lunes, 28 de novembro de 2011


Industria

Brasil y las tasas altas le fijan límites al crecimiento industrial

La industria se prepara para transitar el 2012 a un ritmo cansino. El empuje que tuvo desde 2003 hasta hoy fue perdiendo fuerza hasta ajustar el crecimiento a tasas chinas a cifras mucho más módicas. Los economistas consultados por iEco estiman que la expansión de la producción fabril el año próximo estará en torno al 3,5%, prácticamente la mitad del registro de 7,7% que lleva acumulado en lo que va del año.

Detrás de este freno hay varias razones. Para empezar, el impacto del menor crecimiento que está teniendo Brasil, el principal socio comercial del país. La reciente suba de las tasas de interés, la alta utilización de la capacidad instalada, los problemas de abastecimiento energético y el desarrollo aún incierto de la crisis económica internacional también se anotan en esta lista. A favor sigue jugando el mercado interno y los buenos precios relativos con los que cuentan algunos sectores.

"El 2012 viene con muchas dudas a nivel externo e interno. Aun así, la evolución de la industria debería ser más previsible que la de la economía en general, porque tiene una alta dependencia del consumo local", señala Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad.

Al mirar hacia Brasil, Milagros Gismonti, del estudio Ferreres y Asociados, pone el foco en la fuerte correlación que hay entre el desempeño de la producción fabril de ese país y la nuestra. "Entre enero y septiembre, Brasil acumuló un crecimiento a nivel industrial del 1%", dice. Y detalla que "por ahora" crecemos por encima de las tasas brasileñas. "Pero sin dudas nos va a afectar, como ya se empieza a ver en las automotrices". Gismonti pronostica que la industria local crecerá 3,6% el año próximo.

La producción automotriz argentina y Brasil aparecen como dos caras de una misma moneda. Los analistas señalan que el sector pasará del 20% de aumento acumulado este año –que marcará un nuevo récord de producción con 850.000 unidades– a tasas en torno al 8%. “Probablemente tengamos un mercado de durables favorable el año próximo”, sostiene Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein. “Las automotrices crecerían entre 6 y 8 puntos. Y eso es lo esperable. ¿Cuántos autos puede vender una economía en un año normal?”, se pregunta. La fortísima desaceleración no parece atemorizar a los industriales locales. Cristiano Rattazzi, titular de FIAT Argentina, indica que “si bien aún no hay certeza sobre algunas variables relevantes, 2012 seguirá siendo un buen año, con volúmenes semejantes o algo superiores a los del corriente”. A comienzos de 2011, cuando el efecto brasileño aun no aparecía en el horizonte, las terminales argentinas se ilusionaban con llegar en 2012 a la marca de 1 millón de unidades producidas. "Vamos en ese camino, pero me parece algo prematuro proyectar ese hito para 2012", dice Rattazzi con cautela. Para el empresario, "el mercado automotor brasileño sigue firme”. Explica que la demanda se contrajo en septiembre y octubre, pero que se reactivó en noviembre. Por eso confía en que el mercado brasileño seguirá creciendo, "seguramente no a la velocidad del corriente año, pero en torno al 3 al 4%".

Desde abeceb.com, Mariano Lamothe dice que la industria automotriz "enfrenta muchas amenazas, pero aún tiene margen para seguir creciendo. Aunque se expanda apenas 8%, sigue siendo una tasa buena". Y plantea un matiz sobre la performance de la economía vecina. "Brasil ajustó su crecimiento por el lado de la oferta, no por el lado de la demanda. Algunos analistas ya están planteando que la mayor inflación estaría impactando en los salarios reales. Y si fuera así, nosotros nos veríamos más perjudicados".

Dejando Brasil atrás, otra de las señales de alarma es el impacto de la suba de las tasas de interés. "Esto repercute en la cadena de pagos y en la tasa de inversión. Y termina frenando el crecimiento potencial", menciona Gismonti. Dal Poggetto coincide con el impacto de la suba de tasas y a la vez pone la cuestión energética sobre la mesa. "Habrá que ver si la eliminación de los subsidios a los servicios públicos libera recursos que puedan utilizarse para aumentar la oferta energética". La economista le quita relevancia al impacto que la eliminación de los subsidios tendrá sobre los costos de producción. "La mayoría de las industrias ya venía pagando la energía a precio libre", señala.

A nivel internacional, la incipiente desaceleración del crecimiento chino "plantea algunos interrogantes en cuanto a la industria aceitera y a las manufacturas agropecuarias", dice Gismonti. "Habrá que ver qué pasa con la siderurgia ahora que China empieza a generar algunos signos de interrogación, aunque nadie ve una desaceleración muy fuerte", dice Laspina.

Entre los sectores candidatos a tener un buen 2012 aparecen los minerales no metálicos, directamente ligados al desempeño de la construcción. “Van a tener un buen comportamiento si no hay locuras con el manejo del dólar”, señala Lamothe. Y agrega a la metalmecánica a este grupo, beneficiada por "el proteccionismo, más la demanda local y regional de la agroindustria". Así, prevé que la industria en general crezca 3,8%, casi en línea con el PBI, que se expandirá 4%. Sin embargo, advierte que "todas las industrias están trabajando con un alto uso de la capacidad instalada".

Dal Poggetto agrega a la minería, los alimentos y los biocombustibles (ver página 8) al pelotón de los que se destacarán en el año por venir. "Se trata de sectores que tienen precios relativos muy buenos", indica. La economista anticipa una suba de la producción industrial del 3,8%, con crecimiento desparejo en los distintos sectores. "El gran dinamismo que vimos en la producción de bienes durables, asociado a un proceso de consumo pujante, ya no estará. Vamos hacia tasas más normales", concluye.

Si bien este año, según datos de Ferreres y Asociados, la productividad estimada de la industria creció 3,5%, la competitividad sigue apareciendo como una de las asignaturas pendientes del sector. “La competitividad va más allá del factor cambiario, porque con el paso del tiempo esa ventaja se pierde y el tipo de cambio real vuelve a ubicarse en los niveles previos a la devaluación”, menciona Gismonti. Y ubica al agro como uno de los sectores que ha ganado competitividad "por aumento de la productividad, más allá de lo que ocurra con la cotización del dólar".

Para los analistas, el 2012 marca un punto de inflexión respecto de la competitividad. "Hay que aprovechar esta desaceleración de la industria para encauzar un crecimiento ordenado. Hace falta promover un mayor nivel de productividad: no se puede vivir al infinito aumentando niveles de proteccionismo", sentencia Lamothe.

(Publicado por El Clarín – Argentina, 28 noviembre 2011)
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