Con el 98,80 % de las mesas contabilizadas, Macri, líder del frente electoral Cambiemos, obtenía el 51,44 % de los votos por el 48,56 % de su rival, quien reconoció su derrota y llamó al electo mandatario para felicitarlo. Quien dentro de tres semanas tomará las riendas del país por los próximos cuatro años afirmó que el cambio que tiene por delante Argentina "no puede detenerse por revanchas" y convocó a la participación de "todos", incluso a quienes no le votaron, para "encontrar el camino del desarrollo".
Macri, de 56 años, ingeniero de profesión, que saltó de los negocios familiares al mundo del fútbol y de ahí a la arena política, prometió "pobreza cero", enfrentar y derrotar al narcotráfico, mejorar la calidad democrática y tener buenas relaciones con todos los países, en especial los latinoamericanos.
"¡Sí, se puede!", arengó a sus seguidores, que le respondieron a coro. "Le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino a encontrar su forma de progresar, ser feliz. Les pido que por favor no me abandonen, que el 10 de diciembre comienza una etapa maravillosa de Argentina", grito Macri, exultante, quien festejó a puro baile, arropado por su mujer, Juliana Awada, y la hija de ambos, Antonia, de 4 años.
Globos, lluvia de papeles, música a todo volumen en el búnker de Cambiemos. Y unas cuantas cuadras de allí, en un hotel del centro de la capital argentina, la cara de la derrota: militantes del Frente para la Victoria deshechos en un mar de lágrimas.
El derrotado
En un tono mucho más sereno que el de los últimos días, pero sin conseguir ocultar su desánimo, el candidato oficialista Daniel Scioli fue el primero en salir ante su público a reconocer la derrota.
"Agradezco a los más de diez millones de ciudadanos que nos dieron un respaldo en función de lo que representa nuestra propuesta", comenzó diciendo Scioli.
"Yo he puesto lo mejor de mí", dijo el aún gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y luego, al referirse al triunfador de los comicios, invocó a Dios.
Negociar
La habilidad de tejer acuerdos y alianzas será vital para Mauricio Macri, presidente electo de Argentina, que se enfrenta al desafío de asegurarse la gobernabilidad en un país donde solo el peronismo ha terminado sus mandatos en los periodos previstos en los últimos 70 años.
Sin embargo, el apoyo al flamante presidente de más de la mitad de los votantes argentinos en una inédita segunda vuelta no se traduce en las dos cámaras del Parlamento ni en las provincias, que quedaron definidas en la primera vuelta, el 25 de octubre.
El quórum del Senado quedó bajo el control del Frente para la Victoria, que el 10 de diciembre pasará a la oposición tras 12 años de poder en la denominada "era K". El otro desafío para Macri.
Perfil del empresário
Macri es el primer empresario que logra el bastón presidencial desde el retorno de la democracia, en 1983. Este ingeniero se ha creado un perfil de ciudadano medio, con un aspecto desenfadado y una campaña audaz e innovadora, basada en el contacto personal y volcada en las redes sociales, más eficaz que las multitudinarias concentraciones del peronismo.
A los 32 años fue secuestrado durante dos semanas por un grupo de expolicías, una experiencia que marcó su vida pero que, vista en la distancia, le ayudó en su carrera política. "Si yo no hubiese sido secuestrado, tal vez mi vida pública no hubiese existido", ha reconocido públicamente en alguna ocasión. De los negocios familiares saltó al deporte como presidente del popular Boca Juniors. Una exitosa gestión, con el récord de 17 títulos internacionales para el club, le abrió las puertas de la fama y de la política.
La ríspida relación de Mauricio Macri con su padre, un magnate que criticaba todos sus proyectos, lo empujó a renunciar a un futuro asegurado en las empresas de la familia y apostar a una carrera política que coronó el domingo con la presidencia de Argentina.
"Él me boicoteaba", dijo recientemente Macri en una entrevista con un canal de TV, confesando que el maltrato de su padre Franco, un inmigrante italiano que construyó un imperio de negocios, lo preparó para soportar las presiones políticas.
Con una propuesta de renovación política, gestión prolija y lucha contra la corrupción, el ingeniero de centroderecha de 56 años derrotó en un balotaje presidencial a Daniel Scioli, del peronismo de centroizquierda que lideró el país por 12 años.
