Expropiación

Caso expropiación de Repsol: muchos heridos y un desesperado

Conozca aquí las versiones que hay por el divorcio Argentina x España, que tuvo un largo desenlace de reñidas y reconciliaciones.

jueves, 19 de abril de 2012


Argentina – España

Caso expropiación de Repsol: muchos heridos y un desesperado

El divorcio entre la Argentina y España, por la expropiación a Repsol, tiene muchos heridos y, tal parece, un solo desesperado que busca apoyo entre sus vecinos europeos. La chica del traje de corte inglés y los tacones altos, Cristina Fernández, presidenta argentina, toma un baño de críticas, por haber dado la orden de toma de YPF que estaba en poder de la petrolera española.

Conozca aquí las versiones que hay por el divorcio Argentina x España, que tuvo un largo desenlace de reñidas y reconciliaciones.

El diario estadounidense, The Washington Post se pronunció así:



Repsol Required to Buy Eskenazi YPF Stake Under 2008 Accord

Spain’s Repsol YPF SA, whose YPF unit was nationalized by Argentina this week, agreed in 2008 to buy back the Eskenazi family’s shares in that oil company in the event Repsol loses majority control.

While the accord also includes an obligation for Repsol to take over loans the family used to buy YPF shares, under certain conditions, the Madrid-based company can be expected to fight a move by the Eskenazis to enforce the accord using a so-called force majeure argument, according to two lawyers familiar with the matter who saw the accord or were briefed on it.

Repsol would need to prove that Argentina’s seizure of 51 percent its YPF oil company was unavoidable, under the force majeure argument, which can release a party from duties under a contract during unavoidable or inevitable consequences, such as hurricanes, the lawyers said, based on Spanish case law.

Repsol Chairman Antonio Brufau this week estimated the Madrid-based company’s potential loss at 5.7 billion euros ($7.5 billion) for the Argentine government expropriating most of Repsol’s stake in YPF.

A spokesmen for Repsol in Madrid declined to comment.

Repsol’s American depositary receipts fell 3.5 percent to close at $19.33, their lowest since June 2010.

Repsol’s Brufau has said Argentina’s nationalization of the oil company, which had a market value of about $16 billion in January, was illegal. A spokesman for the Eskenazis’ Petersen Group holding company, which owns about 25 percent of YPF, wasn’t immediately available for comment.

Repsol, reeling from being thrown out of the South American country, fell 16 percent in three days in the Spanish stock market and its debt rating today was cut one level by Standard Poor’s Ratings Service to the lowest investment-grade level.

Otro artículo publicado por el mismo diario habla sobre rompimiento de una vieja relación y el inicio de una guerra comercial.

Spain-Argentina oil spat jeopardizes special, century-old relationship, could spark trade war

Argentina’s hostile takeover of its top energy company from Spain’s Repsol marks a turning point in traditionally cordial relations between two countries that have built strong ties over a century. As the spat escalates, some fear the damage may be lasting.

Argentine President Cristina Fernandez has defended the move to re-nationalization of YPF as part of a drive to restore her country’s sovereignty, increase oil production and rely less on hydrocarbon imports.

In both countries, the citizenry is behind the respective governments. In Spain, for instance, 90 percent of people polled condemn the expropriation of YPF, the Argentine unit of Repsol, according to a survey released Wednesday by the Elcano Royal Institute, a Madrid think tank. Repsol acquired a majority stake in YPF in 1999.

With Argentina seemingly unwilling to backtrack on the announcement despite protests from Spain, the European Union and elsewhere, Spain made clear it is preparing to hit back hard with support from its European partners. Spanish Industry Minister Jose Manuel Soria said the reprisal will be diplomatic and commercial in nature.

The U.S. State Department has said the YPF expropriation could have a negative effect for Argentina’s economy and investment in that country.

The question is how far the two countries will bring the spat.

