Ley

España: Guerra abierta por el mecenazgo global

Cultura pelea con Hacienda para sacar adelante la ley. Habrá deducciones de entre un 60% y un 70% por invertir en ciencia, educación o cooperación.

jueves, 5 de julho de 2012

Ley

España: Guerra abierta por el mecenazgo global

La supervivencia de la cultura, sí, pero también de la educación, la cooperación y la ciencia, entre otros ámbitos, frente a la máquina de recaudar... Esa es la cuestión. En la España del mayor ajuste de la democracia, la futura ley de Participación Social y Mecenazgo requiere de armas contundentes para salir adelante. El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, es el artífice de una nueva norma que apoyan todos los sectores ahogados por el recorte. Y no solo hablamos de museos y películas. También de investigadores, instituciones de enseñanza o la cooperación al desarrollo. Lo que empezó siendo una iniciativa exclusivamente para el sostenimiento de la cultura amplía sus horizontes, según fuentes del Ejecutivo. Pero aún debe superar una oposición: el recelo y la desconfianza que ante ella muestra el Ministerio de Hacienda.

Se trata de una lucha de poder interna dentro del Gobierno. Uno más de los numerosos frentes abiertos ante el ministro Cristóbal Montoro. Al guardián de las arcas públicas no le cuadran los números. La propuesta defendida por Lassalle sería semejante a la del modelo francés, con ingredientes del anglosajón. Supone un salto cualitativo fundamental respecto a la legislación en vigor, que data de 2002 y contempla una reducción para los inversores en cultura del 25% para empresas y del 35% para personas físicas. La nueva, según las intenciones de Lassalle, ascendería al 60 y al 70% respectivamente.

La norma se inspira en el modelo francés, con toques del británico

“Si es así será una ley muy importante”, asegura Miguel Zugaza, director del Museo del Prado. Es la institución que Cultura ha puesto siempre como ejemplo de gestión lúcida y mixta entre recursos privados y públicos (que en la pinacoteca se reparten al 50%). Es lo que pretenden también desde la Asociación Española de Fundaciones (AEF), que se aborde una legislación ambiciosa.

Silverio Agea, su director general, defiende esas deducciones. Y está dispuesto a presionar para ampliar el marco de la ley. “No debe circunscribirse la nueva norma de mecenazgo al ámbito de la Cultura”.

En un principio, esa limitación era la que se contemplaba. Pero desde la AEF, que engloba a 1.068 instituciones —lo que la convierte en la segunda en número en Europa después de la alemana—, se presiona para aprovechar la oportunidad y ensanchar el horizonte. “Lo hacemos porque en una encuesta entre nuestros asociados, la Cultura aparece en tercer orden de prioridades para el mecenazgo después de la Educación y la Ciencia”, asegura Agea. Por eso, desde la Secretaría de Estado, el proyecto legislativo que se contempla abarca más áreas: social, educativa, científica, así como la innovación e investigación, los deportes y el medioambiente.

Montoro recela de un proyecto que implicaría recaudar menos

Solo queda entonces fijar la agenda. Se presentó como una prioridad para el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y muchos opinan que se está demorando demasiado. Es una cuestión de supervivencia para que la sociedad civil se vuelque en el sector y sortear en lo posible el disparo de la crisis.

Pero la obsesión por el déficit sigue siendo la línea fundamental del Gobierno. En el área económica nadie está dispuesto a dejar escapar un euro. Esto supone una visión cortoplacista, según Agea. “Lo importante no es dejar de recaudar, sino el respiro que resultará en los presupuestos que los recursos culturales —y otros— salgan con facilidad de la sociedad civil y no de subvenciones. Aunque no estamos en contra de ellas”.

Se contemplan exenciones del 100% para el micromecenazgo

“Si se hace pronto creo que será bastante fácil. El mecenazgo español lo está esperando”, añade Leopoldo Rodés, presidente de la Fundación Arte y Mecenazgo, impulsada por La Caixa, informa Daniel Verdú. La impaciencia del sector puede servir a Cultura para vencer los resquemores de Hacienda. Los cálculos de la Secretaría de Estado contemplan un periodo de consultas desde esta semana. Después llegaría la redacción de la ley y su aprobación para que pueda ser debatida en otoño y entre en vigor a fin de año.

