Deuda
Argentina reiteró que no pagará a los fondos buitre
La Argentina dijo ante la justicia de Nueva York que no cumplirá con las reglas que la fuercen a pagarles a los tenedores de bonos en default. Los argumentos de la defensa se basaron en que la orden del juez Thomas Griesa –que ratificó la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York- violan la soberanía del país, exponen su economía a una nueva crisis financiera y amenaza a los países que realizan esfuerzos para reestructurar sus deudas.
El abogado Jonathan Blackman, defensor de la Argentina, dijo hoy en la corte de Nueva York que el país "no cumplirá voluntariamente" si la Corte de Apelaciones ratifica el fallo del juez Thomas Griesa. "Si lo que desea la Corte con sus órdenes es la confrontación, entonces es una decisión de la corte", según difundió la agencia Bloomberg.
"Estamos tratando de persuadir a la corte para que haga algo que sea factible y que no cree una confrontación terrible", dijo el abogado durante las exposiciones orales, según detalló también Reuters.
De la audiencia en Nueva York, que ya terminó, participaron el vicepresidente, Amado Boudou, y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino.
Dura Audiencia
En una durísima audiencia, la justicia norteamericana calificó como "víctimas" que hace "once años esperan pago" a los llamados "fondos buitre", que reclaman más de US$ 1300 millones en un proceso que amenaza con poner al país al borde de una nueva cesación de pagos.
La Argentina optó nuevamente por desafiar al tribunal y anticipar que "voluntariamente no acatará el fallo si éste ordena el pago total de la acreencia", según expresó el abogado del gobierno argentino, Jonathan Blackman. Por momentos, al letrado le costó resistir la presión que los magistrados pusieron sobre la Argentina, y su estrategia pareció no caer bien en la Corte.
"Cuando uno se somete a la Justicia es porque piensa aceptar sus veredictos", reprendió, molesta, la jueza Reena Raggi, una de las integrantes del tribunal y la más activa durante las dos horas y cuarto que duró la audiencia.
De hecho, algunos observadores coincidieron en que tal vez la mejor noticia que tuvo la Argentina fue lo prolongado del encuentro, ya que eso revelaría interés de los jueces por ahondar en las consecuencias de un fallo adverso para el país.
Pero incluso eso tuvo su matiz. "La función de la Corte es hacer cumplir los contratos, no reescribirlos", gatilló la misma jueza cuando la defensa argentina insistía en las "razones políticas" por las que el país "no acatará" una posible orden de pago.
Despachado a Nueva York de urgencia por la presidenta Cristina Kirchner, el vicepresidente Amado Boudou encabezó la nutrida delegación de funcionarios que presenció el debate. "La Argentina no pagará sobre el hambre de su pueblo", dijo luego, al hacer declaraciones a medios afines al Gobierno.
"Tratamiento igualitario sería que todos los acreedores aceptaran las mismas condiciones", acotó, por su parte, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en alusión a la renovada oferta de lanzar un nuevo y tercer canje.
Integrado por tres magistrados, el tribunal no produjo ayer un veredicto sobre lo que hará con el fallo -por ahora en suspenso- del juez Thomas Griesa, por el que se ordenó a la Argentina pagar el 100% de la deuda en poder de esos inversores, a los que se define como holdouts y a los que el Gobierno alude como "fondos buitre".
La resolución podría ocurrir en cualquier momento, con la impresión coincidente de que "no tardará mucho". Su contenido develará lo que ocurra con el fallo, por el que Griesa ordenó el pago de una vez y al contado de US$ 1330 millones a los holdouts . La demanda fue impulsada por los fondos NML Capital y Aurelius -los mismos que consiguieron el embargo temporario de la Fragata Libertad- así como por un grupo de ahorristas argentinos.
Lo prolongado de la audiencia fue señalado como la mejor noticia que tuvo la parte argentina. "Revela que los jueces no tenían tan claro qué hacer", dijo Sean O'Shea, uno de los abogados que defiende a los bonistas que sí aceptaron los canjes.
Como contracara, la mala noticia pareció ser la confirmación de que la de ayer fue la última audiencia oral en esta instancia. "No habrá otra", anunció Rosemary Pooler -la jueza amiga de Hillary Clinton- apenas comenzó el encuentro. Para la Argentina, que busca estirar el camino judicial lo más posible, no fue un buen dato.
Para colmo, tampoco lo tuvieron muy fácil las llamadas "terceras partes" afectadas, que en los hechos, y si bien por caminos distintos, argumentan a favor de la posición de la Argentina.
