Venezuela comunicó al resto de los países del Mercosur que asume la presidencia pro témpore de la organización regional, una vez que Uruguay anunció que finalizaba la suya, según una carta remitida por la Cancillería venezolana a sus homólogas, a la que tuvo acceso la agencia Efe.
"Tenemos a bien informar que, a partir del día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela asumirá con beneplácito el ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur, con fundamento en el artículo 12 del tratado de Asunción y en correspondencia con el artículo 5 del Protocolo Ouro Preto", afirmó el documento.
La carta, remitida el 29 de julio por el Ministerio de Exteriores venezolano a las cancillerías de los países miembros de la organización, recalca que estos artículos son los "únicos instrumentos normativos fundacionales que regulan la procedencia y continuidad de la Presidencia Pro Témpore" del Mercosur.
Asimismo, se señala que durante el ejercicio de la presidencia, Venezuela "realizará su mayor esfuerzo para garantizar la legalidad, institucionalidad, legitimidad y desempeño de este importante bloque de integración suramericano, bajo una vocación profundamente unionista".
Venezuela realiza este anuncio pese a que algunos miembros del bloque como Paraguay y Brasil sostienen que el país caribeño no puede ejercer la presidencia del Mercosur debido a que no tiene las condiciones políticas y económicas para desempeñar el cargo.
Ambos países insistieron además en que debe clarificarse la situación de derechos humanos en el país.
Uruguay mantuvo por el contrario, al anunciar este viernes que concluía su presidencia, que no había argumentos jurídicos que impidieran el traspaso a Venezuela.
"Uruguay entiende que a día de hoy no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la Presidencia pro témpore a Venezuela", señaló un comunicado publicado por la Cancillería uruguaya el viernes.
Los artículos de los tratados que cita Venezuela para anunciar que asume la presidencia señalan que el cargo debe ser entregado y rotado cada seis meses entre los países y por orden alfabético.
Paraguay sostuvo, sin embargo, que dicha presidencia quedaba "vacante" al dejarla Uruguay porque no se puede traspasar de forma automática.
El canciller paraguayo, Eladio Loizaga, insistió en que es necesario que exista un consenso para que otro miembro del bloque se haga cargo de ese mandato.
Fin de gestión
El gobierno dio por terminada ayer viernes su presidencia pro témpore del Mercosur y envió el informe de gestión final a los socios del bloque en una comunicación oficial.
"Uruguay entiende que al día de hoy no existen argumentos jurídicos que impidan el traspaso de la presidencia pro témpore a Venezuela", informó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado de prensa. Además se señala que Uruguay actuó en todo momento en apego al derecho internacional, la normativa institucional y la soberanía de los otros estados.
La cancillería uruguaya se aferró al artículo 5 del Tratado de Ouro Preto que establece que la presidencia será ejercida por rotación, en orden alfabético y cada seis meses. Uruguay asumió el mando del bloque el 22 de diciembre de 2015 de manos de Paraguay. Esa fue la última vez que los presidentes del bloque se habían reunido en el Consejo del Mercado Común. Con el plazo de seis meses agotado (por no decir excedido) y ante la parálisis política del bloque, que es incapaz de convenir una reunión, la diplomacia uruguaya no vio ninguna otra alternativa que trazar su propia línea divisoria.
Prueba de esa paralización es el informe final de Uruguay, que en 12 ocasiones establece que hubo acuerdos alcanzados en distintos ámbitos que no se pudieron formalizar "dado que no se llegó a un consenso entre las delegaciones sobre el traspaso" de la presidencia pro témpore.
El plan original del gobierno era realizar el pasaje hoy en una reunión en Montevideo. Pero el martes 26 la cancillería recibió la notificación de Brasil y Paraguay de que no acudirían a la cumbre, razón por la cual la diplomacia uruguaya decidió cancelar la cita dado que el Consejo requiere la presencia de todos los estados parte.
La discusión que el resto de los socios querrán abrir ahora es si Uruguay hizo un acto de entrega del mando del bloque y, en todo caso, a quien le corresponde asumir el liderazgo de la organización.
