El CEO de Chevron, John Watson, dijo que la compañía obtuvo una “victoria contundente”, luego de que un juez de distrito de Estados Unidos desestimó un fallo contra la petrolera que fue dictado por una corte ecuatoriana.
Ecuador ha tratado de que la compañía sea multada por unos US$18.000 millones, bajo el alegato de que Texaco, que fue adquirida por Chevron, contaminó áreas aledañas a un yacimiento petrolero en el noreste del país sudamericano entre 1964 y 1992. “El fallo es una victoria contundente para Chevron y sus accionistas”, dijo Watson. “Contar con un veredicto como este por parte de una corte reputada de Estados Unidos ciertamente será beneficioso para evitar acciones judiciales en otras partes”, agregó.
Sobre Argentina, Watson dijo que espera un rápido avance en la perforación en la zona de Vaca Muerta, donde Chevron está trabajando en lo que cree es una de las áreas petroleras más promisorias del mundo. En febrero, la petrolera española Repsol aprobó un acuerdo para recibir US$5.000 millones del Gobierno argentino, poniendo fin a una disputa de dos años por la nacionalización de las operaciones de la compañía.
Argentina espera que el acuerdo deje la vía libre para una mayor inversión de extranjeras en el desarrollo de Vaca Muerta, una reserva situada en la Patagonia.
Versión de Ecuador
Abogados de los afectados por la petrolera Chevron en Ecuador aseguraron hoy que el fallo adverso pronunciado por un juez estadounidense no impedirá ejecutar en otros países la sentencia emitida por una corte ecuatoriana.
La decisión que viene de New York no suspende el campo de batalla real que es la ejecución de la sentencia en otros países, declaró el letrado Juan Pablo Sáenz este miércoles al portal digital de noticias Ecuador Inmediato.
La víspera, el juez Lewis Kaplan prohibió la ejecución en Estados Unidos de una sentencia emitida en 2011 por el tribunal de la ciudad ecuatoriana de Lago Agrio, que condenó a la petrolera a pagar nueve mil 500 millones de dólares a afectados por la contaminación ambiental que dejó su filial Texaco en la Amazonía.
Al respecto, Sáenz apuntó que el veredicto del juez estadounidense sólo se circunscribe al territorio del país norteño, donde los abogados de los demandantes ni siquiera han iniciado acciones para tratar de cobrar la indemnización.
Steven Dozinger, otro de los abogados que representa a los afectados, consideró, por su parte, que la decisión de Kaplan no va a tener ningún impacto en países como Brasil y Canadá, donde se están realizando trámites para ejecutar la sentencia de Lago Agrio.
Ningún juez norteamericano tiene el poder de amparar un juicio que ya se ha juzgado en Ecuador o en otro país, aseveró Dozinger, quien acusó a Kaplan de actuar más como un fiscal que como un magistrado imparcial.
Las autoridades ecuatorianas aseguran que durante los casi 30 que operó en la Amazonía, Texaco derramó 16,8 millones de galones de petróleo en el ecosistema, vertió otros 18,5 mil millones de galones de aguas tóxicas en los suelos y ríos, y quemó al aire 235 mil millones de pies cúbicos de gas.
También se reporta una alta incidencia de cáncer y otras enfermedades entre los pobladores, como resultado de beber el agua contaminada con los residuos de crudo, los cuales todavía afloran en las cerca de mil piscinas sin remediar que dejó la empresa a su salida de Ecuador en 1992.
Para demostrar el enorme daño ambiental causado por la petrolera, el gobierno ecuatoriano inició en septiembre pasado la campaña La mano sucia de Chevron, mediante la cual se invita a personalidades, políticos y artistas internacionales a visitar las zonas donde operó la transnacional.
A raíz de la denuncia por contaminación ambiental planteada por los pobladores amazónicos, la petrolera también demandó al Estado ecuatoriano ante un tribunal de arbitraje de La Haya, por supuesta denegación de justicia, y violación de un tratado bilateral de inversiones con Estados Unidos que entró en vigor cinco años después de la salida de Texaco del país.
(Publicado por Reuters y PL, 5 marzo 2014)
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