Acuerdo

Brasil propone a México pacto de integración industrial

Busca desgravar hasta 4,000 fracciones arancelarias

jueves, 18 de fevereiro de 2016

Brasil propuso a México pactar “un acuerdo industrial de integración comercial” que impulse no sólo una competencia abierta, sino también una política deliberada que permita la instalación creciente de industrias en los dos países como consecuencia de un aumento del comercio bilateral.

"Que sea una lógica de producción común y de presencia industrial en los dos países para proveer un mercado común", dijo Enio Cordeiro, embajador de Brasil en México, entrevistado por El Economista.

El diplomático informó que Brasil propuso este diciembre a México una lista de reducción de aranceles a unas 4,000 clasificaciones de productos como parte de las negociaciones para ampliar el Acuerdo de Complementación Económica Número 53 (ACE 53), menos que las 6,000 fracciones sugeridas como meta en mayo del 2015 por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

En años recientes, Brasil padeció un fenómeno conocido como el mal holandés (dutch disease), con la dualidad de presentar incrementos rápidos de exportación de materias primas y de pérdida de competitividad en su sector manufacturero. Esto es parte de lo que respondió Cordeiro.

¿Están por debajo de su potencial las relaciones entre México y Brasil?

Si uno mira la dimensión económica de Brasil y México, la relación tiene un potencial mayor. Las dos economías juntas representan 65% de la economía de América Latina, pero tienen un comercio bastante modesto, de menos de 10,000 millones de dólares.

¿Qué tipo de integración busca Brasil con México?

Tiene que ser una integración comercial y productiva, para que los sectores de cada país, sobre todo industriales, encuentren una ventaja en el mercado mundial mayor que la ventaja de cerrar su propio mercado. En el sector automotriz no sólo es comprar vehículos terminados, sino también hacer un intercambio productivo en materia de autopartes y que se pueda alimentar la producción en ambos países. Y esto se repite en todos los sectores industriales.

Yo encuentro también algunas cuestiones estructurales que hay que atacar. Si uno hubiese hablado de un acuerdo de libre comercio entre Brasil y México hace 10 años, la resistencia se sentiría mucho más por parte del sector industrial brasileño.

Hoy día, todavía veo resistencias en el sector productivo mexicano.

¿Qué obstáculos ve en la relación?

En la industria veo una lógica que produce un viento en contra. Y es que México tiene muchos acuerdos comerciales, sobre todo con Europa y Asia. Pero la lógica de estos acuerdos es comprar insumos para vender productos internamente, en Estados Unidos o en otros mercados. Para producir automóviles o electrónicos se importan muchos componentes. Si uno mira la pauta de los acuerdos comerciales, son para importar productos intermedios o bienes de capital, para fabricar bienes finales con mano de obra. No es esencialmente para la producción dirigida al consumo interno; la mayor parte de la producción es para exportación.

La industria brasileña importa también bienes intermedios y de capital, y su participación es muy similar a la de México. La diferencia está en que la producción mexicana se concentra hacia el mercado exterior y la de Brasil está prácticamente 80% volcada al mercado interno. Las necesidades de importación son las mismas para esa parte industrial, así que un acuerdo industrial de integración comercial tiene que pasar por la capacidad de hacer integración productiva entre las dos economías.

Hay que buscar la razón por la cual cada país hace acuerdos de integración comercial. Hay una fuerte integración comercial entre los países del Mercosur, sobre todo entre Brasil y Argentina. Pero yo decía que se requiere una producción común para un mercado común. Esta lógica no la hemos podido desarrollar entre el sector industrial brasileño y el mexicano.

¿Qué primeros acuerdos se tienen en la renegociación del ACE 53?

Nosotros, hace pocas semanas, acabamos de intercambiar la primera lista de ofertas y peticiones, ahora, en la comisión binacional que vamos a tener en este mes (febrero) entre los dos cancilleres, podemos acordar la negociación de algo que sea un Tratado de Libre Comercio o lo más cercano a ello.

Hasta ahora, creo que el sector empresarial anda más avanzado en su integración que las iniciativas gubernamentales. Lo que tienen que hacer los gobiernos es facilitar precisamente las mayores oportunidades de integración productiva.