“I think that there will be a before and after in Spanish-Argentina relations because of the expropriation of YPF,” said Carlos Malamud, Elcano’s chief researcher on Latin America. “This might continue to escalate, if the outbursts and tough messages in both directions continue.”

In economic terms, Spain has more to lose, mainly because many Spanish companies operate in Argentina — from banks like Banco Santander S.A. to Banco Bilbao Vizcaya Argentaria S.A. and Telefonica S.A.’s mobile phone unit Movistar.

Many arrived in 2001, when an economic and banking crisis in Argentina coincided with a period of peak expansion in the Spanish economy.

But a decade later, it is Spain which is enduring its worst economic crisis in 30 years. And Spanish companies have failed to achieve a good image in Argentina in particular and Latin America in general, studies show.

Repsol’s shares continued to tumble Thursday, shedding 4.8 percent to close at €14.7 ($19.2) on Spain’s Ibex 35 index. They fell 6 percent on Tuesday — the first day of trading after the Argentine announcement — and dropped a further 6.2 percent on Wednesday. To add to the company’s woes, rating agency Standard & Poor’s downgraded its long-term corporate credit score for the company to BBB- — one notch above junk — with a warning that it could lower that score in the future.

Spain is the top foreign investor in Argentina, ahead of the United States. Spanish direct investment in Argentina totaled $23 billion in 2010. That was 26.3 percent of the total invested in that country, compared with 16.8 percent for the United States, according to the Argentine central bank.

En su versión en español el diario norteamericano, Wall Street Journal.




El modelo argentino

¿Por qué no expulsar a un país que roba, como Argentina, del G-20?.

La presidenta argentina Cristina Kirchner sintió la necesidad de explicar el lunes que "Soy una jefe de estado, no una patotera (matona)". Esta nunca es una buena señal si proviene de un político.

Por supuesto, ella trataba de defender su decisión de nacionalizar a la petrolera YPF al expropiar 51% de las acciones que pertenecen a la española Repsol, el accionista mayoritario de la empresa, un acto que el mundo civilizado está calificando de "robo". Sólo Hugo Chávez aplaudió.

En la Latinoamérica de hoy en día, Brasil es un poder económico creciente, México ha desarrollado una clase media y Colombia, Chile y Perú se han unido a la economía mundial. Luego viene Argentina, la cual parece tener la intención de cumplir con todos los estereotipos económicos y políticos que han hecho a esa tierra bendecida mucho más pobre de lo que debería ser.

.La expropiación sacudió a España, la cual ya está lidiando un alto nivel de desempleo y una crisis de deuda. La decisión tampoco tiene sentido para Argentina, dada la necesidad que tiene de obtener capital extranjero para explotar lo que se cree que son vastas reservas de crudo y gas. El nivel de riesgo político del país se ha disparado a niveles similares a los de Caracas.

Pero si la historia nos sirve de guía, a Kirchner no le importa. Ella está tratando de salvar su presidencia en momentos en que el modelo económico que heredó de su esposo, el difunto presidente Néstor Kirchner, se le está acabando el impulso.

Kirchner asumió la presidencia en 2003 después del colapso de la ley de convertibilidad que ligó al peso al dólar en una proporción de uno a uno. Para impulsar la recuperación, él impuso controles de precios, confiscó propiedades, infringió contratos, no pagó sus deudas y ahuyentó a los inversionistas extranjeros. Después de una profunda contracción económica, Argentina disfrutó de una robusta recuperación.

El crecimiento partió desde una base baja y fue alimentado por un peso débil y un creciente proteccionismo diseñado para generar demanda interna. Pero después de las penurias de la recesión, los argentinos aclamaron a su presidente intervencionista. Los préstamos a bajas tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos también ayudaron a crear un auge en los presiones de los commodities que representan una importante porción del PIB argentino.

