Paraguay, en 30 años, utilizó apenas el 7% de toda la producción de Itaipú, nos recuerda el especialista compatriota Axel Benítez; sin embargo, según el Tratado y el derecho internacional, le pertenece el 50%. Así lo consagra el Tratado y lo confirma el derecho internacional.
El Ing. Benítez Ayala puso números absolutos a esos porcentajes: "de fuentes especializadas brasileñas sabemos que la producción total de Itaipú binacional, en estos últimos 30 años de operación, fue de unos 2.167.763 GWh (y GWh = 1000 GWh), de los cuales... Brasil se llevó un 93% y Paraguay solo un 7%".
Con la clara intención de advertirle al ciudadano paraguayo que le roban en Itaipú, Benítez menciona que del récord de producción que batió la binacional en 2013 –festejado también por las autoridades paraguayas–, 98.630 GWh, Brasil succionó 88.802,4 GWh (90%).
Recurre a un parámetro válido en el mercado brasileño para contarle al paraguayo cuánto vale ese cuantioso caudal: el precio de liquidad de diferencias, o sea PLD (que entonces rondaba 253,8 R$/MWh), y concluye que ese valor se aproxima a los US$ 9.000 millones.
Está claro que Benítez trata de demostrar el valor real de una energía como la de Itaipú en el mercado del vecino país.
Jeffrey Sachs
Recordemos que a principios de diciembre del año pasado, ABC Color publicaba el informe final de uno de los financistas más prestigiosos del mundo, el economista norteamericano Jeffrey Sachs, quien entonces advertía que la República del Paraguay, en 2012, debió recibir US$ 1.221 millones por su excedente energético en Itaipú que cedió a Brasil, incluso deducidos todos los costos posibles; pero que recibió solo US$ 473 millones (incluidos los royalties). Del cotejo de ambas cantidades se infiere que Sachs nos advertía que en solo en 2013 Brasil se apropió de US$ 748 millones pertenecientes a nuestros país.
Hoy el estudio del especialista norteamericano duerme el sueño de los justos, en algún improvisado sepulcro de alguna oficina del gobierno de turno.
Gustavo de Gásperi nos enseña que, según la Convención de Viena, cualquier violación del propósito o fin del Tratado, que es la división de la energía en partes iguales, comporta la nulidad del Tratado.
(Publicado por El Diário ABC - Paraguay, 2 junio 2014)
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