El mercado
cambiario de 5.3 billones de dólares pierde confianza en la capacidad de los
gobernantes latinoamericanos de lograr que se recupere la vacilante economía de
la región.
El real
brasileño es la gran moneda de peor desempeño del mundo este año y se ha
debilitado 19 por ciento. El peso mexicano se encuentra en un bajo nivel
récord. En el mercado negro venezolano, el bolívar se ha depreciado tanto que
un salario mínimo ahora suma apenas más de 11 dólares.
Aún no ha
llegado lo peor. La región, que ya padece una caída de las materias primas que
ha desacelerado el crecimiento a poco más que un estancamiento, sufre ahora el
golpe de escándalos de corrupción en las dos mayores economías: Brasil y
México. Estrategas de Morgan Stanley dijeron en un informe del 15 de julio que
no encontraron ni una sola moneda latinoamericana para recomendar.
“Cuesta decir
algo positivo”, dijo por teléfono Win Thin, jefe global en Nueva York de
estrategia de mercados emergentes de Brown Brothers Harriman. Los países que
crecieron con el auge de los precios de las materias primas “ahora ven el otro
lado”.
Se estima
que América Latina crecerá apenas 0.1 por ciento este año, menos que cualquier
otra región del mundo, según economistas que consultó Bloomberg. Incluso Europa
oriental, que enfrenta una recesión en Ucrania y Rusia, se expandirá un 0.3 por
ciento.
Es todo un
cambio respecto de la situación de hace cinco años, cuando las economías
latinoamericanas promediaban un crecimiento de 6.6 por ciento, más del doble
que las economías desarrolladas.
La
negociación de futuros muestra que todas las grandes monedas de la región se
encaminan al nivel más bajo en varios años, cuando no a un bajo nivel récord.
Argentina y Venezuela, que emitieron dinero en lugar de reducir el gasto al
declinar los precios de las materias primas y ahora tienen la inflación más
rápida del mundo, se encaminan a grandes devaluaciones, pronostican
economistas.
Lo peor aún
no ha llegado
"A pesar
del mal desempeño que muestra hasta ahora América Latina, pensamos que lo peor
aún no ha llegado", dijeron estrategas de Morgan Stanley que encabezó Felipe
Hernández en una nota de análisis para clientes. "Tal vez lo más preocupante
sea que observamos indicios de deterioro en frentes donde antes éramos más
optimistas", como Chile y México.
Si bien se
ha acusado de corrupción a gobiernos desde el que lidera el presidente mexicano
Enrique Peña Nieto hasta al de la mandataria chilena Michelle Bachelet, ninguno
enfrenta una crisis de confianza mayor que Brasil, donde el nivel de aprobación
a la presidenta Dilma Rousseff ha caído a alrededor de 15 por ciento.
Rousseff se
esfuerza por desacelerar una inflación que supera el objetivo del gobierno en
medio de crecientes pedidos de juicio político. Una investigación ha alcanzado
a su predecesor y a los líderes de ambas cámaras del parlamento, lo que socava
el apoyo político que Rousseff necesita para instrumentar medidas fiscales
destinadas a estabilizar la economía. El gobierno pidió el miércoles a los
legisladores que aprobaran una reducción del superávit presupuestario primario
de 2015, lo que generó temores a que el país pierda su grado de inversión.
(Publicado
por Bloomberg, 27 julio 2015)