Mercosur
Paraguay: Cambios en el Mercosur debe ser aprobado por el Congreso
Los presidentes de los países miembros del Mercosur - Mercado Común del Sur no pueden modificar el estatuto orgánico del bloque regional para permitir el ingreso de Venezuela. Los cambios en el tratado de constitución del Mercosur necesariamente deben ser aprobadas por el Congreso Nacional. Así coincidieron en señalar el ex canciller nacional y actual senador Miguel Abdón Saguier y el miembro del Parlasur, el colorado Alfonso González Núñez; quienes refutaron de esta forma las declaraciones del presidente de Uruguay, José Mujica.
El mandatario charrúa planteó días atrás cambiar las reglas del bloque regional para permitir la inclusión del país gobernado por Hugo Chávez al Mercosur. Recordemos que el Congreso Nacional rechaza la inclusión de Venezuela al bloque regional.
Tanto Saguier como González Núñez calificaron de “lamentable” la propuesta del mandatario uruguayo y consideran que cualquier intento de cambiar el estatuto para favorecer a Venezuela sería un "atropello a los tratados internacionales y a la Constitución Nacional".
"El protocolo de adhesión de un país al Mercosur es un tratado internacional que debe ser aprobado necesariamente por el Congreso. En el Tratado de Asunción establece que todos los miembros del Mercosur deben estar de acuerdo para la adhesión de un nuevo socio", dijo Saguier.
Agregó que modificar las reglas por un acuerdo entre los presidentes miembro del bloque regional “sería una violación flagrante de los acuerdos internacionales y un atropello a los principios claros del Tratado de Asunción”, que se creó al constituirse el Mercosur.
El ex canciller enfatizó que los presidentes del Mercosur pueden firmar "todo lo que quieran, pero eso no significa la modificación del estatuto para permitir el ingreso de Venezuela".
Saguier fue claro en mencionar que está totalmente de acuerdo con el ingreso del país venezolano al bloque regional, pero remarcó en varias oportunidades que la adhesión de un nuevo integrante al Mercosur “debe tener el acuerdo del Congreso Nacional”.
A su turno, el parlasuriano colorado calificó de “lamentable y fuera de lugar” la declaración del presidente de Uruguay. Sostuvo que el mandatario uruguayo no entiende nada del tratado de constitución del Mercosur o está mal asesorado.
"Debería estar mínimamente informado sobre las reglas del Mercosur", señaló González Núñez para luego lamentar que la propuesta de Mujica tenga al parecer el acompañamiento de las presidentas de Brasil y Argentina, respectivamente.
"Lo lamentable del caso es que parece que el planteamiento de Mujica tiene el acompañamiento de las presidentas de los dos países más grandes del Mercosur. Veremos cómo se comporta nuestro presidente (Fernando Lugo) en este tema, ojalá se despierte de su ambigüedad y tenga una posición firme y clara", dijo González Núñez
Mujica quiere cambiar las reglas del Tratado de Asunción
El presidente uruguayo quiere colaborar para que Venezuela pueda ingresar formalmente al Mercosur, y como eso está bloqueado hace años por el Congreso de Paraguay, largó una idea sobre cómo sortear esa valla. José Mujica encontró una fórmula que creyó posible y que consiste en reformar las “reglas” del Mercosur para pasarle por arriba al Poder Legislativo de Paraguay, algo así como que sea suficiente con la voluntad de cada Poder Ejecutivo de los países que forman el bloque.
Y anuncia que eso puede arreglar el tema en diez días. ¿Nadie le avisa que eso no se puede? Si se pudiera hacer algo así, habría que pasarle la fórmula a los paises grandes de Europa que podrían cambiar sus "reglamentos" para imponerle a los países chicos modificaciones al "contrato" de la zona euro sin aprobación parlamentaria.
El Mercosur surgió en 1991 con el Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Según sus estatutos, nadie es más que nadie, sin importar el tamaño de cada economía, la cantidad de población o alguna otra faceta de cada país. Las decisiones son por unanimidad.
Primero hubo una decisión política y luego un contrato por escrito, que como indica el derecho internacional, debió ser firmado por los presidentes (Poder Ejecutivo) y luego ser ratificado por los legisladores de cada Estado, o sea cada Poder Legislativo.
