Mercosur
Paraguay: Experto asegura que el Mercosur está inmerso en un caos jurídico
El dr. Heber Arbuet-Vignali es el catedrático uruguayo autor del dictamen jurídico que fundamenta la arbitrariedad cometida por los jefes de Estado de Argentina, Brasil y Uruguay contra el Paraguay al excluirlo del Mercosur. En esta entrevista, el experto, director del Instituto de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República de su país y director del Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales, ratifica que el Mercosur se halla sumido en un caos jurídico.
–¿Cuál es su análisis de la suspensión de Paraguay del Mercosur?
–No hay argumentos para la suspensión de Paraguay. Los presidentes del Mercosur debieron haber tomado contacto con las autoridades paraguayas, con el presidente Federico Franco, con su ministro de Relaciones Exteriores, para saber de fuente directa las razones para que actuaran como actuaron, y eso no hicieron...
–¿Por qué no es válido el ingreso de Venezuela?
–No es válido porque no está depositada la quinta aceptación de su ingreso, la de Paraguay. Tenía que haberse concretado el ciclo que establece el tratado, que era el depósito de la ratificación de Paraguay a favor del ingreso de Venezuela. Se necesitaban las cinco ratificaciones. En mi dictamen que publicaron ustedes este domingo está todo muy claro.
–Los presidentes hablan de ruptura del orden democrático. ¿Qué se debe entender por ruptura del orden democrático?
–No hay otra interpretación entre países que fundan la legitimidad del mando en lo que establece la constitución de cada país. Si no hay ruptura del orden constitucional, no hay quiebre del orden democrático. Este tema lo desarrolló ampliamente el Dr. Abreu (excanciller de Uruguay) en el Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales...
–Ellos hablan de "golpe parlamentario"...
–Para que exista un golpe parlamentario tiene que haber un quiebre de la Constitución. De acuerdo al artículo 225 de la Constitución paraguaya, los procedimientos estuvieron acordes a lo establecido en la Constitución. En el protocolo de Ushuaia I, el ratificado por Paraguay y por sus demás socios Argentina, Brasil y Uruguay, para que haya ruptura tiene que haber un quebrantamiento del orden constitucional. Si no hay, no hay ruptura del orden constitucional. Le doy un ejemplo. En Uruguay no se puede destituir al Presidente vía juicio político, porque la Constitución no le permite. Pero yo no puedo pretender que Paraguay aplique la Constitución uruguaya. La ruptura del orden democrático en Paraguay es cuando no se respeta su Constitución. Nadie le puede imponer una constitución que no lo hayan aprobado los paraguayos...
–¿Dónde está la diferencia con la Constitución de los demás países?
–La Constitución de Paraguay, que es de 1992, si bien es presidencialista, como fue aprobada después de la caída del dictador Alfredo Stroessner (1954/89), la intención de los constituyentes fue introducir fuertes contralores sobre la presidencia. La Constitución sigue siendo presidencialista. Pero el Ejecutivo, así sea un santo, si no tiene mayoría, por dos tercios el Parlamento puede hacer caer al Presidente. Es un recurso típico del sistema parlamentario donde si el primer ministro no tiene el respaldo de la mayoría parlamentaria, cae.
Dentro de una constitución de estructura presidencialista se inserta un instrumento, un sistema de naturaleza parlamentarista. En este caso se cumplieron todos los requisitos...
–Ellos cuestionan el tiempo corto otorgado a la defensa...
–Ese tiempo escaso puede ser políticamente objetable, pero jurídicamente es pertinente.
–Se le dio 24 horas al Presidente...
–Claro. Parecería que es un término demasiado corto pero jurídicamente, legalmente, es correcto porque no está establecido el término del procedimiento de juicio político. Cuando no hay un procedimiento establecido es necesario establecerlo. Los principios generales del derecho determinan que en estos casos, el que establece el procedimiento es el tribunal que va a dictaminar, en este caso el Senado. Es lo que se hizo. Jurídicamente es impecable.
–¿Una destitución impecable?
–Puede tener buenas intenciones, malas intenciones, pero es lo que establece la Constitución. No hay un quiebre del orden democrático en Paraguay en estas circunstancias. Por lo tanto el acto de suspensión de Paraguay es nulo de fondo. También para mí es nulo por razones de forma, porque no se cumplieron con las consultas previas que establece el artículo 5 del protocolo de Ushuaia, y no pueden ser sustituidos como lo pretende la defensa de Argentina, Brasil y Uruguay en su nota de contestación a la demanda de Paraguay, tampoco por la visita que hicieron los cancilleres de Unasur a Paraguay (el día de la destitución de Lugo).
–¿Por qué?