Este plan fue discutido el miércoles en la Comisión Delegada de Asuntos Culturales, presidida por Soraya Sáenz de Santamaría. El paraguas de la vicepresidenta del Gobierno es un activo importante para Cultura y puede que decisivo frente a Hacienda. Pero además, en el ánimo de los responsables de la Secretaría de Estado está labrar el máximo consenso posible entre primavera y otoño para ablandar el colmillo de Montoro. De hecho, Lassalle ya ha anunciado contactos con CiU para sumar apoyos.

José María Lassalle cuenta con el apoyo de Soraya Sáenz de Santamaría

Aparte de las exenciones mencionadas, la ley contempla microaportaciones con una deducción del 100% hasta 150 euros. Eso ha despertado el interés de las instituciones consultadas. “Ayudaría a fomentar una nueva cultura de mecenazgo en la sociedad civil, mucho más abierta”, comentan desde la Asociación de Fundaciones.

Ojalá, ha comentado el secretario de Estado, se llegue al impulso francés, que aumentó la recaudación en asuntos culturales de 150 millones de euros en 2004 a 683 en 2011. ¿La razón? Una ley de mecenazgo eficaz.

El Gobierno quiere ley de mecenazgo para antes de fin de año

El Gobierno del PP quiere resolver la cuestión del mecenazgo privado de la cultura y establecer el trato fiscal que garantizaría su efectividad; una vieja asignatura pendiente -nunca satisfactoriamente resuelta– que ahora, en el contexto de los recortes presupuestarios y el fin de las subvenciones, aparece como una tabla de salvación. Para que "el abrazo brutal y despiadado de la crisis no ahogue ni frustre el talento que hay en España", el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha anunciado que antes del verano, o como mucho en otoño, habrá una nueva ley del mecenazgo y, citando al pensador francés Marc Fumaroli, ha asegurado que quebrará el "monopolio que detenta el Estado desde la segunda mitad del siglo XX".

La comisión delegada de Asuntos Culturales, que preside la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tiene previsto aprobar el miércoles el borrador del proyecto de Ley de Participación Social y Mecenazgo, que entre otras cosas aumentará considerablemente el porcentaje de desgravación por inversión en la cultura. Tanto si se aprueba en junio como si se hace en septiembre, la intención es que la ley pueda aplicarse a partir del comienzo del próximo año fiscal, el 1 de enero de 2013. La norma contempla la creación de un Consejo Estatal de Mecenazgo.

La ley 49/2002 que actualmente regula el mecenazgo permite a los particulares desgravar hasta un 25% de IRPF de lo aportado a instituciones artísticas; en el caso de las empresas, la parte del impuesto de sociedades devuelta llega hasta el 35%. El modelo francés, aprobado en 2004, y citado hoy por Lassalle en su conferencia en La Pedrera, contempla desgravaciones de entre el 60% y el 70%, lo que ha permitido al país vecino pasar de una recaudación de 150 millones de euros en 2004 a 683 millones en 2011.

No ha querido, sin embargo, Lassalle desvelar qué porcentajes de desgravación fiscal contempla el proyecto de ley que aprobará el miércoles el Ejecutivo, lo que permite sospechar que Hacienda —como ha hecho en todos los intentos de articular el mecenazgo anteriores— está presionando a la baja para quedar lejos del modelo francés. Una sospecha que más de uno de los presentes hoy en La Pedrera han hecho pública, como el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell que ha alentado a "no hacerse ilusiones" porque, ha asegurado, todos los intentos anteriores han chocado con la negativa del correspondiente ministro de Hacienda.

A lo largo de su conferencia, titulada Cultura de mecenazgo y participación social, Lassalle ha insistido en que el mecenazgo "no persigue privatizar la Cultura" porque sólo se concibe como "un instrumento complementario y nunca sustitutorio de la labor de las administraciones públicas". La futura ley, ha explicado, no sólo se dirige a las corporaciones y las grandes fortunas, sino que también busca la complicidad de los ciudadanos de a pie con la creación cultural, para los que podría crearse la figura del "micromecenazgo", que permite que las personas físicas disfruten de deducciones fiscales.

(Publicado por El País – España, 15 mayo 2012)
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