Elección
Costa Rica: Cálculo político frena elección de magistrado para la Sala IV
El cálculo político tiene frenada la elección del magistrado para la Sala Constitucional, nombramiento pendiente desde el 1.° de febrero del 2010.
A un año, cuatro meses y 13 días de distancia de la jubilación del magistrado Adrián Vargas Benavides, el plenario no parece estar cercano a un acuerdo para designar su relevo.
El cálculo de votos, perfiles de ideología y el pasado político de cada uno de los diez postulantes recomendados por una comisión, dificulta el proceso de elección, pues la distribución actual del Congreso les da a las bancadas el poder de vetar a los aspirantes.
“La Asamblea es un órgano político, pero estamos en posiciones muy irreconciliables. Hay que ceder. El hecho de que alguien tenga un candidato ya es suficiente para vetarlo y en eso estamos todos”, aceptó el jefe del oficialista Liberación Nacional (PLN), Luis Gerardo Villanueva.
Los jefes de fracción de otras bancadas reconocen la encrucijada política en la que cayó la elección, pero de momento no encuentran la forma de salir de ella.
En Acción Ciudadana (PAC), su jefe, Manrique Oviedo, la Asamblea Legislativa debe entrar en un proceso de depuración de la Sala IV, pues a su criterio, es un órgano que debe recuperar su carácter técnico.
“La Sala está politizada y hay que liberarla de esas cuerdas tan gruesas, no hay que equilibrarla porque caeríamos en el mismo juego. El tema aquí es despolitizarla y hacerla técnico-jurídica, que es su naturaleza”, expresó Oviedo.
El legislador afirmó que el PLN busca imponer al abogado Jorge Araya en el cargo, en vista de su simpatía por Liberación Nacional.
En otra línea. Por otro lado, la posición del Movimiento Libertario por impulsar el nombre de Rodolfo Piza Rocafort para el puesto choca con pared. Piza no tiene apoyo ni del PLN ni del PAC.
Luis Fishman, jefe del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), acepta que el tema de la ideología “es una razón de peso, porque pretendemos la mayor libertad política en las personas que van a ocupar esos puestos”.
El socialcristiano agregó que “no es adecuado elegir a personas que han sido figuras en partidos, hay que revisar con mucho cuidado todos los nombres”.
Otros diputados, como José María Villalta, del Frente Amplio, afirman que es necesaria la búsqueda de un “balance” en la composición de la Sala IV.
En la mesa. Desde octubre del 2010, los diputados tienen en su mesa el nombre de los diez recomendados para el puesto, pero sin acuerdo entre tres bancadas no hay elección.
Sencillo: para elegir a un magistrado el plenario necesita sumar al menos 38 votos por un candidato. Ninguna bancada, sumada con otra, alcanza esa cifra.
Dicha situación obliga a la suma de votos de al menos tres fracciones, lo que otorga poder de veto a los diputados entre sí.
Sin embargo, las diferencias de ideología e intereses generados alrededor del perfil de un magistrado entraban la elección.
Pese a que hay una lista de diez candidatos, siempre está latente la posibilidad de elegir a cualquier otro postulante, prueba de ello fue el intento del PAC que impulsó la candidatura del abogado ambientalista Rodrigo Cervantes.
Aun así, de momento no hay acuerdo que conjure la elección.
Por ahora la escogencia sigue pendiente, a la espera del consenso político entre los diputados.
(Publicado por La Nación – Costa Rica, 14 junio 2011)