El canciller paraguayo, Eladio Loizaga, informó hoy que la reunión de cancilleres del Mercado Común del Sur (Mercosur) solicitada por Paraguay para tratar la situación política en Venezuela tendrá lugar durante la primera semana de julio.
Loizaga solicitó a finales de mayo la celebración de esa reunión en el marco del Protocolo de Ushuaia, que establece el compromiso democrático en Mercosur, cuya presidencia temporal pasará en julio de Uruguay a Venezuela.
El canciller declaró que la reunión se producirá en la primera semana de julio en una fecha a definir, que dependerá de las agendas de los cancilleres de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa; y de Argentina, Susana Malcorra, según un comunicado de la Cancillería.
Loizaga insistió en que esta reunión "tiene que ser de cancilleres, no puede ser reunión de viceministros, porque es un tema delicado el que tiene que ser tratado".
La pasada semana, Loizaga reiteró la postura de Paraguay de que el país que ostente la presidencia temporal del Mercosur, tenga estabilidad política y social y atienda al proceso negociador entre el bloque y la Unión Europea (UE) para establecer un acuerdo comercial.
Paraguay es el único país del Mercosur al que le ha sido aplicada la cláusula democrática del bloque, después de que en 2012 el entonces presidente Fernando Lugo fuera destituido en un juicio político calificado de irregular.
Paraguay es a su vez el único país que ha dado su apoyo explícito al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, para aplicar la Carta Democrática de esta organización a Venezuela, un instrumento jurídico con el que busca aumentar la presión internacional sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.
La aplicación de esta Carta Democrática se resolverá este jueves en una reunión del Consejo Permanente de la OEA en Washington, y puede derivar en la instalación de una misión de mediación en Venezuela, o en la suspensión del país del organismo.
Posición de la OEA
La única forma de que Venezuela pueda empezar a salir de su crisis es que se celebre el referéndum revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro, se libere a los presos políticos y se permita la entrada de ayuda, afirmó el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.
En una entrevista concedida al diario español El País, sostuvo que no se puede dilatar mucho más una solución a la crisis. Advierte que el diálogo dirigido por tres ex presidentes no debe convertirse en un "mecanismo para ganar tempo".
"Esta semana, 34 países de las Américas se reunirán en la sede de la OEA en Washington para hablar, por primera vez en mucho tiempo, del estado real de la democracia en Venezuela, un encuentro que Caracas ha querido evitar a toda cosa", reseña El País de España.
A seguir la entrevista de Almagro a El País:
Activó la Carta Democrática Interamericana para Venezuela pese a la oposición de algunos Gobiernos, empezando por el de Maduro. También presentó un duro informe sobre la situación. ¿No había otra forma más conciliadora de actuar?
Se trata de abordar temas que de verdad preocupan a los venezolanos. Salirnos de formalismos y pasar a la sustancia de lo que deben ser las soluciones. Hemos hecho recomendaciones muy concretas, algunas de las cuales son más imperativas: el referéndum, la liberación de los presos políticos y abrir canales de asistencia humanitaria internacionales son las tres prioridades de Venezuela. ¿Cuánto podríamos haber resuelto si hubiéramos abierto ya el canal humanitario? Se hubieran evitado saqueos, tres muertos, cientos de heridos, detenciones arbitrarias... no hay margen para seguir hablando de las cosas sin esperar soluciones para los problemas reales.
¿Cualquier salida pasa por esos tres elementos?
Esa es la solución a corto plazo. Y no son cosas imposibles para el Gobierno. Ha hecho referendos de forma expedita antes. La liberación de presos políticos también es algo que puede resolver mañana, como abrir un canal de asistencia humanitaria. Son cosas que le están costando mucho a la sociedad venezolana y que están pagando en vidas humanas, en la situación institucional completamente anómala. Y hay cosas estructurales, un equilibrio justo de poderes es fundamental para la democracia.
Pero hay quienes le acusan de actuar por su cuenta.
No he ido por mi cuenta por presentar el tema al Consejo Permanente en función del artículo 20 [de la Carta Democrática, que prevé que el secretario general pueda invocarla]. Eso implica que el tema queda en manos de los países.
Y ha habido cualquier cosa menos precipitación. El primer planteamiento se hizo en la primera semana de marzo y el tema recién va a ser abordado el 23 de junio.
Estados Unidos y Venezuela acaban de anunciar que van a intentar recomponer sus relaciones bilaterales. ¿Cómo lo ve?
Es muy positivo. Se trata de apoyar a Venezuela y los venezolanos y eso está muy en consonancia con ese objetivo. Ojalá que vaya dando resultados.
EE UU y otra quincena de países han dado su apoyo al diálogo entre oposición y Gobierno mediado por Unasur y los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos. ¿Es una vía compatible a la suya?
Es muy complementaria, porque es una dinámica de diálogo que ha tenido un tremendo éxito externo. Pero todavía no ha podido acercar resultados en las soluciones específicas que Venezuela requiere.
Usted participó en una primera ronda de diálogo en Venezuela promovida por Unasur en 2014, como canciller de Uruguay, que no llegó a ninguna parte. ¿Le hace eso menos optimista ahora ante este nuevo intento?
Nadie en este mundo se puede oponer al diálogo, pero a veces se confunde con sentarse a conversar, con un mecanismo para ganar tiempo. Esas dos cosas tienen que evitarse, porque si no se desprestigia el diálogo.
El gobierno y la oposición venezolana, ¿tienen que hacer más esfuerzos ambos?
Es fundamental que las dos partes actúen de buena fe, pero lo que tiene que ver con el referéndum está en manos del Gobierno decidirlo, así como la liberación de los presos políticos y abrir canales de ayuda.
(Publicado por EFE, 20 junio 2016)
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