El Gobierno
de Venezuela dio un nuevo paso para la restitución de sus derechos en el
Mercosur, al recurrir a la vía judicial por la intolerancia del resto de los
Estados parte del bloque hacia ese país.
Ha habido
controversias sobre otros casos, no es la primera vez que Caracas se incorpora
a un proceso de arbitraje, declaró en entrevista exclusiva con Prensa Latina el
coordinador nacional venezolano en el Mercado Común del Sur (Mercosur), Héctor
Constant.
Apuntó que
esas disputas estuvieron asociadas a los otros cuatro países (Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay) y a temas relacionados con normas económicas e
interpretaciones de distintas resoluciones, aunque aclaró que no son muchas las
veces en que se ha convocado el procedimiento arbitral.
Luego del
comienzo del proceso de arbitraje (anunciado ayer de manera oficial), señaló,
existe un plazo para que cada una de las partes designe sus mediadores y se
conforme el tribunal arbitral Ad hoc, el cual conoce de la controversia y
decidirá en consecuencia.
Constant
explicó que todo eso está perfectamente normado, los plazos y el nombramiento
de los árbitros, porque todo está normado por procedimiento.
Añadió que
durante el tiempo transcurrido (del 15 de diciembre último a la fecha) cada
país ya notificó sus árbitros y Venezuela hizo lo mismo el 17 de marzo pasado
en la penúltima reunión del Protocolo de Olivos (para la solución de
controversias en el Mercosur).
Al
referirse al tribunal, mencionó que está conformado por tres árbitros
principales y tres suplementes, y comentó que hay un conjunto de listas con un
grupo de ellos.
Una vez se
instale el tribunal, precisó, cada parte procede a nombrar un árbitro titular y
uno suplente, y luego se define de mutuo acuerdo un tercero de otras listas que
existen.
El
funcionario venezolano manifestó que existe un proceso perfectamente
establecido en el mecanismo de Olivos y su reglamento para el pronunciamiento
del tribunal, el cual deberá ser constituido en un plazo de 15 días.
Interrogado
sobre si ese tribunal no se pudiera ver permeado por la situación actual creada
dentro del bloque y la reticencia del resto de los Estados parte de reconocer a
Venezuela, Constant afirmó que 'la realidad es excesivamente ruda' no solo por
las implicaciones prácticas, sino por la poca seriedad jurídica que tiene.
Expresó que
ese órgano tiene capacidad para dictar medidas cautelares, por ejemplo, en caso
de que se considere necesario proteger los derechos de la República
Bolivariana, y entonces el tribunal las estudiará.
Eso es
interesante, dijo, en la medida que para Venezuela se vulneraron todos los
procedimientos y normas, así como el propio reconocimiento de sus derechos, y
'eso la afecta directamente como también lo hace con toda la situación del
Mercosur', apostilló.
En ese
sentido, el experto puntualizó que su país desconoce las normas resueltas y
decididas sin el consentimiento de Venezuela, lo cual afectará al bloque
subregional cuando se normalice la situación, porque 'ellos están avanzando en
algo que es ilegal'.
El
coordinador nacional venezolano en el Mercosur indicó que el comienzo ayer de
la fase judicial se dio luego de cuatro reuniones de negocianes directas y fue
agotada hasta el máximo la vía política.
De ninguna
manera, valoró, puede plantearse que Venezuela no trató de avanzar mediante el
diálogo en la normalización del Mercosur y, desafortunadamente, tuvimos que
recurrir a la vía judicial por la intolerancia planteada en su contra y el
desconocimiento como Estado parte.
A otra
pregunta de Prensa Latina sobre la no designación del Alto Representante
General del Mercosur y su incidencia en la base social creada dentro del bloque
en los últimos años, Constant aseguró que ello es "muestra palpable de lo que
está ocurriendo"
Reveló que
en la última reunión del Grupo Mercado Común celebrada en la primera semana de
abril en Buenos Aires, con la asistencia de los cancilleres de Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay, el resto de los Estados solicitaron un estudio para
suprimir la figura del Alto Representante General.
Señaló que
si bien ese cargo es netamente político y de representación del Mercosur frente
al exterior, de esa responsabilidad dependen dos pilares fundamentales del
bloque: la participación social y la integración productiva.
Si se
desarticula esa figura le darán una prioridad mucho menor a dos de las
principales tareas que venía teniendo esa instancia en el seno del Mercosur, y
están vinculadas, se quiera o no, con la dimensión social del bloque, enfatizó.
Una de ella
es la unidad de apoyo a la participación social, que se encarga de tener la
relación con los movimientos sociales, y la otra, la integración productiva,
comentó.
Esta
última, apuntó, generadora de cadenas de producción local y regional, las
cuales permiten salirle al paso a las cadenas de producción que se hacen de
forma transaccional, sin tener en cuenta otros tipos de experiencia como la
agricultura familiar.
"Esos son
elementos que preocupan y decisiones que se están adoptando con la ausencia de
Venezuela", manifestó, y agregó, que no solo son ilegales, sino que denotan una
profunda redimensión de lo que se venía planteando en el Mercosur previamente.
Consultado
acerca del tratado de libre comercio que se anuncia debe concretarse en
diciembre venidero entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común, el
funcionario venezolano señaló que su país siempre ha sido observador de esas
negociaciones.
Puntualizó
que ha sido así porque estas se iniciaron antes del ingreso pleno de Caracas al
Mercosur, y de acuerdo con la norma, no se está obligado a formar parte de las
negociaciones internacionales que fueron emprendidas antes.
Sin
embargo, aclaró, la República Bolivariana es observadora, participa de 'todas
las negociaciones y genera legitimidad, no las entorpece'.
Recordó que
Venezuela es parte integrante del Mercosur en negociaciones con terceros, de
tal manera, que 'más les interesa a ellos que formemos parte de las
negociaciones con la UE', porque le daríamos legitimidad al acuerdo que ellos
pretenden alcanzar.
Nosotros,
reflexionó, no prejuzgamos sobre el contenido y el fondo del acuerdo, pero
estamos preocupados en el retorno del libre comercio, sobre todo, en la
alteración que pueda existir para los pequeños productores locales frente a un
mercado y actores económicos europeos que pueden tener mayores ventajas.
Eso,
agregó, sin contar otros grupos de temas como la propiedad intelectual, las
compras gubernamentales y los servicios, en los que no siempre el Mercosur
tiene ventaja, si no los logra desarrollar y poner en marcha de manera completa
antes de iniciar negociaciones con un bloque como la UE.
Desde el
punto de vista formal, Venezuela no ha entorpecido esas negociaciones por no
formar parte de ellas, pero un acuerdo que se alcance y no cuente con la legitimidad
de todos los Estados parte, "es un acuerdo cojo, que tiene un viso de
ilegalidad" y eso es muy desafortunado para los que quieren avanzar, aseveró.
Por último,
Constant agradeció la solidaridad de todos los que están al lado de la razón y
hacen valer los derechos de la República Bolivariana y del Mercosur.
(Publicado
por PL, 26 abril 2017)
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