Tanto el Bank of New York Mellon (BoNY), que opera como agente de pago de la deuda, como el llamado Exchange Bondholders Group (EBG), que agrupa a los bonistas que sí aceptaron los canjes, comparecieron para pedir que la resolución final "no afecte" la cadena de pagos.
Con una insistente línea de preguntas, la jueza Raggi apuntó a poner en duda que el BoNY sea agente independiente de la Argentina. "Ustedes reciben honorarios del país", constató la jueza, luego de presionar a uno de los letrados, al extremo de obligarlo, en dos ocasiones, a pedir pausa para consultar con sus colegas antes de responder.
"La Argentina puede pagar, no hay dudas sobre eso", afirmó Ted Olson, uno de los abogados de NML Capital. "Nunca ha querido hacerlo ni tampoco, en todos estos años, ha intentado una negociación seria", dijo.
Una mala respuesta
El letrado de los "fondos buitre" fue más lejos al pedir que, por su comportamiento, el país debería "ser prohibido en los mercados de capitales hasta tanto aprenda a cumplir con las leyes". "Ha habido enorme paciencia con este país", añadió.
Una vez más, el letrado recordó las palabras tanto de la presidenta Cristina Kirchner, en el sentido de que no se le pagará "ni un centavo" a los holdout s, como del ministro Lorenzino en sentido similar.
"Bueno, usted sabe que a veces los políticos dicen cosas que luego, en realidad, no cumplen", deslizó la jueza Pooler, en uno de los pocos momentos de distensión que tuvo la audiencia. Hubo algunas sonrisas en la sala, pero no en el banco argentino.
Uno de los tantos momentos de tensión fue, en cambio, cuando Blackman sostuvo que la Argentina no acatará "voluntariamente" una orden de pago.
"¿Qué significa no acatar algo en forma voluntaria? Acá no venimos a hablar de emociones ni de sentimientos, sino de resoluciones", lo cruzó la jueza Raggi.
El abogado insistió por el lado de que el Gobierno "tiene principios" que no piensa violar y que no acatará medidas que vayan "en contra de su línea política", un argumento en línea con las declaraciones que más tarde hicieron Boudou y Lorenzino. Aunque poco después, no obstante, el letrado trató de suavizar el momento y deslizó la idea de que, a veces, "se pierde la paciencia".
De hecho, a eso -la impaciencia- atribuyó el fallo "francamente fuera de lo común" por el que el juez Griesa ordenó a la Argentina que les pague a sus acreedores.
"El problema es que eso no será el final del problema. Habrá una catarata de juicios y nadie saldrá favorecido", pronosticó Blackman, en uno de sus mejores momentos.
Anoche, la Corte incorporó al expediente el documento que da por leído y escuchado el caso. Ahora sólo hay que esperar el veredicto
Conozca a los jueces
Sólo queda esperar el veredicto. Ayer, en una audiencia durísima , la Corte de Apelaciones de Nueva York dio por escuchado el caso que enfrenta a la Argentina con holdouts .
La justicia estadounidense calificó como "víctimas" que hace "once años esperan pago" a los llamados "fondos buitre", que reclaman más de US$ 1300 millones en un proceso que amenaza con poner a nuestro país al borde de una cesación de pagos.
La Argentina optó por desafiar al tribunal. El abogado del Gobierno, Jonathan Blackman, anticipó que el país "voluntariamente no acatará el fallo si éste ordena el pago total de la acreencia". Molesta, la jueza Reena Raggi le contestó: "Cuando uno se somete a la Justicia es porque piensa aceptar sus veredictos".
Raggi es una de las tres integrantes del tribunal y fue la más activa durante las dos horas y cuarto que duró la audiencia de ayer. En la Corte de Apelaciones desde octubre de 2002, tiene una extensa carrera en la Justicia estadounidense.
Nacida en 1951 en Jersey City, formada en Wellesley College y en la prestigiosa Harvard Law School, su trayectoria también está ligada a importantes estudios jurídicos de Nueva York, según consta en la web de Harvard .
En la audiencia de ayer , el otro juez que se mostró duro con la Argentina fue Barrington D. Parker, quien forma parte de la Corte de Apelaciones de Nueva York desde noviembre de 2001. Al igual que Raggi, también tiene una extensa carrera en la Justicia.
Hijo de juez de distrito de Columbia, nacido en 1944 en Washington DC, egresado de la prestigiosa Yale Law School, Barrington D. Parker Jr. es especialista en litigios comerciales, según el Federal Judicial Center .
Ayer , la más "benévola" con la Argentina fue la jueza Rosemary Pooler, en la Corte de Apelaciones desde 1998.
