José Serra realizó este lunes en Buenos Aires su primer viaje de trabajo como canciller interino de Brasil, ocasión en la que se reunió con el presidente Mauricio Macri, con su homóloga Susana Malcorra y con el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay. El visitante llegó con una serie de propuestas, entre las que se destaca la de "flexibilizar" el Mercosur a fin de que cada uno de los países miembros puedan negociar acuerdos de libre comercio con terceros países y bloques. A continuación, las principales definiciones de Serra, quien recibió a la prensa en la residencia del embajador, Everton Vargas.
• Los temas tratados con el Gobierno argentino incluyeron un compromiso de trabajar caso por caso para solucionar las diferencias comerciales vigentes, la idea de agilizar los mecanismos de negociación bilateral y la firma de un memorando para formalizar un mecanismo de consultas sobre política regional que reunirá a ambos cancilleres cada dos meses.
• Ese memorando incluye un Mecanismo de Coordinación Política que apuntará a revertir el retroceso del 40% sufrido por el comercio bilateral en los últimos años, tema al que la Argentina quiere añadir el persistente déficit que acumula en el intercambio con el vecino, que llegó a 1.300 millones de dólares en el primer cuatrimestre.
• Asimismo, trajo una propuesta de acción intergubernamental para tratar los delitos transfronterizos. "Ya en su campaña el presidente Macri habló de su preocupación por el narcotráfico. Nosotros sumamos a eso el problema del contrabando de mercaderías y de armas. Esos tres factores perturban la seguridad de la región", dijo.
• Según Serra, "la relación de Brasil y la Argentina es de suma positiva, un concepto que es parte esencial de mi discurso. No es casual que mi primer viaje haya sido aquí.
• "Las conversaciones (con Macri, Malcorra y Prat Gay) fueron muy provechosas. Me impresionó el nivel de preparación de la ministra y del Presidente", halagó a los anfitriones.
• En la definición más trascendente, dijo haber tenido "una buena recepción" del Gobierno argentino a su propuesta de flexibilizar el Mercosur para que cada país pueda negociar tratados de libre comercio por fuera del bloque, al revés de lo que ocurre hasta ahora (ver nota aparte).
• "Ahora comenzaremos a trabajar en eso dentro del Gobierno de Brasil y junto a la Argentina. Probablemente lleve más de seis meses para que nuestros diplomáticos encuentren soluciones creativas para lograrlo. Pero eso no significa que Brasil vaya a esperar que se defina el juicio político (a Dilma Rousseff): el nuevo Gobierno trabaja y si debe tomar decisiones, las va a tomar", enfatizó.
• Con respecto a la nominación de Malcorra a la Secretaría General de la ONU, el canciller brasileño aseguró que ve la posibilidad "con bastante simpatía personal; eso es lo que transmití. Traducido: está todo dado para que Brasil se sume a esa postulación, pero eso aún no es una decisión oficial del Gobierno de Michel Temer.
• "Sobre Venezuela intercambiamos ideas y quedamos en compartir información y en definir lineamientos comunes", explicó. En ese sentido, señaló que ambos países "tienen interés en propuestas de mediación, como la de (el expresidente del Gobierno español) José Luis Rodríguez Zapatero u otras que lleven a un camino de conciliación. No profundizamos en posibles medidas posteriores", indicó en referencia a la posible aplicación a Caracas de la "cláusula democrática".
• Recordó que el presidente interino Michel Temer también pretende que la Argentina sea su primer destino en el exterior, lo que se concretará ni bien la situación política de Brasil lo permita.
• Por otro lado, Ámbito Financiero pudo confirmar que el embajador Everton Vargas tendrá como nuevo destino Bruselas y que será reemplazado de aquí a tres meses por el actual secretario general de Itamaraty (vicecanciller), Sérgio Danese.
Más comercio menos ideologia
Hay que trabajar para "lograr negociaciones más flexibles" que permitan al Mercosur concretar acuerdos bilaterales, dijo el diplomático en una rueda de prensa en Buenos Aires. El bloque está integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Venezuela, más Bolivia y Chile como asociados.
"Nuestra estrategia es la de crear mecanismos que agilicen, faciliten y flexibilicen la posibilidad de negociación con terceros (...) Entonces vamos a invertir en la agilización y flexibilización", sostuvo.
