lunes, 14 de junho de 2010


Transgénicos

Brasil saca ventaja en transgénicos

Brasil, transgénicos En la carrera de los cultivos transgénicos, la Argentina está siendo vista como aquel alumno ejemplar, que pintaba para medalla de honor, pero descarriló en el último cuatrimestre.

¿Quién tiene esa visión? Las empresas globales de biotecnología, casi sin excepción, que esperan señales claras para volver a apostar fuerte en el país. Lo dicen sus principales ejecutivos: mientras no haya aquí un sistema que les asegure recuperar la plata que invirtieron en el desarrollo de esas tecnologías, prefieren jugar sus fichas en otros mercados.

El caso más claro es el de Monsanto. La multinacional anunció el lanzamiento en 2011 en Brasil y Paraguay de su soja RR2, una generación mejorada de la primera soja resistente al glifosato que se introdujo en estas pampas en 1996, a la par de Estados Unidos. Aquí ni siquiera comenzó los trámites para su aprobación, los que llevarían al menos cuatro años.

Otras firmas poderosas, como la suiza Syngenta, también muestran asombro ante las dudas de la Argentina para autorizar los nuevos eventos transgénicos disponibles y por lo bajo piden que el país rompa con la “política espejo” que se autoimpuso en 1998, y que consiste en no autorizar aquí (por temor a perder mercados) ningún organismo genéticamente modificado (OGM) que no haya sido antes aprobado por la Unión Europea.

Como en Europa la resistencia de la gente a los transgénicos sigue siendo muy grande, ese proceso avanza a paso lento. Syngenta ofrece nuevas variedades de maíz. Pero tampoco tiene apuro por mover las piezas.

Desde el nacimiento del primer transgénico, la Argentina siempre se ubicó como el segundo país con mayor superficie sembrada con estas semillas, detrás de EE. UU.

Pero el año pasado fue superada por Brasil, que arrancó de muy atrás, luego de un intenso debate. En apenas tres años, el vecino país también superó a la Argentina en cantidad de eventos autorizados: ya cuenta con 17 variedades de soja, maíz y algodón. Aquí, donde el primer OGM llegó en 1996, hay 14 eventos aprobados.

Este impasse en el ritmo de adopción de los transgénicos nada tiene que ver con cuestiones ideológicas, ya que durante la gestión de los Kirchner se autorizó la mitad de los OGM que llegaron al mercado.

Más bien, hay desconfianza de las multinacionales del sector hacia el sistema local de regalías agrícolas. Por cierto, esta discusión nunca fue saldada. Quedó trunca cuando en 2004 Monsanto recurrió sin éxito a los tribunales europeos para cobrar royalties por la soja RR. En la compañía dicen que esa es historia pasada, pero quieren discutir un marco legal hacia adelante.

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se abrió elegantemente de la discusión y pidió a los privados un proyecto de consenso.

En los últimos meses, las semilleras emprendieron esa difícil tarea y negocian con la Mesa de Enlace un nuevo mecanismo para que unos se aseguren ganancias y otros tengan acceso a la nueva tecnología.

El podio de los transgénicos

Otra vez Brasil aventaja a la Argentina. En este caso el país vecino registró el mayor crecimiento durante el año pasado en la utilización de cultivos transgénicos y se instaló en el segundo lugar en el mundo después de Estados Unidos, relegando a la Argentina al tercer puesto.

De acuerdo a datos del ISAAA (International Service for de Acquisition of Agri-Biotech Applications, según sus siglas en inglés), Brasil experimentó el mayor crecimiento absoluto en 2009, sembrando 21,4 millones de hectáreas de transgénicos (un 35% más que en 2008), y desplazando así a Argentina del segundo al tercer lugar. Este crecimiento se basó en la fuerte expansión en cultivos de soja, maíz y algodón genéticamente modificados, y según el ISAAA muestra "una política que claramente tiene como objetivo posicionar al país como líder mundial en la materia".

El informe, distribuido en nuestro país por Argenbio, sostiene que "en 2009, 14 millones de agricultores cultivaron 134 millones de hectáreas de transgénicos en 25 países, un aumento respecto de los 13,3 millones de agricultores y 125 millones de hectáreas en 2008".

Vale la pena resaltar que 13 de los 14 millones de agricultores, o sea el 90%, fueron agricultores con escasos recursos de países en desarrollo.

Según el ISAAA, la Argentina continúa siendo uno de los principales países productores de cultivos modificados genéticamente, con 21,3 millones de hectáreas en 2009, lo que representa el 16% del área total de transgénicos.

En la campaña 2009/2010 se registró una excelente adopción de maíz GM (se estima que un 85% del maíz total) y de algodón GM (más del 95% del total), con un aumento en ambos casos de la superficie sembrada con eventos apilados (resistencia a insectos y tolerancia a herbicida). Por su parte, la soja tolerante a glifosato se mantuvo en casi el 100% del total.

Desde el punto de vista de las aprobaciones regulatorias, Argentina autorizó en 2009 la siembra comercial de un algodón (eventos acumulados MON1445 X MON531) y un maíz (eventos acumulados Bt11 X GA21), completando la lista de 1 evento de soja, 10 de maíz y 3 de algodón aprobados hasta el momento.

A nivel internacional, uno de los avances más significativos fue la decisión de China de autorizar, el arroz transgénico resistente a insectos y el maíz con fitasa.

Dada la importancia de estos cultivos, ambas aprobaciones pueden tener enormes implicancias en la futura adopción de cultivos transgénicos en China, Asia y en todo el mundo.

(Publicada por El Clarín – Argentina, 14 junio 2010)
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