Luego de una audiencia de dos horas, en la que participaron abogados del Gobierno de Argentina y de los fondos especulativos, el juez Thomas Griesa evitó tomar una decisión sobre el pedido argentino para levantar las restricciones que pesan sobre el país y que impide el pago a bonistas reestructurados.
Un día después del acuerdo con los fondos más duros, encabezados por el multimillonario Paul Singer de NML Capital, Griesa encabezó una audiencia para resolver sobre la restricción impuesta a Argentina, pero el magistrado postergó, sin fecha precisa, esta decisión.
En una sala colmada en los tribunales del sur de Manhattan, Griesa escuchó durante dos horas a todas las partes y se reservó una decisión sobre el tema. Griesa, titular de la Corte de Distrito de Nueva York, es el juez que lleva el litigio entre Argentina y los fondos especulativos que se negaron a participar en los canjes de deuda de 2005 y 2010, con la estrategia de llevar el caso a tribunales y cobrar con las mejores condiciones.
Los fondos NML Capital y Aurelius, que llegaron a un preacuerdo con Argentina el lunes por 4,653 millones de dólares, y otros querellantes que aún no llegaron a un compromiso pidieron al juez Griesa que otorgue un plazo adicional de 30 días para que continúen las negociaciones. Así lo pidió expresamente el abogado Ted Olson, del equipo jurídico de Paul Singer.
Los abogados de Argentina habían solicitado la semana pasada a Griesa que levante la orden del pari passu o tratamiento equitativo a favor de esos fondos, de modo de permitir el retorno del país a los mercados financieros y el pago de sus bonos reestructurados en los canjes del 2005 y del 2010.
En días recientes, el magistrado dio señales de querer remover estas restricciones pero, a cambio, exigió que el Congreso argentino derogue las leyes de Cerrojo y de Pago Soberano, que impiden un acuerdo como el firmado el lunes de madrugada, y que se pague a los acreedores que aceptaron la última propuesta hasta el 29 de febrero del 2016.
El Gobierno argentino enviará esta semana los proyectos para derogar las dos normativas que impiden hacer una oferta mejor a los bonistas que no entraron a los canjes y por otro lado habilita la cancelación de deuda en el país.
Sin discusión
Otros abogados, entre ellos Richard Levin y Anthony Constantini, también se quejaron de que sus clientes aún no han podido discutir las condiciones de un acuerdo con el Gobierno. Jessica Sleater, otra representante de ahorristas, dijo que para sus clientes "las circunstancias no han cambiado" y que están frente al mismo escenario de 2005, cuando el gobierno de Néstor Kirchner hizo la primera oferta de canje. "Son gente real", le dijo Sleater a Griesa.
Cristopher Clark, abogado de los bonistas europeos del grupo Euro Bondholders, que hace casi dos años que no cobran, habló a favor de la moción argentina.
Lo mismo hicieron el abogado de EM, el fondo de Kenneth Dart, Michael Mukasey, y el de Montreux Partners, Michael Shuster, los otros fondos "grandes" que ya cerraron acuerdos. Clark dijo que las medidas cautelares les han impedido a sus clientes recibir pagos por 3100 millones de dólares.
"No debemos seguir siendo rehenes", demandó Clark.
Griesa sólo habló sobre el final de la audiencia. Dijo que había sido una "tarde notable" y que se reservaba su decisión.
Los pasos para salir del default
El camino que recorrerá el país para terminar el proceso
Audiencias calientes
Griesa recibió a fondos que pidieron aplazar el levantamiento de las cautelares que frenan los pagos
Reclamos
Los fondos pidieron 30 más días para negociar con la Argentina
Posición oficial
Los abogados del Gobierno afirmaron que la baja de las cautelares es clave para avanzar con el acuerdo
El camino
El país requiere derogar las leyes cerrojo y de pago soberano para pagar los acuerdos.
Ante los ojos de los analistas
El acuerdo entre los holdouts y el gobierno argentino es, sin duda, una gran noticia para la economía de este país, que por más de 14 años ha estado en litigio por mantener deudas con acreedores que en 2001 eran cercanas a los US$6.000M y que llegaron a bordear en la actualidad los US$20.000M con la suma de impuestos.
Así las cosas, el mediador judicial o special master, Daniel Pollack, confirmó este lunes que el gobierno y los "fondos buitre" más duros, NML Capital y Aurelius, alcanzaron un principio de acuerdo para saldar la deuda en default con el pago de unos US$4.653M. Pollack precisó que el acuerdo por los bonos soberanos (que no fueron reestructurados) contempla además a los fondos Davidson Kempner y Bracebridge Capital.