Las lagunas jurídicas del Mercosur empantanan el debate. En ninguno de los tratados que le dan marco legal al Mercosur existe una norma expresa en cuanto a la forma que se debe transferir la presidencia pro témpore.
La costumbre, que es fuente de derecho internacional, instituyó al Consejo del Mercado Común como el ámbito en el que se realizaban los cambios de mando. Por este motivo, la diplomacia uruguaya argumentaba que el traspaso de la presidencia no es automático, sino que requería de un acto jurídico en particular. Esta lectura posible no está constituida en el ordenamiento legal del bloque, que en ningún momento hace explícito los mecanismos de transferencia.
Aún cuando se reconozca que Uruguay hizo un acto de entrega, la cuestión de quien preside polarizará al bloque. Brasil y Paraguay se niegan a que Venezuela asuma el liderazgo del Mercosur. Los argumentos que pusieron delante de esa postura tienen un carácter jurídico y político. Desde el punto de vista orgánico, entienden que Venezuela aún debe regularizar su situación como miembro pleno del bloque. En los últimos diez días el gobierno de Nicolás Maduro dio algunos pasos en esa dirección, por ejemplo con la aprobación del arancel externo común.
Sin embargo, para la cancillería uruguaya el pretexto jurídico no es más que una "excusa" que esconde, a medias, diferencias políticas. De hecho, Venezuela ya ha presidido el bloque sin que se hayan presentado objeciones en ese sentido de parte de el resto de los socios.
Parte de esas discrepancias políticas han quedado explícitas cuando Brasilia y Asunción manifestaron que Caracas no debería asumir el mando del bloque debido a su crisis interna. En tal caso, el resto de los miembros del Mercosur deberían consensuar la aplicación de la cláusula democrática prevista en el protocolo de Ushuaia I si entienden que existe riesgo de ruptura institucional. Pero, al parecer, tampoco hay anuencia para tal medida.
El gobierno uruguayo entiende que en Venezuela no hubo un quiebre o ruptura institucional, por lo que no hay elementos para aplicar la cláusula.
La postura de Argentina en este tema no es del todo claro. En particular, por las diferencias que públicamente se exhiben entre el presidente, Mauricio Macri, y su canciller, Susana Malcorra. Mientras que el mandatario mostró dureza y determinación en sus críticas hacia el gobierno de Maduro, su ministra mantiene un tono conciliador.
Con la entrega de la presidencia, Uruguay buscó colectivizar la crisis política para que cada uno de los integrantes asuma su cuota de responsabilidad.
Pero el camino hacia esta decisión fue sinuoso para el gobierno, quien en las últimas semanas recibió presiones provenientes de Brasil y Venezuela.
La prueba capital de esas presiones se ilustraron con dos visitas incómodas. Primero, el Palacio Santos recibió al canciller brasileño, José Serra, que pisó Montevideo por pocas horas con toda su artillería diplomática en un intento inequívoco por impedir que Uruguay le transfiriera el mando del bloque a Maduro.
A los pocos días la sede de la cancillería uruguaya también recibió a la ministra de Relaciones Exteriores venezolana, Delcy Rodríguez, quien irrumpió en una reunión "informal" del Mercosur en la que había representantes de los cuatro socios fundadores. Ese día, el 11 de julio, fue la última vez que los delegados de los miembros del Mercosur se vieron las caras. La anécdota de ese día fue que los representantes de Brasil y Paraguay se "escondieron" en el baño para evitar cruzarse con la canciller de Venezuela, declaró la propia Delcy Rodríguez, todo un síntoma de las condiciones en la que la organización discutía sus problemas.
El 14 de julio, El Observador publicó la valoración de una fuente del gobierno que identificaba el momento actual como el más crítico del Mercosur desde la firma del Tratado de Asunción. Dos semanas después, y a juzgar por los múltiples intentos de resolución diplomática fallidos, esa visión parece anclarse en la realidad.