Egresada del Brooklyn College, de la University of Connecticut, de la University of Michigan Law School y de Harvard, primero ejerció como abogada en el ámbito privado. Saltó a la justicia neoyorquina en 1990, según consta en el Federal Judicial Center . Es amiga de Hillary Clinton..
Abogados
Antes de que comenzara la audiencia más importante en la pelea de más de una década entre la Argentina y Paul Singer, dueño del fondo NML, había cierto pesimismo hacia las posibilidades del país. Pero, tras la cita, algunos ya no dudaban en hablar de una "paliza".
"A veces los jueces presionan no para reflejar lo que piensan sino para obtener respuestas. No se pueden sacar señales claras a partir de lo que los jueces están preguntando", dijo Sean O'Shea, abogado del grupo de bonistas que canjearon sus títulos y que lidera el fondo Gramercy (EGB), cuando LA NACION le preguntó por el bombardeo de preguntas de los jueces que sufrió, sobre todo, Jonathan Blackman, el abogado de la firma Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, que representa a la Argentina.
O'Shea dijo que, más que hostiles, los tres jueces de la Corte de Apelaciones que siguen el caso argentino estuvieron "activos", y agregó que el tribunal está persuadido de que lo que hace la Argentina "está mal".
"No tengo una predicción", respondió, cuando se le preguntó por la futura sentencia del tribunal.
Un abogado que siguió la audiencia en una sala en la planta baja del edificio de la Corte, donde unas 120 personas -una convocatoria inédita- siguieron la exposición de los argumentos a través de una pantalla gigante, vaticinó un pronto desenlace. "Va a ser una decisión rápida", afirmó, apenas terminada la audiencia, en un pronóstico que no favorece las perspectivas del país.
"Sin comentarios", fue la escueta respuesta a LA NACION de Blackman, minutos después de que terminó la audiencia.
Uno de los abogados argentinos que viajaron para la cita fue Marcelo Etchebarne, otro de los que creen, luego de lo que vio, que los jueces no se tomarán mucho tiempo para decidir si la Argentina tiene que pagar o no, y cómo debe hacerlo. La duda, ayer, era más sobre el segundo punto que sobre el primero.
Etchebarne hizo hincapié en que uno de los puntos que parecieron quedar claros para el tribunal es que el Bank of New York (BoNY), que actúa como agente fiduciario en el pago a los bonistas, puede ser alcanzado por lo que haga la Argentina, es decir que sí es una parte involucrada.
"Lo más grave fue que Parker, el juez que prácticamente no habló en toda la audiencia, dio a entender que el BoNY está adentro, que el tribunal tiene facultades de emitir una medida cautelar sobre lo que el BoNY haga en relación con la Argentina", deslizó Etchebarne en diálogo con la prensa.
Una de las frases que más se comentaron tras el final de la audiencia fue de Blackman, y surgió de uno de los cruces con la jueza Reena Raggi, la más activa de los tres magistrados, quien bombardeó a preguntas al letrado. Una de ellas fue sobre qué haría la Casa Rosada en caso de un fallo adverso del tribunal que confirme que el país debe pagarles a los fondos buitre.
"No obedeceríamos voluntariamente una orden así", respondió Blackman.
Eso ocurrió durante la primera intervención del abogado de Cleary, la cual no pareció convencer mucho a los tres magistrados. Etchebarne resaltó que, quizá por eso, en la segunda exposición, Blackman se concentró más en las consecuencias que tendría un fallo adverso a la Argentina.
¿Qué puede sacar de positivo el país de la audiencia? "Sólo que el Tribunal diga que, en vez de fallar conforme a derecho, le preocupa el impacto de este caso en Nueva York a futuro, sobre la jurisdicción de Nueva York como un lugar para hacer negocios", respondió Etchebarne.
Un asistente ofreció una nota de color que pinta, en cierto modo, el balance de la cita para el país. Luego de la audiencia se acercó a saludar a Blackman. "Estaba lívido -afirmó esta persona, que pidió no ser nombrada-, como alguien que se había preparado bien para un examen y le dieron una paliza, lo bocharon, y todavía no puede creer lo que le pasó."
La lectura de los presentes
Sean O'shea, Abogado de bonistas del canje, dice que "A veces los jueces presionan no para reflejar lo que piensan, sino para obtener respuestas. No se pueden sacar señales claras a partir de lo que están preguntando"
Marcelo Etchebarne, Abogado, considera que "Lo más grave fue que Parker dio a entender que el tribunal tiene facultades de emitir una medida cautelar sobre lo que el BoNY haga en relación con la Argentina"