martes, 26 de maio de 2009


Barcos

Uruguay: Cancillería prepara respuesta a gobierno alemán por Graf Spee

Un nuevo documento confirma que el Graf Spee fue comprado a los nazis por un ciudadano uruguayo en 1940. Con esta documentación y la ley sobre barcos hundidos, la Cancillería defenderá ante Alemania los derechos sobre el acorazado.

Pero Alemania tampoco quiere que el águila se exhiba "individualmente" en Montevideo, por la enorme cruz esvástica que luce a sus pies.

De hecho, se canceló una exhibición que se iba a hacer en Atrio Municipal (votada por la unanimidad de los ediles en la Junta Departamental). Actualmente, la pieza de bronce se encuentra en una caja, guardada en un depósito del Fusna.

"El ministro y algunos de sus colaboradores hicieron algún tipo de `cortesía` al embajador alemán, dejando todo `dormido`. A pedido del anterior embajador alemán, la Cancillería le `sugirió` a la Junta Departamental que no se hiciera la exposición", relató a El País el empresario Alfredo Etchegaray, propietario de los derechos de rescate del buque.

Cambio

Recientemente, el canciller Gonzalo Fernández le expresó a Etchegaray su disposición para resolver el tema rápidamente, sobre la base de un análisis jurídico de la situación.

Para defender la "propiedad" de los restos del Graf Spee, hundido en aguas jurisdiccionales uruguayas en 1939, a siete millas de Punta Yeguas, el gobierno cuenta con la norma 14.343, popularmente conocida como "Ley de Barcos Hundidos", que se creó originalmente para recuperar embarcaciones naufragadas y evitar accidentes marítimos.

La norma señala que "los barcos hundidos con anterioridad al 31 de diciembre de 1973 y cuya extracción, remoción o demolición no fuere comenzada antes de los cuatro meses después de publicada esta ley (1976), serán considerados automáticamente abandonados a favor del Estado".

Pero además, existe un documento en inglés que certifica que en 1940, el gobierno alemán vendió el barco a un ciudadano uruguayo. Ese escrito fue recuperado por Etchegaray en la Oficina de Registro Público del Reino Unido (Public Record Office), para lo cual tuvo que contratar -y pagar de su bolsillo- a investigadores de la Universidad de Oxford.

Como tercer elemento, se suma ahora otro documento de compraventa, hallado por Etchegaray en los archivos de la Armada, en el que se señala que "el gobierno alemán vende a Don Julio Vega Helguera y éste le compra a aquél, los restos del barco de guerra denominado Admiral Graf Spee, hundido en las aguas del Río de la Plata".

La trama secreta

El diario El País del 2 de marzo de 1940 ya daba cuenta de la venta del acorazado a este ciudadano uruguayo. Pero entonces, no se conocían algunos detalles de la transacción que luego puso al descubierto Etchegaray, desempolvando documentos que estuvieron "clasificados" durante décadas: el monto de la venta fue 14.000 libras y Julio Vega Helguera había sido contratado por la Inteligencia británica, que quería tener acceso a la tecnología de avanzada del Graf Spee; los secretos por los cuales el capitán Hans Langsdorff decidió su hundimiento, a la salida del puerto de Montevideo.

Entre otras cosas, transportaba no menos de cinco máquinas "Enigma", que permitían enviar sofisticados mensajes codificados, aunque éstas seguramente fueron desembarcadas antes de la explosión del buque.

Si bien no figura en ningún documento, existe la posibilidad de que el gobierno uruguayo, en 1939 o 1940, haya pedido a Alemania que removiera el casco por los peligros que representa para la navegación (de hecho, fue chocado al menos una vez por un carguero).

"Probablemente por eso Alemania le vendió el Graf Spee como 'chatarra' a Julio Vega Helguera", dijo Etchegaray.

En disputa. La ley nacional sobre buques hundidos y dos documentos de compraventa de 1940 señalan que lo que queda del buque le pertenece a Uruguay.

Reclamo. Ese país dice que le pertenece y no quiere que se exhiba el águila

La cifra

1940 Fue el año en que el gobierno alemán vendió el barco como "chatarra" a un ciudadano uruguayo. Inglaterra aportó el dinero.

Rescate x Decreto

Mientras corren los últimos días del contrato que Alfredo Etchegaray tiene con el Estado para el rescate de piezas del Graf Spee, los buzos poco han podido hacer porque la grúa del puerto que permite recuperar objetos pesados "se rompió".

"Se está trabajando con el sonar, pero no existe otra grúa para elevar cualquier pieza que supere los 5.000 kilos", informó Etchegaray.

El equipo dirigido por el buzo Héctor Bado pretendía rescatar uno de los cañones principales del buque, de unos 48.000 kilogramos, un cañón doble antiaéreo y tres piezas de artillería de 17.000 kilos, ubicadas en la banda de babor, idénticas a la que se exhibe en el Museo Naval de Malvín.

Pero los rescatistas pretendían llevar además a la superficie los blasones (escudos de armas) de la familia Spee, de más de dos metros de altura, que se encuentran adheridos a la proa del barco.

Bado dijo a El País que pese al percance de la grúa y al tiempo que les queda para el rescate (poco más de un mes), espera poder recuperar los escudos del fondo del río. "No sabemos si están soldados o atornillados. pero no son tan pesados; probablemente sean huecos, como el águila", indicó.

Concluido el plazo para bucear en el Graf Spee, los rescates submarinos a manos de particulares se terminarán. El motivo: un decreto firmado por Tabaré Vázquez (el 306/006), que suspendió indefinidamente la recepción de solicitudes de búsquedas y aquellas que estuvieran en lista de espera para adjudicación.

Muestra

Hacia fin de año (en el 70° aniversario de "La Batalla del Río de la Plata") se hará una exposición con objetos recuperados del Graf Spee. Etchegaray espera que pueda hacerse una copia, en yeso o en fibra de vidrio, del águila de bronce para ser exhibida (en la muestra o en un futuro museo) y preservar la original, que podría ser entonces vendida.

(Publicado por El País – Uruguay, 25 mayo 2009)
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