Ahora, el colapso parece inevitable. La economía se está desacelerando y las reservas internaciones se están acabando. Al robar a Repsol, Kirchner está apelando a los sentimientos nacionalistas a la vez que obtiene el control político de las reservas de crudo y una potencial máquina de patronaje. Pero esto también alienta una mayor fuga de capitales, la cual no ha podido ser frenada con rígidos controles o con perros entrenados en los barcos que cruzan el Rio de la Plata hacia Uruguay. Después de generaciones de peronismo, el pueblo argentino sabe cómo esconder su efectivo en el extranjero.

La Unión Europea denunció la nacionalización y Repsol dijo que luchará contra ella. Pero Kirchner no es alguien que reconozca las cortes internacionales. Una mejor forma de enviar un mensaje a Buenos Aires sería que los países civilizados del mundo expulsen a Argentina del G-20. Cuando su presidenta quiera comportarse como una verdadera jefe de estado y no como una matona, el país puede ser invitado de nuevo al club de países serios.

Unión Europea

La ofensiva europea contra Argentina toma cuerpo. La Comisión Europea (el brazo ejecutivo de la Unión) cargó el miércoles con dureza contra la expropiación de la petrolera YPF a Repsol. La batalla en los tribunales se adivina larga: muy larga, repleta de recovecos jurídicos. Consciente de que la política es capaz de derrumbar puertas cerradas bajo siete llaves, el Gobierno presiona para que los socios europeos arropen las aspiraciones españolas por la vía diplomática, con las consabidas protestas y la suspensión de misiones europeas a Buenos Aires. Y tal vez con algo más rotundo: el objetivo es que Bruselas no descarte ir más allá de las palabras y amenace con represalias.

La Comisión expresó “su más enérgica condena” y su “inquietud” por que el virus expropiador de Cristina Fernández de Kirchner pase a mayores, en otros sectores en los que los intereses de las empresas españolas —y europeas— podrían ser renacionalizados. Suspendió también una misión comercial con empresarios. Pero fue un paso más allá. El vicepresidente de la Comisión, el italiano Antonio Tajani, formuló lo más parecido a una amenaza que se ha oído en Bruselas en los últimos días: "Nuestros servicios jurídicos estudian, de acuerdo con España, las medidas a adoptar. No se excluye ninguna opción". Traducción bastarda: la UE no descarta tomar cartas y elevar una queja ante la Organización Mundial de Comercio, tal como pretende España, o activar subidas arancelarias para las exportaciones argentinas.

La dinámica de este tipo de conflictos siempre es parecida. Un país dispara contra los intereses de una empresa extranjera y, en ese momento, se inicia una batalla judicial extenuante y empiezan las amenazas de represalias, tanto más creíbles cuanto mayor es el poder de disuasión de las partes. Si esas amenazas se materializan, empieza una guerra comercial que puede llegar a ser muy dañina: las políticas de empobrecimiento del vecino son habituales en crisis profundas. Con menos motivos que Europa, Estados Unidos ha sacado ya a Argentina de su sistema de preferencias generalizadas en los intercambios comerciales (en plata: le ha subido los aranceles a sus productos, más bajos que los de otros países por gozar del estatus de país en vías de desarrollo). Lo mismo podría hacer ahora la Unión: "La Comisión está estudiando esa opción activamente", reconocieron fuentes de Comercio.

Y sin embargo, no va a ser fácil. Primero por razones históricas: la UE no suele meterse en guerras comerciales. Su forma de concebir el poder no es enviar tanques, sino hacer cumplir la legislación. Y segundo, porque los costes pueden ser muy elevados para un beneficio más bien magro: estaba previsto que Argentina perdiera sus privilegios arancelarios con la UE en 2014 en productos como la soja, el biodiésel o las carnes. "Puede entenderse perfectamente que España quiera medidas contundentes, pero la Unión debería pensárselo mucho antes de sacar los cañones. La subida arancelaria solo aceleraría unos meses lo que ya va a suceder y podría provocar otros problemas", indicaron fuentes de Bruselas.

(Publicado por Redacción Central Migalhas - El País - España, 19 abril 2012)
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