Inversiones

España y Chile siguen apostando por Brasil e Iberoamérica

Brasil se ha convertido en el primer destino exterior del capital chileno

lunes, 21 de setembro de 2015

Las empresas e inversores de España y Chile, con algo más de 160.000 millones de dólares y unos 84.000 millones respectivamente, son dos de las economías iberoamericanas que más han invertido en América Latina.

En el caso español, algo más del 40% de esta se ha dirigido a Brasil, mientras que para Chile es el primer destino empresarial, con un montante superior a los 25.000 millones de dólares.

Hace pocos días la agencia clasificadora de riesgo Standard & Poor's quitó el grado de inversión a Brasil; redujo su clasificación a BB+, generando alarma entre los expertos, que temían una venta generalizada de activos en ese país con posibilidades de extenderse al resto de la región -algo que felizmente no se ha producido y que, en todo caso, habría tenido efectos bastante acotados-. Esto no significa que las compañías inversionistas no vean menguar sus cuentas de resultados como consecuencia de la caída del tipo de cambio de la moneda local, el real, por ahora inevitable.

Como ya es conocido, la pérdida del grado de inversión obliga a los fondos de raigambre global a abandonar el país, pero -aquí lo importante- se necesita que al menos dos clasificadoras lo rebajen. En este caso solo lo ha hecho S&P, por lo que estos inversores pueden permanecer sin problemas. En lo inmediato no se espera que ni Fitch ni Moody's lo hagan. La primera ubica a Brasil dos puestos por encima de este registro y la segunda recientemente modificó su evaluación de las perspectivas del país de negativas a estables.

Pese a las dificultades
¿Existe una pérdida de confianza por parte de las corporaciones españolas o chilenas de seguir invirtiendo, exportando o importando en Iberoamérica? Si seguimos con el caso de Brasil, pareciera ser que no. La recesión brasileña se viene incubando desde 2012, año en que el PIB per cápita comenzó a retroceder y afloraron casos importantes de corrupción, lo que llevó a sus ciudadanos a manifestarse.

No obstante, con este panorama y una situación económica crítica en el mercado interno -de la que han comenzado a reponerse en 2014 y sobre todo este 2015-las participadas españolas han mantenido y aun incrementado sus transacciones en Iberoamérica, de modo especial en Brasil, lugar del que proceden parte importante de los beneficios que obtienen.

Chile no se ha quedado atrás. En 2013, cuando el PIB per cápita de los habitantes de Brasil retrocedía un 4,9%, las adquisiciones alcanzaron los 8.872 millones de dólares, pasando con ello a ser el principal destino de los capitales chilenos en el exterior.

No hay duda de que en un mundo cada vez más cercano estos escenarios serán habituales. En este momento todos están atentos a lo que hará Estados Unidos con su tasa de interés; cómo afrontará China las consecuencias de la devaluación del yuan, o la caída de dos de los cinco BRICS -Rusia y Brasil-.

Lo importante es saber que hispanos y chilenos se mueven por todo el mapa, por lo que deben esforzarse en contar con bienes y servicios de calidad, innovar e incorporar tecnologías para ser más productivos y competitivos y mejorar sus respectivas marcas país de modo que les faciliten llegar a los rincones más alejados.

Prueba de esta búsqueda y buen hacer de ambos es el anuncio realizado por Acciona de que levantará, en una superficie de 280 hectáreas en el desierto chileno de Atacama, una planta fotovoltaica de 246,6 MWp. El proyecto supone una inversión de 343 millones de dólares, y será la mayor instalación fotovoltaica de cuantas existen en Latinoamérica.

La planta estará en el municipio de Vallenar, 645 kilómetros al norte de Santiago, y producirá anualmente unos 505 GWh, el equivalente a la demanda eléctrica de 245.000 hogares chilenos. Según Acciona, se evitará la emisión a la atmósfera de unas 485.000 toneladas de CO2 en centrales de carbón.

Con esta inversión responde al concurso público que ganó en 2014 para atender al cupo de suministro de energía eléctrica generada por fuentes renovables y fortalece sus inversiones en Chile, donde ya tienen un parque eólico. La empresa española llegó a Chile en 1993 con su área de construcción y agua, a la que han sumado expedición y energía.

Muchas de las inversiones impulsadas por españoles en América Latina, especialmente las de las grandes empresas -hoy varias de ellas multinacionales-, comenzaron su aventura internacional por Chile, desde donde luego de un aprendizaje se han extendido al resto de la región y otros puntos del planeta.

(Publicado por El Economista - España, 14 septiembre 2015)
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