viernes, 21 de outubro de 2011


Elecciones – Argentina

Argentina: Cristina y la reelección: el futuro empieza cuando abran las urnas

Por concepto, realización y potencia, la campaña televisiva de Cristina fue netamente superior a la de sus oponentes. Tan contundente fue esa diferencia como será la ventaja con que ella alcanzará el domingo su reelección.

No es que los demás hayan dormido la siesta todo el tiempo. Ricardo Alfonsín intentó un par de cosas llamativas, como el extracto enfático de sus discursos o la apelación personal y cara a cara a la Presidenta, si bien de dudoso resultado; y Elisa Carrió, en el final, armó un interesante contrapunto entre “la razón” de sus argumentos y “la fuerza” que fue eje de la propuesta del kirchnerismo, donde sobrevoló la alusión al primer libro que escribió Juan Perón en el exilio, publicado en Montevideo en 1958 y titulado La fuerza es el derecho de las bestias .

Pero la serie de avisos del oficialismo con historias personales, mínimas, y sus protagonistas reales subiendo a las tablas del teatro Coliseo acompañando a Cristina, el miércoles, en un notable golpe de escena fuera de todo libreto, estableció también en este terreno una distancia ya imposible de descontar.

Encuestas insospechadas de estar pagas por el Gobierno le dan a Cristina una fortísima proyección de voto para este domingo. Podría subir varios puntos respecto del 50% logrado en las primarias de agosto, impulsada por un sensible salto adelante en la provincia de Buenos Aires -donde también creció fuerte Daniel Scioli- y por mejoras sobre sus ya buenas elecciones en Capital y Santa Fe, que terminaría en una paridad muy ajustada con Hermes Binner.

Los 38 puntos que Cristina sacó sobre Alfonsín en las primarias incluso se ampliarían en la votación del domingo, hasta alcanzar un nuevo record en la historia electoral argentina, de acuerdo a los últimos estudios de consultores financiados tanto por el Gobierno como por el peronismo no kirchnerista y la oposición.

Binner y su Frente Progresista parecen en condiciones de sobrevivir con cierta dignidad al inminente nuevo derrumbe opositor. De todos modos, el desequilibrio de fuerzas que va a emerger de esta elección establecerá una inédita concentración de poder en manos de Cristina, que se hará extensivo al Congreso, al menos durante los próximos dos años si es que no median imprevistos desagradables en la economía.

La concentración de poder, pasaporte necesario hacia la hegemonía política, no sólo provoca la tribulación severa de los opositores, sino que curiosamente también mantiene desangeladas a las principales figuras de la corte oficialista. Sucede que esta Cristina a punto de reelección ha llevado hasta límites desconocidos la reserva absoluta sobre sus preferencias y decisiones.

Nadie sabe nada , ni de qué rectificaciones de rumbo podrían operarse en el futuro gobierno ni de quiénes podrían integrarlo. El secreto es una herramienta usada a plena conciencia por la Presidenta, pero también es un derivado quizás indeseado de su soledad.

También, esto es claro, hay una táctica apuntada a concentrar en ella toda la exposición pública del Gobierno y su fuerza política.

Es Cristina allá arriba y muy lejos vienen todos los demás.

Cristina y el pueblo sin intermediarios, en términos de relato, y los políticos de la fuerza que lidera reducidos a medrar en un plano distante y más bien opaco.

La fórmula funciona: Amado Boudou, elevado por ella hasta cerca de sus alturas, es el único ministro con alto conocimiento en la opinión pública, y además con imagen favorable. El otro conocido es Aníbal Fernández, si bien por razones diversas y con una imagen pública más mixturada.

Estudios de Poliarquía muestran que la posición de Cristina parece blindada. En una encuesta, el 53% dijo que la crisis económica global impactará poco y nada en la Argentina y el 47% opinó que la situación del país es positiva y aún va a mejorar. Más de la mitad de quienes la apoyan dicen hacerlo “por su buen gobierno” y un tercio de los electores de clase media alta dijo haberla votado en las primarias.

Un sondeo nacional de Management & Fit reveló un 64% de aprobación de la gestión de Cristina, con niveles del 75% en el Gran Buenos Aires, fuerte apoyo entre jóvenes de hasta 35 años y en los sectores de nivel educativo más bajo.

La consultora Giacobbe & Asociados detectó un 58% de imagen personal positiva de Cristina. Y cuando pidió a los encuestados que definieran a la Presidenta en una sola palabra, las preferidas fueron buena (16%), soberbia (12%) e inteligente y luchadora (10% cada una).

La situación es en todo excepcional para quien, hace un año, presidía un Gobierno que parecía tener picado el boleto de salida . Y que, desde entonces, lo que mejor hizo fue seguir haciendo lo que ya hacía , sobre todo en políticas de asistencia social. Por cierto, medió la desgracia de la muerte de Néstor Kirchner y la manera vigorosa -y para muchos inesperada- que tuvo Cristina de afrontar el dolor de la pérdida y transformarlo en herramienta para reconstruir su poder político y su predicamento social hasta los niveles actuales.

Un formidable equipo de propaganda, a costo millonario, completó el andamiaje de esa maquinaria implacable, desaforada, agresiva o cálida según la ocasión.

Cristina está a un paso de hacer historia. Supo ganarse este presente. Los abusos, insuficiencias y errores de su Gobierno y de la fuerza política que comanda, son apenas algunos de los muchos desafíos para el futuro que empieza apenas se abran las urnas de este domingo.

(Publicado por El Clarín - Argentina, 21 octubre 2011)
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