Todos saben que el bloque alcanzó un punto de inflexión. Y que para salir de este lugar se necesitará algo más que una decisión política.
Protesta argentina
El Gobierno no va a reconocer la presidencia de Venezuela del Mercosur. Así lo remarcó ayer a Clarín una muy alta fuente de la Presidencia, después de que Caracas comunicara oficialmente que había asumido la titularidad del bloque, pese a la oposición del resto de los países miembros. Se suma así a Paraguay, el primer país en negarse públicamente a que el presidente venezolano, Nicolás Maduro asuma el cargo.
"Nuestra evaluación es que no hay traspaso automático", opinó a su vez un funcionario de la Cancillería, que reforzó lo dicho por Balcarce 50. “Las decisiones regionales se toman por consenso y no de manera unilateral”, insistieron las fuentes consultadas. Un argumento formal es que Venezuela no aprobó una serie de protocolos que se exige a los países miembros, desde que se incorporó al foro en 2012. Aunque desde el punto de vista políticos, sus socios del Mercosur le recriminan a Maduro su política de derechos humanos.
El viernes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay confirmó el fin del mandato de su país en la presidencia del Mercosur. La decisión puso a esta unión aduanera en una situación desquiciada. Ese día debía hacerse una reunión de cancilleres para ver qué se hacía con Venezuela. Pero como en ocasiones anteriores, se levantó. No hay cumbres de presidentes desde la de diciembre, en Asunción.
Lo que dijo la Cancillería uruguaya en un comunicado es que no existían argumentos legales para el traspaso de poderes a Venezuela. Sostuvo que la presidencia del bloque "siempre ha sido guiada con el más absoluto respeto" a sus normas institucionales y las leyes internacionales. El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó rápidamente. "Tenemos a bien informar que, a partir del día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela asumirá con beneplácito el ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur con fundamento en el artículo 12 del tratado de Asunción y en correspondencia con el artículo 5 del Protocolo Ouro Preto", señaló una carta que la canciller Delcy Rodríguez remitió a los miembros del bloque.
Sin embargo, la propia membresía plena de Venezuela al Mercosur es fruto de un ardid jurídico entre Cristina Kirchner, Dilma Rousseff y José Mujica. En 2012, la hicieron entrar después de suspender a Paraguay apelando a la Cláusula Democrática del bloque, porque el ex presidente Fernando Lugo había sido destituido por el Parlamento. Los legisladores paraguayos se demoraban en ratificar la membresía venezolana, y al estar el país suspendido no pudieron hacer nada.
Ahora es el presidente Horacio Cartes el que venía pidiendo la Cláusula Democrática para Venezuela. Pero los demás socios no lo apoyaron, lo que en realidad es visto por analista como lo más sensato, en lugar de estar violando otra vez los instrumentos jurídicos al no dejarla asumir. Ahora, los paraguayos proponen que sea Argentina la que asuma la presidencia. Al país le correspondería el próximo turno, porque la rotación en el cargo es por orden alfábético. Fuente locales consultadas señalaron estar de acuerdo con ello, pero que si no hay consenso que la presidencia la manejen los llamados coordinadores nacionales de cada país.
Aunque la canciller Susana Malcorra es quien coordina esta agenda y siempre abogó por una posición jurídica intermedia y de diálogo con los venezolanos también en la OEA, Macri se mostró siempre muy crítico con el país caribeño. Esta semana, estuvo con ellos el titular de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien pidió más dureza con Maduro.
Desde el cambio de gobierno en Argentina, y después en Brasil, son tres los socios del Mercosur , junto a Paraguay, los países que condenan duramente al régimen chavista. Critican la persecución política y el encarcelamiento de los opositores. Y recuerdan que pese a ser miembro pleno desde 2012, el país no aprobó varios protocolos centrales en materia económica de esta unión aduanera. De hecho, en esas condiciones no puede ser parte de las negociaciones por una acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
(Publicado por El Observador - Uruguay y El Clarín - Argentina, 1 agosto 2016)
_______________