TLC
Gobierno de Canadá presenta controvertido acuerdo de libre comercio con Colombia
El Gobierno canadiense presentó el miércoles al Parlamento una controvertida propuesta de tratado de libre comercio con Colombia, que afirmó contribuirá a "una mayor paz, seguridad y prosperidad" del país suramericano.
Al mismo tiempo, varias organizaciones sindicales solicitaron a Ottawa que anule la tramitación del proyecto de ley ante las violaciones de derechos humanos en Colombia.
El presidente del Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE, por sus siglas en inglés), uno de los principales sindicatos de Canadá, con 600.000 afiliados, Paul Moist, denunció que en el 2009 en Colombia fueron asesinados 45 líderes sindicales.
"Ante estos abusos tan graves y que continúan, es inaceptable que Ottawa esté incluso en conversaciones con el Gobierno colombiano y menos que aceleren un acuerdo", dijo Moist a través de un comunicado.
El tratado, firmado el año pasado por los dos países, se encuentra paralizado en el Parlamento canadiense después de que el Gobierno del primer ministro canadiense, Stephen Harper, decidiera suspender su tramitación al no contar con suficientes apoyos para su aprobación.
Por su parte, el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Peter Van Loan, quien presentó el proyecto de ley en el Parlamento, afirmó que "el comercio internacional es crítico para nuestra recuperación económica".
Las autoridades canadienses dijeron que el acuerdo de libre Comercio Canadá-Colombia "proporcionará un mayor acceso a los exportadores canadienses de bienes como trigo, legumbres, cebada, productos papeleros y equipo pesado".
Van Loan también presentó propuestas de acuerdos paralelos con Colombia en materia laboral y medio ambiente.
"El acuerdo de libre comercio, junto con los acuerdos paralelos laboral y de medio ambiente, son uno de los varios instrumentos del Gobierno de Canadá que apoyan los esfuerzos de Colombia hacia una mayor paz, seguridad y prosperidad", añadió Van Loan.
El ministro destacó que el acuerdo laboral significa que los dos países se comprometen a "respetar y hacer cumplir estándares internacionales y principios laborales reconocidos como libertad de asociación, el derecho a convenios colectivos y la eliminación del trabajo infantil".
Pero, un grupo de destacados intelectuales, artistas, activistas y políticos canadienses que se oponen al acuerdo, entre ellos Stephen Lewis, Sarah Polley y Naomi Klein, han señalado que los pactos paralelos "son inútiles".
El año pasado, cuando el Gobierno canadiense presentó al Parlamento por primera vez el proyecto de tratado con Colombia, el grupo envió una carta al opositor Partido Liberal para que rechazara la iniciativa debido a que, dijeron, el acuerdo medioambiental "no cumple ni los estándares del TLCAN", el Tratado de Libre Comercio entre EE UU, Canadá y México.
Moist también sostuvo que debido a recientes informes de las Naciones Unidas y Amnistía Internacional sobre violencia contra sindicalistas, comunidades indígenas y afrocolombianos, es necesario que "Canadá lleve a cabo una valoración independiente sobre la situación en Colombia".
En términos similares se expresó el Sindicato de Empleados de Servicios Públicos de Ontario (OPSEU), que representa a 130.000 trabajadores en la mayor provincia del país.
Su presidente, Warren Thomas, se preguntó "¿cómo es posible que nuestro Gobierno colabore con un régimen que permitió el año pasado el asesinato de 45 líderes sindicales, 114 líderes indígenas y el desplazamiento de miles de personas?".
(Publicado por EFE, 11 marzo 2010)
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