Aborto
España: Ejecutivo defendió en el Congreso las reformas a la ley del aborto
No fue una improvisación sino una declaración explícita sobre el porqué las mujeres abortan. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha provocado un auténtico incendio fuera y dentro del Parlamento al afirmar que las mujeres se ven sometidas "en muchas ocasiones" a una "violencia de género estructural por el mero hecho del embarazo". Así lo ha dicho a la pregunta de la diputada socialista, Ángeles Álvarez, preocupada por el sentido del cambio que quiere hacer en la actual ley del aborto.
"El legislador no debe ser indiferente a la situación de muchas mujeres que ven violentado su derecho a ser madres por la presión que ejercen a su alrededor determinadas estructuras". Los murmullos de los bancos de la izquierda subían de intensidad, mientras que la bancada del PP le aplaudía con fuerza. Los temores de que el Gobierno quiere dejar en papel mojado la legislación actual del aborto en España se confirman para la izquierda parlamentaria. El nuevo borrador estará en el otoño.
El debate
El debate que suscitó Gallardón en el pleno del Congreso siguió en los pasillos y llegó muy pronto a las asociaciones de mujeres, a los sindicatos y a las redes sociales. Todo el discurso del ministro, leído en un cuaderno, se dirige a señalar como causa de los abortos, "en muchos casos" a la falta de atención, ayuda e información que tienen las mujeres. Con una red asistencial adecuada no renunciarían a la maternidad. Esta concepción no es compartida en absoluto por la diputada interpelante, Ángeles Álvarez, tampoco por la ponente de la ley ahora en vigor, la socialista Carmen Montón, y las mujeres de la izquierda en el Parlamento. La discrepancia radical con el ministro procede de que para las personas a favor del aborto este es un derecho inalienable de las mujeres, al margen de consideraciones socioeconómicas.
"¿Piensa el Gobierno recortar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres?". A la pregunta, el ministro respondió que "no solamente" no los va a recortar sino que va a aumentar la protección del derecho reproductivo "por excelencia", que es "la maternidad". "A mi juicio es insuficiente una legislación que se limita a proteger el no nacido mediante la tipificación penal del aborto y que no preste atención a la situación de la mujer que debe estar protegida", ha afirmado. El ministro seguía leyendo, y los diputados del ala izquierda, empezaron a mirarse unos a otros. "Ninguna mujer debería verse obligada a renunciar a la maternidad por un conflicto familiar, laboral o social. "Esos son los principios rectores", ha dicho el ministro. El acompañamiento a las mujeres para que no aborten, con “promoción de la inserción laboral, formación, garantías de conciliación de la vida laboral…" provocó murmullos que no pararon hasta el final del parlamento leído por el titular de Justicia. Las Administraciones van a estar muy cerca "de las menores de edad, de las inmigrantes, de las discapacitadas…"
Propuesta & congreso
La respuesta del ministro, con una fundamentación muy elaborada, alarmó mucho más de lo que tenían previsto a los diputados que apoyaron la actual ley del aborto. La diputada interpelante le pidió que no tocara la ley actual hasta que el Tribunal Constitucional no resolviera el recurso que el PP presentó. "Ustedes la quieren cambiar porque saben que van a perder ese recurso", aventuró la diputada socialista. "Ese pronunciamiento favorable iría en contra de los sectores fundamentalistas con los que ustedes están comprometidos, siempre ajenos a los derechos de las mujeres". No olvidó la diputada recalcar que el 90% de las jóvenes entre 16 y 18 que abortan "tienen confianza con sus padres" y están acompañadas en ese trance. "Sólo una minoría que sufre violencia" no puede hacer partícipes a sus progenitores de esa decisión. Pero esta referencia a lo que en principio parecía que iba a ser el meollo de la respuesta, quedó muy relegado ante las reflexiones del ministro.
Hora después de la polémica intervención del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, sobre el aborto en el Congreso, el exalcalde de Madrid, durante una entrevista con este periódico, puso algunos ejemplos de esa “violencia de género estructural" que dice detectar contra las mujeres "por el mero hecho del embarazo", una "presión" que les lleva a abortar. "Pienso en el miedo a perder el puesto de trabajo o a no obtener un empleo como consecuencia del embarazo; pienso en la presión [que sufren] muchas inmigrantes; pienso en mujeres que en este tipo de situaciones [de embarazo no deseado] carecen de apoyos de los poderes públicos para poder libremente optar por una alternativa a la interrupción de su embarazo".
