Tierras
Un grupo de argentinos compra campos en EE.UU.
El cinturón maicero de EE.UU., mundialmente famoso como el corn belt, queda a 14 horas de vuelo en un viaje que incluye un cambio de avión.
Pero eso ya no parece un obstáculo para lanzarse a comprar tierras en ese amplio espacio agrícola del Medio Oeste que comprende los estados de Iowa, Indiana, Illinois y Ohio.
Allí se produce el 50% del grano que consume el vecino del Norte.
Es una agricultura de grandes espacios y que funciona como un reloj, gracias a un acelerado proceso de industrialización.
Ultimamente el maíz está en alza, motorizado por su transformación en etanol, el biocombustible que absorbe casi el 30 por ciento del todo el grano que produce EE.UU.
Sin embargo, la crisis desatada por las hipotecas basura también perforó el valor de la hectárea en ese oasis productivo. Y un grupo de argentinos está localizando algunas perlas, dado que encuentran la tierra más barata que en la zona comparable de la Pampa Húmeda.
El padre de esta movida es Eduardo Cazenave que armó un pool de inversores dispuestos a desembolsar en esa zona.
Para Cazenave es un negocio redondo en este momento. Está convencido que en cuanto Estados Unidos se recupere, el valor de esa tierra va reacomodarse, siempre para arriba.
Los valores de los campos en el triángulo de oro argentino, que abarca a Pergamino, Rojas y Colón, en el corazón de la Pampa Húmeda, siempre fueron el 60% de sus equivalentes en el corn belt, señaló Cazenave a Clarín.
La ecuación se dio vuelta y mientras los muy buenos campos agrícolas se consiguen por aquí entre 11.000 y 14.000 dólares la hectárea, en el corn belt, el rango varía entre US$ 9.000 y 11.000.
La cotización de la hectárea en la Argentina, que lejos de bajar se encuentra cada vez más firme, también impulsó la expansión de numerosos fondos agrícolas a alquilar o comprar campos en países vecinos.
En Uruguay, por citar un caso, la Compañía Argentina de Tierras, ubica los valores máximos en 5.000 dólares la hectárea.
Cazenave se dedica a fondos agrícolas y este año creció a 80.000 hectáreas en el país. Aunque la operación más importante de su estudio se cierra en estos días a más de 14.000 kilómetros de Buenos Aires.
Después de asegurarse que en EE.UU. no existe impedimento para la adquisición de tierras, aún siendo extranjero, están comprando un establecimiento modelo en la lejana Illinois.
(Publicado por El Clarín – Argentina, 1 junio 2010)
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