Quizá para probarle a su padre que podía valerse por sí solo, quizá para probárselo a sí mismo, Macri tomó en 1995 las riendas del popular club de fútbol Boca Juniors, en el que logró muchos éxitos deportivos durante sus 12 años de administración.
"Él creyó muchísimo cuando en Boca empezó a ver que podía llevar alegrías y mejorar la vida de la gente. Eso fue como el germen que después se convirtió en este proyecto", dijo José Torello, un amigo de la infancia de Macri que lo acompaña en su vida política y que lo describe como "tímido y perseverante".
Su gestión en el club incrementó su fama en un país que vive pendiente del fútbol, aunque también le trajo críticas como las del astro Diego Maradona, que lo acusaba de ser avaro y lo llamaba "cartonero", un término usado en Argentina para nombrar a gente pobre que revisa la basura.
"Lo que Macri siempre hizo fue austeridad en cuanto a cuidar la plata y tratar de administrar lo mejor posible", destacó a Reuters Alezandro Berzon, empleado en Boca Juniors durante la gestión de Macri.
El éxito en Boca fue su trampolín hacia la política: con un ímpetu renovador y un discurso llano fundó en el 2003 su propio partido y años después ganó la alcaldía de la capital argentina, Buenos Aires, que gobernó por dos períodos consecutivos.
Pero sus desafíos serán mayores como presidente. Deberá impulsar una economía estancada por la falta de divisas y por la alta inflación y, a la vez, enfrentar la dura oposición de un Congreso dividido y de los poderosos sindicatos peronistas.
Citando las propuestas neoliberales de varios de sus asesores, el peronismo asegura que Macri dejará desprotegida a la industria local y hará un ajuste fiscal que llevará a muchos en la pobreza, algo similar a lo sucedido en la década de 1990.
La dura experiencia
Macri no tenía nada de esto en mente cuando en 1991, a los 32 años, sufrió una dramática experiencia: fue golpeado y secuestrado por una banda que lo tuvo en cautiverio durante dos semanas, hasta que su padre pagó un millonario rescate.
"Desde que fui liberado empecé a vivir de una manera muy distinta (...) Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa", señaló en su sitio web.
Macri, que se casó tres veces y es padre de cuatro hijos, ha sido criticado por sus dificultades para "conectar" con muchos votantes que lo ven como un empresario frío que sólo beneficiaría a la clase alta.
"Siempre fue un tipo al que le costaba un poco ser más empático con la gente, le costaba relacionarse. Pero eso era su forma de ser", dijo Berzon.
Aunque sus detractores aducen que Macri no ha realizado obras importantes en la ciudad y ha menospreciado la educación y la salud pública -dos símbolos del desarrollo argentino-, sus votantes reconocen las mejoras que logró en el tránsito y en los espacios públicos y su lucha contra la corrupción.
Tras más de una década de una gestión del "kirchnerismo" caracterizada por un estilo beligerante, el país atraviesa una fuerte polarización política que ha provocado peleas en muchas familias. La de Macri no es una excepción, y su padre ha llegado a criticarlo públicamente.
"Mauricio tiene la mente de un presidente, pero no el corazón. Es una vocación. Ser presidente de un país es renunciar a su propia vida, y eso es algo que nunca le pediría a un hijo", dijo hace dos años su padre Franco, que tiempo después recompuso la relación con su hijo.
Macri debió soportar desde el inicio de su carrera política la carga de su apellido, ya que Franco Macri es cuestionado por haberse enriquecido hace décadas con negocios poco transparentes que su grupo Socma hizo con el Estado.
El ingeniero siempre buscó diferenciarse de su padre y sus asesores de imagen han trabajado duro para que el candidato luciera más relajado y, a la vez, como un político diferente a los tradicionales.
"Macri es un líder transformador, moderno, buen armador de equipos, siempre focalizado en solucionar problemas y en aprender. Creo que será un gran presidente que proyectará al país al siglo XXI", dijo a Reuters Marcos Peña, jefe de campaña de la alianza opositora Cambiemos.
A pesar de que dicen que es tímido, el alcalde de Buenos Aires no titubea a la hora de bailar sobre los escenarios, y llegó a disfrazarse de Freddie Mercury en la boda con Juliana Awada, su esposa más reciente
(Publicado por Agencias - Argentina, 23 noviembre 2015)
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