–El que tiene que hacer esas consultas, en primer lugar, es el órgano que después va a dictaminar, no un órgano delegado, en este caso de la Unasur. En este caso, el órgano que dictaminó no fueron los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur sino los presidentes. El que tenía que hacer las consultas es el propio órgano que tenía que dictaminar, que fue la reunión de los presidentes, sacando al presidente del país cuestionado. Creo que ahí también hay una cuestión de forma que invalida la decisión.
–¿La venida de los cancilleres no fue una intervención?
–No se puede llamar intervención. Se dijo que hubo ciertas actitudes de uno de esos ministros de Relaciones Exteriores (Nicolás Maduro) que podía configurarla. Ese es un comentario por ahora de naturaleza política. No hay razones jurídicas suficientemente claras como para analizarla. Lo que sí es suficientemente claro para mí es que una delegación de cancilleres de la Unasur no es competente para realizar las gestiones que exige el protocolo de Ushuaia.
–El presidente (José) Mujica dijo que la suspensión de Paraguay es una medida política, no jurídica. ¿En qué quedan los acuerdos y pactos firmados entre los socios?
–En este momento el Mercosur es un caos jurídico, pero claro, no es una nulidad absoluta que se ha producido. Es una nulidad relativa la que se ha producido. Por lo tanto, puede sanearse. Debería regresar nuevamente Paraguay y convalidar todo lo hecho, o negociar cómo convalidar todo lo que se ha hecho. Pero hoy el sistema jurídico del Mercosur está en una especie de limbo: está fuera de la realidad. Es decir, desde la reunión de Mendoza hacia atrás, todo es válido. Se mantiene todo como estaba, pero todo lo que se resuelve desde Mendoza en adelante está viciado de nulidad relativa.
–¿Que pasa con lo que se acuerda a partir de la presencia de Venezuela?
–Lo único que puede arreglar esto desde el punto de vista jurídico es un nuevo sistema jurídico basado en la nueva realidad, como ocurre después de una revolución. Pero el Mercosur, como tal, está en este momento en un caos jurídico. El sistema jurídico admite que algunas resoluciones sean válidas, pero como está mal suspendido, esas resoluciones no son válidas. Así que, hasta que no se convaliden, esas resoluciones no tienen virtualidad jurídica. Es un caos. La decisión que se tomó es muy grave. Como dijo inclusive el presidente Mujica, se hicieron prevalecer razones políticas sobre las jurídicas. Al prevalecer la idea política sobre lo jurídico, lo jurídico desaparece.
–Cómo quedan las negociaciones pendientes del Mercosur con la Unión Europea, con China?
–Si yo fuera un Estado tercero, me sería difícil negociar con el Mercosur. Un sistema que en determinado momento hace prevalecer lo político sobre lo jurídico no me da la certeza de buena fe necesaria como para que yo confíe mis negocios en él. Diplomáticamente les va difícil a la Unión Europea, a China, a los demás estados, decidirse a negociar con Mercosur. Si no está dispuesto a ajustarse a las normas jurídicas, no ofrece garantía a los demás estados. Es difícil la situación que se ha creado..., muy difícil.
–Va a ser lo mismo el Mercosur después de lo que pasó?
–No sé. Supongo que no. Puede volver a ser lo mismo, regresando Paraguay y subsanando la nulidad de forma relativa que existe y reencaminando el sistema.
–¿Puede avanzar un relacionamiento en un mar de desconfianza?
–Para eso están los diplomáticos. Para eso están las reglas del derecho internacional, para encauzar correctamente las cosas. Cuando se rompen las reglas del derecho internacional, allí las relaciones internacionales se descontrolan. Da lugar a arbitrariedades. El peligro es cuando no se cumplen las normas jurídicas.
–¿Recomendaría el reclamo a La Haya?
–Yo no recomendaría ni dejaría de hacerlo. Paraguay tiene posibilidad de hacerlo, pero en ese caso al único que puede demandar es a Uruguay. Al Mercosur no se lo puede demandar porque no es un Estado. Ni Argentina ni Brasil han firmado la cláusula opcional que abre automáticamente la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia. Solamente si ellos consienten en comparecer lo van a hacer. No están obligados.
–¿Paraguay no tiene a quién recurrir?
–Pienso que la Cancillería paraguaya, que es una Cancillería muy preparada, debe estar haciendo ya sus negociaciones y tomando consideración las consecuencias de estas circunstancias para restablecer con satisfacción de todos los Estados las relaciones entre los protagonistas de esto que yo llamaría todavía "un tropezón" en el Mercosur.
–Nunca se llegó a este punto.
–Es la prueba más seria por la que ha pasado el Mercosur. Pacta sunt servanda dice la locución latina. "Los acuerdos están para ser fielmente cumplidos". Hay que actuar de buena fe. No hay otra forma. Si no, no hay fuerza humana ni natural que pueda hacer marchar las relaciones internacionales.
(Publicado por El Diario ABC - Paraguay, 27 agosto 2012)
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