martes, 19 de janeiro de 2010


TLC

Cámara de Comercio Colombo-Americana: TLC esta en manos de Obama

Miguel Gómez, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Americana, desmenuza los pro y los contras sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia paralizado desde hace más de tres años en el congreso norteamericano.

Hace dos días, el sábado, el Presidente Álvaro Uribe se reunió en su finca del Ubérrimo con varios congresistas demócratas y el Subsecretario de Estado norteamericano, James Steinberg, para pedirles que aceleren el trámite del TLC entre Colombia y los Estados Unidos.

Ya van más de tres años desde su firma y el TLC todavía sigue engavetado en el congreso de ese país. Una larga espera que tiene en ascuas a inversionistas de ambos lados, así como muchos proyectos de inversión congelados.

Ni hablar de los textileros y floricultores colombianos que, de no ser por las continuas extensiones del Atpdea, hoy estarían por fuera de ese mercado.

¿Qué tan probable es realmente el paso del TLC por el congreso de los Estados Unidos? ¿Qué posibilidades tiene de ser aprobado? ¿Cuánto interés existe por parte de la administración Obama? ¿Qué riesgos hay de que pase primero el de los panameños?. Entrevista con Miguel Gómez, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Americana.

¿Cómo vio la reunión del Presidente Uribe con el Subsecretario de Estado norteamericano y los congresistas demócratas?

Como algo necesario y muy positivo para el Tratado. Estas reuniones parecen demostrar que el clima en Washington está cambiando. Para serle honesto, yo estaba pesimista a finales del año pasado, pero ahora, percibo una nueva actitud por parte del Congreso de los Estados Unidos.

¿Qué le hace pensar eso?

Varias razones. La primera, que la economía de ese país se está recuperando y eso se refleja en el déficit comercial que ha vuelto a subir a los 36.000 millones de dólares. Eso quiere decir que están importando bienes de nuevo. La segunda, que tienen un dólar muy débil y eso plantea un excelente contexto para cualquier acuerdo de libre comercio, porque los beneficia a ellos en términos de exportaciones.

¿Y la tercera?

La tercera tiene que ver con la posibilidad de que Colombia concluya sus acuerdos con Canadá y la Unión Europea.

Esto es algo que empieza a preocupar a algunos exportadores de los Estados Unidos, especialmente de los estados agrícolas. Ellos nos venden un contingente muy importante de maíz, trigo, sorgo y otros productos que podrían perder a manos de los canadienses. Si Canadá aprueba el TLC con Colombia antes que los Estados Unidos, perderían un espacio que después les sería muy difícil reconquistar.

¿Pero qué tan importante es realmente el mercado de Colombia para los Estados Unidos?

Más de lo que uno pensaría. En términos de comercio, somos el país número 22 de la lista. El 21 es España y el 23 es Suecia. Eso le da a una idea de lo relativamente importantes que somos. Además, hay estados como Florida o Texas con los que tenemos un comercio sumamente activo. Nosotros les mandamos muchas materias primas y ellos nos mandan muchos bienes de alto valor agregado.

Pero nuestras exportaciones de materias primas no pagan ningún arancel...

Hoy en día no pagan arancel la inmensa mayoría de productos. El 92 por ciento de lo que vendemos en Estados Unidos entra libre de arancel. Por eso en el corto plazo los beneficios comerciales de un TLC para Colombia son limitados. En cambio, en el mediano y largo plazo serán determinantes. Tener acceso permanente al mercado más grande del mundo brinda unas garantías que nos permiten atraer mucha más inversión extranjera, uno de los principales motores del desarrollo de cualquier país.

Lo cierto es que hasta el momento Obama no ha mostrado el más mínimo interés en el tema comercial...

Porque estaba ocupado con la reforma a la salud, que afortunadamente ya pasó en Cámara y Senado y ahora sólo falta su conciliación en ambos lados. Yo soy optimista de que este año tanto Obama como el Congreso van a ponerle más atención al tema comercial. Le voy a dar un dato que es impresionante: los exportadores de los Estados Unidos pagan seis millones de dólares cada minuto en aranceles en Colombia. Desde que se negoció el acuerdo, han pagado casi 1.200 millones de dólares de aranceles en nuestro país, que jamás debieron haber pagado.

Pero antes que el tema comercial, ¿no está acaso la agenda ambiental de Obama?

En esto hay división de opiniones. Hay gente que dice que Obama y los demócratas se van a dedicar al tema ambiental y a la reforma de energía, que van ligadas de la mano.

Otros, en cambio, creen que Obama no puede seguirse desgastado políticamente con un tema tan grueso como el de la energía. Eso le daría espacio al tema comercial.

Pero el tema comercial no es muy popular que digamos, menos ahora que el desempleo en Estados Unidos llegó a 10 por ciento...

Sí, pero es menos sensible que el de la energía. Acuérdese que en Estados Unidos la gente vive de consumir electricidad: aires acondicionados, calefacciones, automóviles, industrias. Es su principal talón de Aquiles y si les aprietan las clavijas para obligarlos a consumir menos energía, todos los norteamericanos se van a sentir muy golpeados. En cambio, el tema del comercio sólo golpea a unas regiones y a unos sectores muy particulares.

A eso se suma que este año hay elecciones...

Este año se renueva una tercera parte del senado y la totalidad de la cámara. Hablar de energía ahora es sumamente impopular. Podría ser un arma de doble filo para los Demócratas.

¿Entonces el futuro del TLC depende de lo que decida Obama?

Es una decisión enteramente de Obama. Si decide empujar la agenda comercial, necesita mandar una señal clara al congreso y a Nancy Pelossi, la líder de los Demócratas en la Cámara. Ayer, de hecho, ocurrió algo muy interesante: varios representantes de la Florida citaron una rueda de prensa para pedirle a Obama que reactive la aprobación de los tratados con Panamá, Colombia y Corea. Esas señales son muy positivas y demuestran que hay un cambio de actitud en Washington.

¿Pasará primero el de Panamá que el de Colombia?

De todos los tratados pendientes, el de Panamá es el más fácil, y el de Corea el más difícil. Hay mucha gente que cree que es preferible aprobar primero éste último, pese a tener las mayores dificultades.

¿Y qué nos conviene más a nosotros? ¿Qué pase primero Panamá o Corea?

Lo que más nos conviene es que pasemos primero nosotros, que llegamos primero. Si no se puede, entonces que pase primero Corea, para que abone el camino y los demócratas se desgasten dando esa pelea.

¿Qué pasaría con el TLC si Uribe se lanza por tercera vez?

Es una pregunta buena y difícil de contestar. El tema ya lo abordó el Presidente Obama al referirse al caso del General Washington y decir que dos periodos eran suficientes. Yo creo que una tercera reelección sería algo muy difícil de explicar en Estados Unidos y podría desatar una avalancha de editoriales en su contra, como lo hizo recientemente el New York Times.

Nuestro TLC ya lleva 3 años en el congelador. ¿Nos pasará lo mismo que el de Nafta, que tardó 4 años, o que el de Chile que se demoró 10?

Los tratados comerciales nunca han sido fáciles de aprobar en el Congreso de los Estados Unidos. Pero yo creo que el tema de Colombia es distinto. Somos un aliado de los Estados Unidos y nos merecemos ese tratado.Presidente de la Cámara de Comercio Colombo AmericanaDirectora de la Hora de Negocios y miembro de la mesa de trabajo de Dario Arizmendi en 6 a.m

(Publicado por La República – Colombia, 19 enero 2010)
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