Argentina, principal destino para los bienes manufacturados brasileños, es fundamental para Brasil dentro de su renovada activación comercial.
Respecto a las paralizadas negociaciones comerciales entre el bloque sudamericano y la Unión Europea (UE), afectadas por la crisis política en Brasil y la reticencia de Francia, afirmó: "No creo que haya nada tan crucial en los próximos seis meses" en esas tratativa.
Brasil está sumido en una crisis política y en su peor recesión económica.
La presidenta Dilma Rousseff fue suspendida para enfrentar un juicio político y su reemplazo por el centrista Michel Temer ha impulsado el péndulo político más hacia el centro en América del Sur.
"Lo que ocurrió (recientemente en Brasil) es un proceso traumático pero absolutamente dentro de la legalidad y la Constitución (...) El país vive la más perfecta normalidad democrática", afirmó el canciller desde Argentina.
En su primer discurso como ministro la semana pasada, Serra dijo que "la diplomacia volverá a reflejar los valores de la sociedad brasileña y el interés de su economía, y ya no estará al servicio de las preferencias ideológicas de un partido político y sus aliados en el extranjero".
Su primera medida fue criticar con fuerza a Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua por interferir en los asuntos brasileños luego de que calificaron la suspensión de Rousseff como un "golpe de Estado" ilegal.
Nueva estrategía
Días atrás, la canciller Susana Malcorra lo dijo clarito: "Si Brasil no funciona es desesperante para nosotros". Así aludió al impacto de la crisis política y económica que sacude al principal socio comercial de la Argentina, y que repercute en varios sectores clave, entre ellos la industria automotriz, autopartes, metales, químicos y maquinarias. Estadísticas oficiales y estudios privados indican que las exportaciones a Brasil cayeron 25%, afectando particularmente a las ventas de manufacturas industriales, que se redujeron 32%, y que representan US$660 millones menos de ingresos.
Tal tendencia contrasta con la suba de las exportaciones totales de la Argentina, que en el inicio del año crecieron 3%, pero "serían 8,4% si se excluyera el efecto Brasil, lo que significaría una marcada recuperación con respecto a 2015", subraya un estudio de la consultora DNI. En ese contexto, empresas de los sectores afectados, sobre todo las automotrices y autopartistas, exploran alternativas para compensar, o al menos amortiguar, la recesión del coloso regional. "Las exportaciones argentinas al resto del mundo crecen casi tres veces lo que subir incluyendo el efecto Brasil", sintetizó Marcelo Elizondo, director de esa consultora.
Empresas y Gobierno, de todos modos, reconocen que la situación no es sencilla y, en el mejor de los casos, es a mediano plazo. "En los últimos 10 años, las inversiones apuntaban a exportar a 59 países del mundo, pero el 50% estaban destinadas a Brasil. Esto es una demanda de 110.000 unidades y no hay ningún mercado en la región que pueda absorber eso", se sinceraba ante iEco una fuente calificada de las terminales. "En la industria automotriz es muy difícil resolver la ecuación", expresó Mariano Lamothe, gerente de Análisis Económico de la consultora Abeceb. Igual, el economista advierte que lo peor ya pasó: "El sector productivo ya asimiló el ajuste", dijo.
Las exportaciones totales a Brasil en el primer trimestre de 2015 con respecto el mismo período de este año bajaron de US$2.655 millones a US$1.955 millones. Analizando sector por sector, el más afectado, ya se dijo, fue el automotor, que registra una caída del 35% (pasaron de US$913 millones a US$589 millones). No es un dato menor: los vehículos representan el 79% de las ventas totales de manufacturas industriales. Detrás figuran químicos (US$201 millones y una baja del 32%), autopartes (US$196 millones, -23%), metales (US$61 millones, -33%) y papel y editoriales (US$35 millones, -26%). "Dos de cada tres dólares que se dejaron de exportar a Brasil se explican por las menores ventas de coches y autopartes", señalan desde Abeceb.
Desde el Gobierno buscan tapar aunque sea parcialmente semejante agujero. El secretario de Industria, Martín Etchegoyen, enumera que vienen impulsando en el Congreso una ley "para promover inversiones de las automotrices para fabricar componentes en el país". Y también resalta el avance de líneas de crédito para revitalizar el consumo interno. "La semana pasada se firmó un acuerdo entre el Banco Provincia y Volkswagen. Y pronto podrían sumarse Ford y Fiat".
