jueves, 19 de maio de 2011


Importaciones – exportaciones

Uruguay controla licencias brasileñas

A pesar de que Brasil anunció que las licencias no automáticas que aplicará no perjudicarán a Uruguay, el gobierno hará una "monitoreo" constante del intercambio comercial, precisó ayer el ministro de Industria, Roberto Kreimerman.

"Es un tema trascendente para nosotros porque está en juego una industria muy importante para Uruguay como la automotriz", destacó. El ministro comentó que seguramente este tema esté sobre la mesa en la visita que realizará la presidenta, Dilma Rousseff, el próximo 30 de mayo.

El propio ministro brasileño de Industria, Desarrollo y Comercio, Fernando Pimentel, le había transmitido a Kreimerman el pasado lunes que Uruguay no tendría problemas con la aplicación de licencias no automáticas, había dicho el miércoles a El País el director de Industrias, Sebastián Torres.

Sin embargo, la que sí ya fue afectada es Argentina con el retraso de algunos embarques de autos en la frontera brasileña.

"Argentina defenderá sus puestos de trabajo y el mercado interno en cualquier negociación de comercio mundial", como la que iniciará con Brasil, afirmó ayer la ministra de Industria, Débora Giorgi según consignó la prensa.

Argentina x empleo

En medio de la disputa por Brasil por las trabas a las importaciones, la ministra de Industria, Débora Giorgi, aseguró que la Argentina no va a encarar ninguna negociación que ponga en riesgo un solo puesto de trabajo nacional.

"No vamos a ser ingenuos y no vamos a ceder ni un palmo en ninguna negociación cuando veamos que se le puede anular el horizonte a una pyme o poner en peligro un solo puesto de trabajo", dijo Giorgi durante la inauguración de una planta industrial.

"El mercado interno que construimos entre todos con políticas públicas activas también lo tenemos que defender entre todos" , agregó la funcionaria.

Giorgi inauguró el miércoles, en Villa Urquiza, la planta de botones y accesorios para la moda que demandó una inversión de 1 millón de dólares y permitirá sustituir importaciones por 400.000 dólares anuales, aumentar las exportaciones y generar 30 nuevos puestos de trabajo, informó la cartera.

La ministra negó cualquier tipo de tinte dramático en estas negociaciones al asegurar que "la real defensa de nuestro mercado interno no producirá problemas de relacionamiento con otros países, Argentina tiene la capacidad de negociar sentada a una mesa y exigiendo lo que exigen todos los países, y es que los acuerdos comerciales den beneficios a uno y otro lado de las fronteras, equilibrando valor agregado y trabajo".

El secretario de Industria, Eduardo Bianchi, se reunirá con su par brasileño Alessandro Texeira la próxima semana, según se acordó ayer en un encuentro entre Giorgi y el embajador de Brasil, Enio Cordeiro, en una fecha a definir para tratar la situación generada luego de que esa nación impusiera Licencias No Automáticas a la importación de autos y autopartes provenientes de Argentina y de otros países.

Brasil y Argentina anunciaron que encarrilarán por la vía de la negociación el conflicto bilateral desatado por los frenos mutuos que se han puesto a productos sensibles y sus ministros se reunirán la semana próxima.

"La real defensa de nuestro mercado interno no producirá problemas de relacionamiento con otros países", recalcó Giorgi.

Reclamos de la industria argentina

El ministro de Economía, Amado Boudou, decidió ir solo al almuerzo con la mesa chica de la Unión Industrial. Durante casi dos horas, hubo clima cordial entre caballeros pero nadie se privó de algunas fuertes críticas.

Por ejemplo, la UIA preguntó por el avance del sector público sobre las empresas privadas y el titular del Palacio de Hacienda exigió que la entidad deje en claro si quiere o no una devaluación.

Pasadas las broncas, luego de la segunda ronda de café, acordaron un comunicado muy suave.

El ministro se fue rápido a Casa de Gobierno y por la tarde acompañó a la presidente Cristina Kirchner en la reunión con los banqueros, donde prometieron más fondos de la ANSeS para créditos a la inversión.

Los industriales ordenaron la mesa de modo que el directivo de Techint, Luis Betnaza, que viene de protagonizar fuertes cruces con el Gobierno, quedara sentado justo al lado del ministro Boudou.

Apenas depositaron el plato de tartín de camarones y tomatitos cherry, Betnaza le pidió a Boudou que se explayara sobre la versión que "está instalando el propio gobierno de que las empresas pagan pocos impuestos".

Betnaza, que es vicepresidente de la UIA, enfatizó que eso ocurre por la falta de ajuste por inflación y señaló que de acuerdo con datos de la UIA, los impuestos que pagan hoy las empresas llegan al 50% de la renta y no al tope de 35% como fija la ley vigente.

Los industriales plantearon que eso afecta los niveles de inversión.

De inmediato, otros tres de los principales referentes de la mesa chica de la UIA quisieron que el ministro definiera los alcances de las palabras del viceministro, Roberto Feletti, sobre la profundización del modelo, a lo que se refirió en una entrevista en la revista Debate . Feletti había dicho que era momento de "profundizar el populismo" y que si ganaba Cristina su reelección, "no habría límites" "Les garantizo en nombre de la Presidenta que la profundización del modelo es mantener los superávit gemelos, mantener la solvencia fiscal, la acumulación de las reservas y un tipo de cambio competitivo", enfatizó el ministro, que evitó referirse a su viceministro.

En el medio del ping-pong, Boudou quiso saber y lo hizo de manera enfática, qué sectores pedían una devaluación. Saltó entonces el propio presidente de la UIA, Ignacio de Mendiguren: "garantizo que nadie en esta institución considera que ese es un buen camino". Despejada la duda del funcionario, Betnaza volvió a la carga. Puso la mira sobre China y las demoras en el Gobierno para aplicar medidas antidúmping para los productos que vienen de ese país. El ministro tomó nota.

A esa altura, hablar de la pelea comercial con Brasil era inevitable. Boudou les dijo a los industriales que el conflicto tiene como telón de fondo la preocupación que tendría el gobierno brasileño por el aumento de las importaciones provenientes de los países asiáticos a su mercado.

Según Boudou, en lo que va del año aumentaron en un 30%. Estaban en la mesa Cristiano Rattazzi (Fiat) y Luis Ureta Saenz Peña (Peugeot) y le recordaron que aún hay 3.000 autos parados en la frontera.

Ya distendidos, a la hora del helado con peras, hubo bromas y hasta actos fallidos. Un dirigente del interior llamó a Boudou "señor presidente". El propio ministro tomó el guante: "Bueno ¡no es para tanto!", bromeó. Otro le preguntó por su candidatura porteña, y Boudou admitió que aún esperaba definiciones de la Presidenta . Y un tercer dirigente provincial le reconoció que lo prefería en el sillón actual, a lo que Boudou no respondió.

En la misma reunión también se habló de las dificultades que dicen tener los industriales para tener tasas bajas y plazos largos en créditos. De Mendigueren señaló que en el país se le presta al sector privado el equivalente al 1,5% del PBI mientras que en Brasil la relación llega al 11%.

(Publicado por El País – Uruguay y El Clarín – Argentina, 19 mayo 2011)
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