¿Ha habido mucha desconfianza mutua en este tipo de negociaciones?

Siempre hay un costo en la integración, siempre en un proceso de integración hay sectores que se benefician más que otros, otros que se benefician menos y otros más que, por la fuerza de la integración, tienden a disminuir su actividad productiva. Son ésas resistencias estructurales que llevan hacia la permanencia de tendencias proteccionistas. Y mucha gente tiene discurso, tanto en Brasil como en México, como en muchas partes del mundo, en favor de la integración económica y de la liberalización. Pero si tú preguntas por cuáles sectores vamos empezar, siempre se quiere empezar por el sector del vecino, no por el propio.

Las listas se han intercambiado, ¿qué es lo que se ha podido apreciar de ese primer acercamiento?

Vamos ahora a la segunda sesión de trabajo negociadora en Brasil del 16 al 18 de febrero. En la primera sesión, celebrada en México, lo que se definió fue que cuando yo ponga en las listas un producto y diga que quiero 6% de preferencia arancelaria para ese producto, yo automáticamente estoy ofreciendo 6% de preferencias para ese mismo producto en mi mercado, tiene que ser un esfuerzo simétrico.

Lo único que todavía no tenemos definido son los periodos de desgravación para cada producto propuesto en la lista, que está integrada por unas 4,000 fracciones arancelarias.

Anexo Tratado

Brasil propuso a México firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC), pero ambos sólo acordaron ampliar el Acuerdo de Complementación Económica Número 53 (ACE 53) como una prueba sobre el compromiso real para una apertura de la economía brasileña, afirmó Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

“No es un TLC, pero sí es una ambición de expansión de ese acuerdo con Brasil, que le incluimos también disciplinas para empezar a ver y, un poco, calar el compromiso de Brasil de avanzar hacia lo que sería muy en el futuro un Tratado de Libre Comercio”, comentó el funcionario.

Desde el 2007, México y Brasil se aplican preferencias arancelarias en 1,536 fracciones al amparo del ACE 53, una apertura limitada, pues las aduanas mexicanas operan con más de 12,100 clasificaciones de productos.

“Particularmente con Brasil tuvimos una agradable sorpresa, una ola de aire fresco, donde preveían y mandaron (en el 2015) el mensaje de la posibilidad de iniciar un diálogo para un TLC México-Brasil”, dijo Guajardo.

Como parte de la actual renegociación, México puso una “prueba de ácido” consistente en incluir una serie de disciplinas propias de un TLC en el ACE 53, cuya primera ronda de negociaciones se celebró en diciembre del año pasado en Brasilia.

"Era una prueba de ácido importante para ver la seriedad con la cual queremos avanzar hacia un TLC, que sin duda sería fundamental para el contexto de la integración latino-americana", agregó Guajardo.

Ambas naciones decidieron negociar, además de acceso a mercados y reglas de origen, aspectos como facilitación del comercio, servicios e inversión, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras públicas, remedios comerciales, obstáculos técnicos al comercio, propiedad intelectual, medidas de salvaguardias y coherencia regulatoria; sin embargo, no incluyeron un procedimiento de solución de controversias, una herramienta para enfrentar las barreras comerciales.

La ampliación del ACE 53 tendrá una peculiaridad: será negociada en principio conforme al consenso bilateral de cada sector, más que al complejo proceso de equilibrar ofertas y peticiones en sectores "sensibles"

"La idea es ampliarlo a un mayor número de fracciones arancelarias que no representen situaciones difíciles para sectores", dijo Guajardo.

México ha concluido todas las negociaciones de TLC que ha iniciado con 52 países, excepto una, con Brasil, quien no ha podido, a su vez, tampoco terminar otro proceso negociador similar con la Unión Europea, que inició de manera infructuosa en el 2004, lo retomó en el 2010 y sigue en curso.

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva propuso en el 2009 al expresidente mexicano Felipe Calderón la negociación de un TLC, luego de que la Coalición Empresarial Brasileña hizo esa petición desde el 2007. Las negociaciones no prosperaron.

(Publicado por El Economista - México, 18 febrero 2016)
___________

últimas calientes

suscribirse |  entre en contacto |  apoyadores |  migalhas en portugués |  migalhas international