También hay expectativas por la ronda de negociaciones que existen con Colombia para incrementar las exportaciones a ese mercado. "Es un mercado potencial de 25.000 unidades y en los próximos 60 días habrá novedades”, adelantó Etchegoyen. Si bien el funcionario cree que es posible equilibrar la caída de las compras brasileñas, admite que con el sector automotor es más complicado. Brasil era hace dos años un mercado de 3,6 millones de unidades anuales, que cayó en 2015 por debajo de los 1,9 millones. “La apuesta, al menos este año, está vinculada al mercado interno”, reconoció.
Economía y política La crisis en Brasil casi no tiene precedentes. Retroalimentada por el aspecto político y la reciente suspensión de la presidenta Dilma Rousseff, el PBI viene cayendo sin parar desde 2011. El PBI brasileño cayó el año pasado 3,8%, para pasar de US$1,987 billones a US$1,792 billones (casi US$200.000 millones menos), esto sin computar la devaluación del 53,8% del real entre enero de 2014 y el mismo mes de 2015. Un estudio de la Cámara Argentina de Comercio destaca, además, que "al cierre de 2015, la economía de Brasil caía a un ritmo de 5,9%", y añade que "la actual recesión puede llegar a ser la más importante de la historia de Brasil".
La Argentina y Brasil comparten mucho más que una frontera de 1.261 kilómetros. Son socios estratégicos en la región, con mercados complementarios en algunos sectores, como el de los autos. "Sin embargo, esa interdependencia no es simétrica: la Argentina depende más de Brasil que Brasil de la Argentina", explica Gonzalo de León, economista de la CAC.
El experto agrega que la devaluación “exitosa” del real, ya que la inflación en Brasil rondó el 11%, encareció los productos que le vende la Argentina. "Tenemos que adaptarnos a este contexto, hay que resignarse, ya no lo podemos modificar. Hay que buscar otros mercados y potenciar los que ya tenemos abiertos", dijo, aunque reconoce que esto es más fácil de lograr con los commodities. "Para la industria esto es un poco más limitado", resalta el economista.
No se prevén cambios drásticos, al menos para mejor, en el escenario actual en Brasil. Expertos y economistas predicen una contracción del 4% en el PBI para este año, con un 2017 de estancamiento. "Recién en 2018 podría comenzar a recuperarse”, coinciden distintos informes privados y oficiales. Además de analizar mercados alternativos para las exportaciones nacionales, se observa con preocupación otro factor de riesgo de la crisis brasileña: debido al menor consumo interno, aumentó considerablemente la capacidad ociosa de sus fábricas, por lo cual "Brasil buscará colocar sus excedentes en el exterior, sobre todo en la Argentina", advierte un estudio de Abeceb.
Devaluación y excedentes Precisamente por los efectos de la devaluación del real, esos excedentes de producción se abarataron en dólares, lo que entraña riesgos para la Argentina. Según Abeceb, los precios de los productos industriales brasileños cayeron en promedio 22,4%, pero las caídas más profundas se observan en siderurgia (40%), maquinarias y equipos (39,1%), autopartes (44,7%) y los autos (57,4%). Claramente, "Brasil no ayuda", subraya el economista Lamothe. Elizondo, de DNI, trata de equilibrar las cosas: "Luego de varios lustros en los que Brasil empujó hacia arriba las exportaciones argentinas, hoy el impacto es el opuesto. Si se repite la tendencia del primer trimestre, la Argentina estaría reduciendo su nivel de exportaciones en el año en casi US$2.000 millones", dijo.
Por esos malos vientos que soplan desde Brasil, Abeceb predice repercusiones negativas en diversos rubros de la industria local. Por caso, caída de 13,6% en la producción de autos; baja del 5,2% en las ventas de cosechadoras y tractores de producción nacional, más una contracción del 17,2% en la producción de acero crudo. Además, el estudio de la consultora advierte riesgos para otros sectores, como el textil y la indumentaria (no sólo de Brasil, sino de China y otros países asiáticos), autopartes y el de la madera y muebles