Según el titular de Justicia, la ausencia de medidas "de carácter laboral, asistencial, ayudas a la vivienda o al transporte" impide a la mujer decidir "en libertad" sobre su embarazo. Ha habido "una dejación de los poderes públicos", que se han "conformado con establecer una despenalización" del aborto, subrayó Ruiz-Gallardón. Pero no explicó por qué aumentarán las ayudas —en un momento, además, en el que lo que anuncia el Gobierno son recortes generalizados— por el hecho de derogar la ley del aborto de 2010.
En su discurso de por la mañana, el ministro dio una vuelta de tuerca a su discurso en favor de la anunciada reforma de la ley del aborto. No apeló ya, como había hecho hasta ahora para justificar el fin de la ley de plazos, al derecho del feto, sino que alertó de una supuesta situación de indefensión de las mujeres embarazadas y anunció que el Gobierno "protegerá" la "dignidad" de esas mujeres defendiendo "uno de sus valores fundamentales, que es el derecho a la maternidad".
Sus palabras, en respuesta a una pregunta del PSOE, incendiaron las redes sociales a los pocos minutos. En Twitter se creó una línea de conversación con el nombre #violenciaestructural que se plagó de críticas a Ruiz-Gallardón —de internautas y de dirigentes socialistas, de IU y de otros grupos— y fue tema del momento todo el día. “El ministro se ha metido en un jardín y de forma demagógica, utilizando la violencia de género. Las mujeres no somos menores de edad”, protestaron algunas asociaciones feministas.
Ya en el Congreso, el ministro había provocado intensos rumores en el hemiciclo con su respuesta —que llevaba manuscrita— a una pregunta de la diputada socialista Ángeles Álvarez. “No solo no vamos a recortar los derechos sexuales y reproductivos, sino que vamos a aumentar la protección del derecho reproductivo por excelencia de la mujer, que es el derecho a la maternidad”, afirmó. "Muchas mujeres", según Ruiz-Gallardón, "ven violentado su derecho a ser madres por la presión que generan a su alrededor determinadas estructuras". "En muchas ocasiones se genera una violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo".
La nueva ley se centrará “en el derecho de la mujer a la maternidad”, prosiguió, hablando del embarazo sin decir cómo se regulará el aborto. Para que ninguna mujer se vea obligada a “renunciar a la maternidad por un conflicto familiar, laboral o social”, la futura norma reforzará “la formación, la información y la prevención”.
"Todas las administraciones públicas tendrán que trabajar para que los servicios sociales, la educación, la sanidad, la vivienda, el transporte y el empleo sean prioritarios para la mujer embarazada. En definitiva, lo que vamos a hacer es defender la dignidad de la mujer con uno de sus valores fundamentales, que es el derecho a la maternidad". Ruiz-Gallardón terminó sin haber respondido a la pregunta de Álvarez: qué va a cambiar exactamente el PP de la ley vigente. Si se volverá a la despenalización del aborto en tres supuestos acordada en 1985 o se crearán supuestos distintos
El aborto como derecho o bajo tutela médicaLa diputada Álvarez acusó al ministro de atender "compromisos con determinados sectores del fundamentalismo en España". Las asociaciones provida Foro Español de la Familia y Derecho a Vivir coincidieron con Ruiz-Gallardón en que hay una “violencia estructural” que fuerza a las embarazadas a abortar al no darles otra alternativa, aunque le criticaron porque sospechan que la nueva ley seguirá siendo demasiado laxa, informa Europa Press.
Replicas
La asociación que agrupa a las clínicas que practican abortos, ACAI, replicó al ministro que “obligar a una mujer a continuar con un embarazo no deseado es un acto de violencia tan grave como impedirle que continúe con una gestación deseada”. “Las mujeres evalúan las circunstancias que les llevan a abortar, que unas veces serán económicas, otras por razones de salud y algunas por conflictos familiares. Pero de ahí a decir que se ven obligadas a abortar...”, protestó Francisca García, vicepresidenta de ACAI.
“Los informes internacionales coinciden en que la mujer abortará si así lo ha decidido y penalizarla por ello no es solución. El Gobierno debe facilitarles esa intervención en las mejores condiciones posibles. Y también proteger la maternidad, que eso es otra cosa distinta”, añadió. Coincidió con ella Empar Pineda, de la clínica Isadora, en Madrid: “La maternidad se protege de otra forma, concediendo los recursos necesarios y sostenidos en el tiempo”.
“El ministro se ha metido en un jardín y de forma demagógica, utilizando la violencia de género. Las mujeres no somos menores de edad, somos libres para decidir sobre nuestro cuerpo y eso es lo que tienen que garantizar. Además, si una mujer está coaccionada para tener el hijo o para abortar, esto último lo he visto en sectores conservadores, por aquello de la deshonra”, señaló Consuelo Abril, de la Coordinadora de Organizaciones por la Participación y por la Igualdad (Compi)
(Publicado por El País - España, 8 marzo 2012)
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