lunes, 23 de janeiro de 2012


Trabas


El jefe de industriales de Brasil pide quejarse ante la Presidenta

Los empresarios brasileños renovaron ayer las presiones sobre el gobierno de Dilma Rousseff por las dificultades comerciales que se avecinan con la Argentina. La FIESP - Federación de Industrias de San Pablo, cuyos miembros concentran más de un tercio del producto bruto industrial de este país, dijo temer que las nuevas normas importadoras dispuestas por el binomio Guillermo Moreno-Beatriz Paglieri represente un bloqueo "total" a la entrada de productos brasileños. El titular de la entidad, Paulo Skaf, pretende trasladar las inquietudes personalmente a la presidenta Cristina Kirchner a quien acaba de pedirle una audiencia para la última semana de enero.

El industrial comentó "conversaciones" que ya mantuvo con el Palacio del Planalto (sede del gobierno federal) sobre el asunto. "Es preciso que respetemos las reglas , porque si las cosas se hacen por fuera de éstas no sólo se debilita la relación bilateral sino más aún el Mercosur". La evaluación de la FIESP es que los problemas con Argentina se reeditan periódicamente.

En mayo del año pasado, sólo a meses de la llegada de Dilma a la Presidencia, los roces entre ambos países subieron de tono. Al punto que el ministro de Desarrollo e Industria Fernando Pimentel decidió tomar represalias y bloqueó las importaciones de autos argentinos.

En Brasilia se ha vuelto a pensar en "eventuales contragolpes" , pero es una salida extrema que está descartada por el momento.

El propio Pimentel, quien a principios de la semana expresó sus pesares por las complicaciones del comercio bilateral, dijo que esta vez prefiere esperar a que la norma argentina entre en vigencia (lo que debe ocurrir el 1º de febrero) para analizar mejor qué impacto tendrá sobre las importaciones de bienes brasileños.

El empresario Skaf también optó por seguir una línea conciliadora. "Tenemos que encontrar caminos creativos. Por ejemplo, Brasil debería abrir su industria naval a los astilleros argentinos. Eso no sería ningún sacrificio, ya que las instalaciones brasileñas estarán colmadas los próximos 10 años".

Lo que prima entre los jefes del empresariado paulista es evitar que se arruine lo que se ha cosechado estos últimos años en cuanto a la persistencia de un saldo comercial brasileño altamente superavitario en relación a la Argentina.

En 2011, el intercambio entre los dos socios batió un record al alcanzar casi 40.000 millones de dólares, lo que representó un aumento de 17% con respecto a 2010. En ese contexto hay un dato clave: Brasil se benefició en forma creciente al vender a la Argentina mucho más de lo que compra. La diferencia a su favor fue de 5.800 millones de dólares, es decir, 41% más que 2010. Y eso a pesar de la fuerte revaluación del real brasileño, que le permitió conservar competitividad al peso argentino.

Si las nuevas reglas de juego rigieran también para Brasil, habrá una severa contracción comercial en el bloque. De hecho, en los cálculos de la Federación de la Industria Paulista, se verá seriamente afectada 80% del volumen de las exportaciones brasileñas al mercado argentino

(Publicado por El Clarín - Argentina, 22 enero 2012)
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