martes, 20 de setembro de 2011


Justicia

Chile: Centro de Medidas Cautelares decreta en un día protección a víctimas de violencia familiar

Fue en septiembre de 2007 que Katherine Casas-Cordero fue degollada por su cónyuge, Omar Ponce, en su casa de la comuna de Maipú. Este caso causó especial conmoción, porque la víctima había puesto una denuncia en el juzgado de familia el 11 de julio de ese año, en donde relató que había sido amenazada de muerte, pero el tribunal no decretó a tiempo una medida de protección.

Para que casos como éste no se vuelvan a repetir, la Corte Suprema comenzó a trabajar ese mismo año para mejorar la atención a víctimas de violencia intrafamiliar, y asegurar su integridad física y psíquica.

Por esta razón, se creó hace un año -el 2 de septiembre de 2010- el Centro de Medidas Cautelares de Tribunales de Familia, que funciona en San Antonio Nº 477, en el piso 10, en donde a lo más se demoran 24 horas en decretar las medidas de protección desde que se ingresa la denuncia.

Esta unidad también cumple la función de dictar medidas de protección por vulneración de derechos de niños y adolescentes, revisar casos de infractores inimputables, y la entrega inmediata de menores a los padres.

Otra de sus labores es realizar las visitas a la red de hogares del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Así, los cuatro tribunales de familia de Santiago se preocupan sólo de las otras materias, como divorcios, cuidado personal, pensiones alimentarias, etc.

A su cargo está la jueza coordinadora, Karen Hoyuelos, que fue designada por la Corte Suprema, quien destacó que una de las ventajas que tiene el centro es que hay "magistrados preferentes y especializados".

Además, está integrado por doce jueces de familia -tres de cada uno de los cuatros tribunales de Santiago-, que están durante seis meses con dedicación preferente; doce consejeros técnicos, ocho funcionarios, un administrador, 25 funcionarios administrativos, un consejero técnico, dos jefes de unidad y un administrativo jefe.

Cómo opera

El centro se organiza en 12 salas, en las que se realizan las audiencias y siempre hay jueces de turno.

Cualquier persona víctima de violencia intrafamiliar psíquica o física, que no termine en lesiones y que le cause menoscabo, como una cachetada, patadas, empujón o insulto, se puede presentar en el centro de unidad de atención de público en San Antonio Nº 477.

En este lugar se puede realizar una petición verbal, en la que se solicitan las medidas cautelares, las que consisten en la salida del agresor del hogar o la prohibición de que se acerque a su domicilio, pero no la prisión preventiva.

La víctima también puede presentar una demanda por escrito, o llegan las causas a través de un parte policial.

El 70% de los casos que revisan son de violencia intrafamiliar. Este porcentaje incluye la violencia económica o el poder que ejerce el cónyuge para no entregar recursos a la víctima y aislarla.

Dentro de las facultades que tienen los magistrados que trabajan en esta área es decretar el maltrato habitual, lo que se deriva al Ministerio Público para que sea investigado.

"Acá llegan casos de todos los estratos sociales, porque la violencia intrafamiliar es transversal", sostiene la jueza Hoyuelos.

Casos

Cualquier persona que sufra de violencia intrafamiliar, aunque no existan lesiones, pueden acudir a este centro a pedir protección.

(Publicado por el Mercurio – Chile, 20 septiembre 2011)
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