Migaleria
Flamenco, un patrimonio protegido por leyes
Cuando se habla del sur de España, inmediatamente se piensa en el flamenco. No es por acaso. El flamenco es hijo de Andalucía.

Orgullosos de su cultura, los andaluces expresan la importancia del flamenco en el artículo 68 del Estatuto de Autonomía para Andalucía, aprobado por la ley orgánica 2/07, que dice: "corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz".
La Junta de Andalucía reitera la necesidad de "investigación, fomento y divulgación" del flamenco por medio del decreto 138/10, por el que se aprueba la estructura orgánica de la Consejería de Cultura. Esta, por su vez, creó y reguló el Consejo Asesor del Flamenco por la orden de 29 de junio de 2010.
Reconocido como arte no sólo regionalmente, sino también mundialmente, el flamenco fue inscrito, el 16 de noviembre de 2010, en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco - Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura.
Un poco sobre el flamenco
El flamenco es una expresión artística (canto, baile y guitarra) que surgió entre la población pobre y marginada de Andalucía con la llegada de los gitanos a España a principios del siglo XV. Jornaleros, mineros, vendedores, pescadores, canasteros, fragüeros y demás oficios populares han tenido gran influencia en su creación y evolución. Este hecho le ha dado una imagen de arte canalla alejada de las elites sociales y culturales.
El flamenco nace de la mezcla de diferentes herencias culturales (moriscos, esclavos negros, gitanos y castellanos inmigrantes). Es el resultado de una compleja elaboración musical que supo fundir las músicas cristianas, islámicas y judías: los cantes de los herreros, los campesinos y los marineros; las danzas españolas, africanas y gitanas.
El flamenco hunde sus raíces en el sentimiento antes que en el intelecto. Por eso la capacidad universal que tiene los textos flamencos para expresar el dolor, la tristeza, la fatiga, o a veces, la alegría y la fiesta.
La mayor parte de las letras flamencas proceden de la tradición oral. Ellas vienen del saber popular. Son poesías sin poeta. Así que el flamenco posee un vocabulario propio, con carácter originalmente ágrafo. Él valora el arte frente a la técnica y el sentimiento frente a la estética.
Los versos de las canciones flamencas suelen tener ocho sílabas y las estrofas son independientes. La primera puede hablar de amor, la segunda de trabajo, la tercera de guerra, etc.
El baile flamenco es individual, introvertido y abstracto (es decir, no compone un argumento); se realiza en un espacio reducido; requiere una gran concentración; y la improvisación es muy importante.
Para los amantes del flamenco, éste es una forma de vida, es tener el alma libre de un niño y ver el mundo con sencillez, es odiar lo rutinario, no aceptar la mediocridad y entregarse a vivir.
(Publicado por Redacción Central Migalhas, 8 mayo 2012)
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