El presidente venezolano, Nicolás Maduro , fue el primer mandatario en felicitar a Dilma Rousseff por haber logrado la reelección en la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Brasil.
"Victoria de Dilma en Brasil. Victoria del Pueblo. Victoria de Lula y su Legado. Victoria de los pueblos de América latina y el Caribe", escribió el mandatario en su cuenta de Twitter poco después de que se conocieron los resultados que le daban el triunfo a Dilma.
En tanto, el presidente boliviano, Evo Morales, dijo que el triunfo de Dilma supone "la continuidad del modelo de cambio" en ese país y en América latina.
Casi al mismo tiempo fue Cristina Kirchner de Argentina quién utilizó su cuenta en Twitter para enviar sus saludos a la mandataria brasileña.
"Querida compañera y amiga @dilmabr, felicitaciones por el triunfo!", fue uno de sus mensajes.
La Jefa de Estado argentina adjunto en otro tuit una carta a Rouseff. En la misiva, Kirchner consideró que el resultado permitirá continuar por la "senda" del "crecimiento económico con inclusión social" en ambos países.
A través de un tuit, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, celebró la reelección de Rousseff.
El vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, calificó también de "importante para la región" la victoria de la jefa de Estado de Brasil, mientras que el opositor venezolano Henrique Capriles resaltó cómo fue el proceso electoral tanto en Brasil como en Uruguay. También aprovechó el momento de festejo en Brasil para atacar a Maduro.
El presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, también saludó la victoria electoral de Rousseff: "Felicitaciones a la presidenta Dilma Rousseff y al pueblo brasileño por la victoria electoral de este día".
Desde México, se sumó el mandatario Peña Nieto: "Felicito a la Presidenta Dilma Rousseff por su triunfo en las elecciones que se celebraron hoy en el hermano país de Brasil"
El presidente colombiano Juan Manuel Santos también se congratuló de la victoria de la postulante a la reelección por el Partido de los Trabajadores. "Esperamos seguir trabajando por el bien de nuestros dos países y la región", indicó en su cuenta oficial.
También el recientemente reelecto jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, manifestó su apoyo a Rousseff, aunque no desde las redes sociales sino en un discurso público en la localidad central de Shinahota.
"Bolivia saluda el triunfo de la compañera Dilma. Saludamos la continuidad del modelo de cambio en Brasil y la región", declaró Morales, según registró la agencia estatal ABI.
"Costa Rica abraza el triunfo de la Presidenta Dilma Rousseff y le desea nuevos éxitos en su gestión. ¡Un abrazo cálido @dilmabr! #Brasil", señaló en Twitter el presidente de ese país Luis Guillermo Solís.
País polarizado
La presidenta Dilma Rousseff ganó un nuevo mandato en Brasil , pero de aquí en adelante se le presentan cuatro años difíciles, con casi la mitad del país que expresó en las urnas su insatisfacción con el statu quo y una oposición política muy fortalecida.
En el análisis de los resultados en las urnas, lo primero que llama la atención es el altísimo porcentaje con el que la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) venció en el norte y el nordeste del país: rozó el 70% en la mayoría de los estados de esas áreas, y en algunos, como Maranhão y Piauí, superó el 78%.
Se trata de los sectores menos avanzados de Brasil, donde se concentran los beneficiarios de los programas sociales que en los últimos 12 años lograron sacar a casi 40 millones de personas de la pobreza y crear una emergente clase media.
"Se trata de una masa electoral que votó con el corazón, leal a la atención que le ha dado el PT todos estos años, y con el bolsillo, cuidando de que nada ponga en riesgo los beneficios que recibe. Es gente a la que no le importan las cuestiones macroeconómicas ni los escándalos de corrupción; su vida cambió para mejor en la última década, y pese a que hoy las cosas no están bien, no quiere arriesgarse a volver atrás", dijo a La Nación Alexandre Gouveia, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.
La feroz campaña del PT siempre resaltó ese riesgo ante un eventual triunfo del socialdemócrata Aécio Neves , y los 85 millones de brasileños que reciben algún tipo de ayuda social prestaron atención al mensaje.
En contraste, en el sur y el sudeste del país, las regiones más desarrolladas de Brasil, se impuso el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
En el sur y el sudeste del país, las regiones más desarrolladas de Brasil, se impuso Neves
Incluso en el estado de San Pablo, que sufre problemas de abastecimiento de agua por la sequía, Aécio ganó con el 64,3% de los votos frente al 35,7% de Dilma.
La gran excepción, que representa el mayor error de la campaña de Aécio, fue lo que sucedió en Minas Gerais, estado del que fue gobernador dos veces (desde 2003 hasta 2010), y del que salió con un 92% de popularidad. Desde el comienzo de la contienda Aécio daba por seguro su triunfo en su tierra natal e hizo muy poco para volver a ganarse la confianza de los mineros, pese a que ya en la primera vuelta electoral Dilma había salido victoriosa en el estado, segundo mayor distrito electoral del país. Ayer, la mandataria cosechó allí el 52,4% de los votos frente al 47,6% del ex gobernador, y se confirmó así el dicho que apunta que quien gana Minas Gerais gana en Brasil.
Más allá de los aciertos y errores de la campaña, el panorama que se abre para el segundo mandato de Dilma no es fácil. Fue la peor votación del PT en los 12 años desde que asumió por primera vez el poder, y el resultado dista mucho de ser un cheque en blanco para un "vamos por todo".
"La presidenta volverá a asumir en una posición muy debilitada, sin el liderazgo renovado que le hubiera otorgado un contundente triunfo. La mitad del país no está de acuerdo con el rumbo del gobierno, principalmente por la falta de crecimiento económico, el aumento de la inflación, y los constantes casos de corrupción que salen a la luz", apuntó el profesor Gouveia.
Ahora, el desafío principal será cicatrizar las heridas generadas en la sociedad por una campaña tan agresiva que dejó al país polarizado. Deberá, cuanto antes, hacer cambios para revertir la situación económica y tender puentes hacia la oposición para diseñar una agenda integradora hacia el futuro.
El escenario electoral, con un resultado tan apretado, exige que se abra un espacio de compromisos, pero la oposición tal vez no esté tan dispuesta a colaborar.
"La oposición, que sale de estos comicios muy fortalecida, con una presencia mayor tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, no va a facilitar el camino; se pondrá a pensar ya en cómo llegar al poder en 2018. Y el gobierno también tendrá que enfrentar la presión de la prensa, que ha sido esencial en revelar los escándalos de corrupción como el de Petrobras", destacó Gouveia.
Con la gobernabilidad minada, el PT tendrá que hacer hincapié en una administración orientada a resultados y a las necesidades cotidianas de los ciudadanos.
El PT deberá invertir estos próximos cuatro años en formar una nueva camada de líderes
Esas necesidades que se expresaron con sorprendente fuerza durante las protestas de junio de 2013, cuando millones de personas salieron a las calles en rechazo de los multimillonarios gastos y desvíos en las obras para el Mundial de fútbol y en reclamo de una mejor calidad de los servicios públicos (transporte, educación, salud, vivienda y saneamiento).
Mientras tanto, con la mira también puesta en 2018, cuando mucho se ha especulado con otra candidatura de Luiz Inacio Lula da Silva, el PT deberá invertir estos próximos cuatro años en formar una nueva camada de líderes.
El ajustado triunfo de Dilma Rousseff, con el incansable apoyo de Lula, ha demostrado que su peso ya no es el de hace cuatro, ocho o doce años.
(Publicado por Agencias, La Nación y Infobae - diário On-line - Argentina, 27 octubre 2014)
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