Sobre la incorporación de otros países como miembros del Mercosur, el tratado fundacional sostuvo en su artículo 20: “el presente Tratado estará abierto a la adhesión, mediante negociación, de los demás países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (y) la aprobación de las solicitudes será objeto de decisión unánime de los Estados Partes”.
Posteriormente hubo un ajuste importante en las definiciones del Mercosur, con el Tratado de Ouro Preto, que para que entrara en vigencia –como todo tratado internacional- debió ser aprobado por cada uno de los cuatro poderes legislativos de los países socios.
La expresión de Mujica sobre la idea para que Venezuela pueda ser aceptado, fue como querer cambiar la Constitución de la República por un decreto del Poder Ejecutivo. La Constitución no se puede cambiar por un decreto ni por una ley. Y un tratado internacional sólo se puede cambiar, aunque sea en una parte chica del mismo, por otro contrato de igual rango.
Si Paraguay no acepta votar el ingreso de Venezuela, mucho menos va a aceptar votar un tratado que cambie el original contrato del Mercosur. Eso, por dos razones.
La primera es obvia. Sería votar indirectamente lo que no quiere votar directamente. O sea, sería aceptar que le pasen por arriba con la decisión que justamente quiere evitar.
La segunda, también obvia. Un país chico tiene en la cláusula de “unanimidad” la garantía de no ser avasallado por sus socios más grandes. Es lógico esperar que el Congreso de Paraguay no acepte resignar su derecho a voto y a veto en las decisiones del bloque.
Lo curios es que el gobierno que propone eliminar la disposición de unanimidad, es justamente el más chico del bloque. Si el Mercosur adoptara decisiones por mayoría, Uruguay quedaría en desventaja considerable. La unanimidad es garantía justamente para los más chicos.
Pero más allá de esas consideraciones, lo fundamental de entender es que nada se arregla en 10 días como anunció Mujica. Lleva mucho tiempo la firma de un nuevo tratado internacional y la votación en cada Parlamento. No es una cuestión de “mesa chica”, en la que los buenos amigos se ponen de acuerdo.
Y un arreglo de esa naturaleza, en caso que fuera posible, obligaría a firmar un nuevo tratado Protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur como el que suscribieron el 4 de julio de 2006, porque ese estaba comprendido en un tratado anterior del Mercosur.
Aquel texto, ya votado por Venezuela, Argentina, Uruguay y Brasil, tiene un cronograma que establece que el gobierno de Hugo Chávez debe otorgar a los cuatro países del Mercosur, un libre ingreso total de mercaderías exportadas.
Como creían que se aprobaba rápido, establecieron un cronograma que dispone libre comercio para el 1º de enero de 2012. Estamos cerca de esa fecha …
Pero Venezuela está lejos de cumplir con las normas comerciales del Mercosur. Aunque se votara su ingreso, la adecuación de su régimen proteccionista y selectivo para el comercio exterior, le impediría incorporarse formalmente.
El presidente Mujica ha expresado buena intención para destrabar el ingreso de Venezuela al bloque, pero no ha tenido alguien al lado que le dijera que la propuesta no tiene fundamento. ¿El canciller Luis Almagro no leyó la nota de Búsqueda del jueves 8 con el anuncio de Mujica? ¿En Cancillería no vieron la nota de “Subrayado” a Mujica en la que anuncia esa “solución”? ¿Por qué no le avisan del error?
No se trata de formalismos o de cuestiones burocráticas. Es la esencia de la democracia, el equilibrio de poderes, el respeto a los participantes de un acuerdo internacional. Todo eso.
Paraguay tiene el derecho a elegir entre “bolillas blancas” y "bolillas negras" para avalar o rechazar el ingreso de Venezuela al club al que pertenece. Y esa facultad está en el Poder Legislativo que representa la voluntad popular de los paraguayos.
El Mercosur anda mal desde el verano de 1999 y hay violaciones a su contrato y a su espíritu. Pero una cosa son las trampitas proteccionistas que hacen algunos países y otra cosa es querer cambiar un tratado internacional con un acuerdo de presidentes.
Venezuela entró al Mercosur por la puerta de atrás. Tiene un asiento en la cumbre para los discursos y un lugar en la foto de socios. Pero no es socio. Para serlo precisa "bolillas blancas"de todos los socios. Hasta ahora no las consiguió de todos y no hay forma de hacer una “jopeada” al tratado constitutivo del Mercosur.
(Publicado por La Nación – Paraguay y El Observador – Uruguay, 13 diciembre 2011)
______________________