos países. A mediados de este año, Morales inició el proceso de recolección de firmas de los adherentes nacionales. "Yo pensé que iba a haber más dificultad, porque la verdad es que es muy bonito hacer declaraciones de que yo cumplo con mis deberes éticos de la profesión, y otra cosa muy distinta es ponerlo por escrito y firmado. Y esa es la gracia de esta declaración, que por primera vez es un papelito que lo especifica con nombre y apellido", cuenta el abogado.
A la fecha, ya ha sido suscrita por el presidente del Colegio de Abogados, decanos de universidades y los socios de varios estudios.
La posición de los estudios sobre el pro bono
Sergio Diez,Cariola Diez Pérez-Cotapos y Cía
Dice que para "todos los efectos prácticos, nuestro estudio concibe y trata a un 'cliente pro bono' como un cliente regular dentro del estudio". Agrega: "El servicio a las personas y a la comunidad es connatural a la formación humanista que tiene el abogado, resulta muy frecuente que el día a día de nuestras actividades nos haga olvidar el compromiso social que ha asumido el abogado como servidor público, la labor pro bono ayuda a recuperar eso".
Fernando Barros,Barros & Errázuriz
"Los abogados podemos apoyar a las personas más desvalidas y contribuir a que tengan acceso a la justicia y a la solución de los problemas que enfrentan y, especialmente, exigir para ellos el respeto y trato eficiente que se merecen como seres humanos, lo que no siempre ocurre en las reparticiones e instancias llamadas a atender a los más necesitados", explica. Y agrega que en su estudio "cada vez que se nos presenta un caso no faltan voluntarios para tomarlo".
Gabriel Zaliasnik,Albagli Zaliasnik
"A través de esta actividad hacemos el bien, pero a la vez, logramos un nivel de satisfacción que quizás no se logra con el trabajo remunerado. Es muy gratificante sentir que con nuestro esfuerzo resolvemos problemas, entregamos herramientas para desarrollar actividades, orientamos a quienes carecen de acceso a este tipo de asesoría", dice el abogado.
Y explica que alrededor de un 10% del trabajo diario del estudio se dedica a gestiones pro bono.
Gonzalo Fernández, Carey y Cía.
Afirma que suscribieron la declaración porque "queremos fomentar y fortalecer el compromiso de nuestros abogados con el trabajo legal voluntario. Eso para contribuir a mejorar el acceso al sistema legal de instituciones o personas que puedan tener dificultades en lograrlo...Lo consideramos parte de nuestro compromiso social y como un componente de los deberes éticos de nuestra profesión". Además, el año pasado la oficina destinó cerca de 800 horas al trabajo pro bono.
Nicole Nehme,Ferrada Nehme
Cuenta que suscribieron la declaración "porque compartimos tanto la letra como su espíritu. Para nosotros esto no es más que formalizar algo que estamos haciendo hace largos años".
En 2006 este estudio dedicó un poco más de 600 horas a la labor pro bono y este año esperan llegar a cerca de 1.000 horas trabajadas en asuntos pro bono. Nehme cuenta que todos los abogados de la oficina sin excepción colaboran: "Es una obligación para quienes aquí trabajan".
Alejandro Álvarez,Álvarez Hinzpeter Jana
"Entendemos que esta ayuda pueda resultar muy necesaria para quienes la reciben, pero la realidad es que son nuestros abogados quienes más ganan, gracias al contacto con una realidad diferente a la que están acostumbrados en el trabajo diario. El nivel de compromiso social de la gente joven es sorprendente y el famoso 'no estoy ni ahí' no es un eslogan que refleje a nuestros abogados más jóvenes... El trabajo pro bono constituye un círculo virtuoso en el cual sólo vemos ventajas", dice.
(Publicado por El Mercurio, 14 septiembre 2007)
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