Argentina comienza oficialmente a caminar hacia la resolución de la batalla judicial con los holdouts que no entraron a los canjes de 2005 y 2010, y que reclamaban el pago del 100% de la deuda en default.
Comienzo complejo para Macri. Con los fondos buitres reclamando el pago, y la compleja situación económica heredada de la administración de Cristina Fernández, donde el déficit fiscal de 7% del PIB es el principal dolor de cabeza, el gobierno del conservador Mauricio Macri enfrentó una difícil coyuntura económica al iniciar sus funciones, sin embargo, tomó rápidas medidas, que algunos calificaron de "shock". Puso fin a las restricciones de las operaciones con dólares, bajó las retenciones a los impuestos y eliminó las restricciones a las exportaciones entre otras determinaciones. Sin embargo, la elevada tasa de inflación -de más de 30%-, sumada a la devaluación del peso, se hizo sentir en el bolsillo de la gente, provocando incertidumbre y manifestaciones en el país.
Para el economista Jose Luis Espert, la decisión del gobierno de Macrí es "excelente, luego de estar 15 años en una situación de default", aunque matiza su entusiasmo al focalizar su atención en las cifras del acuerdo, porque "se habla de muchos números, todos lucen parciales y contradictorios entre sí".
"Falta mucha más claridad por parte del gobierno, ya que el costo que hay que pagar todavía no está claro. No se sabe cuánto es la deuda que se debe emitir para saldar la controversia", agrega.
Por lo anterior, y tras las declaraciones del ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay, quien aclaró que el gobierno no discutió el capital con los fondos buitre, sino una parte de los intereses, Espert es enfático: "a mí me gustaría ver con claridad cada acreedor, su reclamo original y lo que se terminará pagando, con la colocación de deuda".
Vuelta al mundo civilizado. Respecto de los beneficios que llegarán pos acuerdo, el economista es claro: "Argentina no puede presentarse ante el mundo, pertencer al G-20, al FMI, a la OMC y estar en default; de ese modo pertenecer al mundo civilizado era incompatible", remarca y añade que "ahora se abre la ventana del crédito internacional. ¿Cuánto? Es difícil saber".
Para el experto, eso sí, "no habrá una lluvia de dólares, no será como a principios de los 90 cuando el país recibió una corriente de inversión internacional formidable. El mundo pasaba por una situación extraordinaria y en tercer lugar el mundo emergente en los 90 fue la moda, aspectos que ahora no se dan y que invitan a pensar en una corriente inversora muy gradual y moderada".
Para Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres y Asociados, "el acuerdo es bueno para Argentina, por cuanto el país sale de la lista de los acreedores y eso genera muchos impactos, no sólo en el financiamiento del sector público nacional, sino que baja la tasa de interés para todos los sectores, e incluso habilita líneas de crédito que no existían para la industria del agro".
En este sentido, el experto remarca que "uno de los grandes problemas económicos del país es alto índice de déficit fiscal, que bordearía el 7% del PIB... si el Estado se financia con emisión monetaria y con deuda interna, se fortalece la estanflación".
Restablecer confianzas. Según Spotorno, claramente el acuerdo con los fondos buitres ayuda a mejorar la credibilidad del país ante los organismos internacionales, "ya que actualmente las inversiones en Argentina y Latinoamérica están desfasadas, porque el pico de crecimiento de la región ya pasó. Actualmente, la expectativa es que la economía del país comience a crecer a partir del 2017".
Frente a las medidas tomadas por Mauricio Macri, el experto de Orlando J. Ferreres y Asociados destaca como positivo que "en tres meses eliminó las restricciones cambiarias a las exportaciones, bajó las retenciones de los impuestos, excepto de la soja; modificó la escala de ganancias, ajustó las tarifas de electricidad, entre otras resoluciones". Sin embargo, es cauteloso al hablar sobre las medidas de "shock".
"La medida que es clave es la reducción del déficit fiscal.. según el gobierno demorará cuatro años. Lo que significa que si eso se empieza a hacer efectivo, el mercado tomará confianza", reflexiona.
"Si la política es consistente, el mercado apoyará y creerá en el gobierno para lograr reducir el déficit fiscal al 2% del PIB".
(Publicado por Cronista y La Nación - Argentina y América Economía, 2 marzo 2016)
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