Reforma Constitucional

Elección de magistrados CSJ-Guatemala: El camino es la reforma constitucional

Colegio de Abogados de Guatemala sugiere al Congreso una reforma constitucional.

jueves, 20 de fevereiro de 2020

La exmagistrada de la Corte de Apelaciones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y expresidenta del Colegio de Abogados de Guatemala (Cang), Yolanda Pérez Ruiz, asegura que en la elección de magistrados de salas y de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) existe una "injerencia descarada y abusiva de la política partidista, y por si fuera poco, del crimen organizado".

En vista de la recaptura de Gustavo Alejos, ¿qué tan cooptadas se encuentran las comisiones de Postulación?
Eso siempre ha sido así, por la injerencia de los políticos, desde que tenemos, entre comillas, “democracia” en el país. En el pasado se nombraba y existía algún índice similar, pero si revisamos los nombres de los magistrados vemos que había brillantes.

En cualquier grupo humano o Corte siempre habrá personas que no deberían estar o que no son las más inteligentes, pero en el pasado predominaban personajes de mucho respeto como Edmundo Vásquez Martínez, de la CSJ; Héctor Zachrisson, en el Tribunal Supremo Electoral; Epaminondas Quintana, en la Corte de Constitucionalidad, pero ahora no se ven nombres de esa categoría y que no se dude de su honestidad.

En la actualidad hay mucha injerencia de la política porque el sector justicia es un baluarte en una democracia, por lo que todo el mundo quiere llevar agua a su molino. La injerencia es descarada y abusiva por parte de la política partidista, y por si fuera poco, del crimen organizado. Hay una convivencia, a veces, que uno puede deducir que hay un concubinato vergonzoso entre esos dos sectores.

¿En esta injerencia también participan los grupos del poder económico?
Por supuesto. Esos siempre han estado y seguirán estando, porque los poderes económico político y militar son los grandes poderes en una sociedad, y ahora el poder delincuencial, que es tremendamente peligroso ,y si hay una asociación entre esos sectores el tema se vuelve más peligroso.

¿Cómo califica lo sucedido en el caso de Alejos, a quien se le acusa de haberse reunido con personas relacionadas con la elección de magistrados?
Dado su perfil y su poder, su relación con la elección de magistrados no se puede descartar y tiene que investigarse. No lo podemos asegurar, pero estamos con todo el derecho de sospechar que así fue.

Algunos juristas consideran que el sistema de justicia colapsó. ¿Cuál es su opinión?
Absolutamente de acuerdo. La sabiduría popular y la experiencia dicen que si la forma de hacer algo fracasa una y otra vez, hay que cambiar la forma de hacerlo. Con ese sentido común tenemos un argumento valedero, de que el sistema colapsó tanto que las personas encargadas, no todas, de las Comisiones de Postulación no confiamos en ellos ni en la forma como son nominados, por lo tanto no creemos que las personas que integrar las cortes sean las mejores.

Mientras no tengamos órganos de justicia e integrantes de esos órganos que gocen de independencia, como sucede desde hace mucho tiempo, tendremos una justicia con trapos de cucaracha.

¿Cuál es la salida a esta problemática para que dentro de cinco años no vuelva a suceder?
Se debe cambiar el sistema, para que no ocurra en cinco, 10, 20 o 50 años. No tengo la fórmula perfecta ni la solución, pero sí creo que debe efectuarse una reforma constitucional, pero aquí viene otro valladar que tenemos que resolver, y es que si la llevan a cabo los grupos de interés también meten perros, gatos, ratones.

No solo la reforma del sector justicia, tal como sucedió en la consulta pasada, que en lugar de poner una pregunta para resolver un tema metieron 50, ¿y qué va a hacer la población, si la mayoría no sabe leer y escribir?, solo sabe juntar letras para formar palabras, no comprende; entonces correríamos muchos riesgos.

Aunque detesto las comisiones, creo que una forma sería formar un equipo de personas que estudie cuál sería la mejor solución y que se plantee una propuesta con mira en el beneficio nacional.

"Hay que derogar las reforma de 1993"
El abogado y constituyente Aquiles Faillace dice que el único camino para corregir esta crisis "es la reforma constitucional, pero el problema es que quienes harán los cambios son los mismos poderes fácticos"

¿Qué evidencian las presuntas reuniones de Gustavo Alejos con personas relacionadas con las comisiones de postulación?
Lo que muestran es el fracaso del sistema. Hay que hacer énfasis en que los constituyentes de 1985 no propusimos este sistema, el cual fue cambiado en 1993 con la nefasta reforma constitucional. Los artículos 215, que se refieren a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y el 217, lo que se lee en el articulado de la versión original es muy distinto a lo que hoy está en la Constitución.

El espíritu del constituyente no fue este, el que aparece ahora se dio por intereses de grupos de poder que dominaron la reforma constitucional de ese año.

¿Qué fue lo que sucedió con esa reforma?
Con los eventos que provocó Jorge Serrano Elías —autogolpe de Estado— se quiso tomar la bandera de la transparencia, pero en la realidad fue una bandera contra el poder que en ese entonces tenía el presidente de la CSJ. Lo que se buscó fue destruir el poder de la CSJ, y fue en esa reforma que la presidencia se hizo rotativa. Eran 9 magistrados, y se cambió a 13, que es un número inaudito; la mayoría de países tienen entre 7 y 9.

Lo que se hizo fue romper con el poder del Organismo Judicial (OJ), porque los poderes fácticos querían tener control sobre el Organismo Judicial, y eso es lo que estamos viendo hoy. Antes operaban a la sombra, pero a raíz de la Ley de Comisiones de Postulación (2003), que también es mala, lo que se transparentó fue el tubo, el drenaje, pero el agua que corre adentro no, y ahora vemos pasar toda el agua sucia. El sistema no limpió el agua, sino el tubo.

Después de varios procesos contaminados de cortes, ¿qué se puede hacer para enderezar el camino?
Desafortunadamente el único camino es una reforma constitucional, pero caemos en el círculo vicioso de quién la va a hacer. ¿Los mismos poderes fácticos? Un callejón sin salida.

Lo que queda por hacer es modificar totalmente la Ley Ordinaria de Comisiones de Postulación, para que el espíritu de la Constitución de 1985 se pueda aplicar.

¿Qué vicios ve en las actuales comisiones?
Hay cuestiones que no tienen sentido. Por ejemplo que 12 de los 13 magistrados de la CSJ estén metidos dentro de la comisión de postulación para elegir a sus herederos; eso no tiene sentido.

La mayoría de sus integrantes provienen de facultades de Derecho fantasma, y para reducir este problema hay que ponerles requisitos mínimos a los decanos. Por ejemplo, si a los candidatos para ser magistrados se les exige ser doctores en Derecho, a los decanos hay que solicitarles lo mismo, y a las universidades, para estar sentadas en las comisiones, hay que pedirles tener como mínimo mil abogados graduados.

Otro asunto grave es la politización del Colegio de Abogados, pues no tendría que estar ahí, porque no tiene ninguna facultad para calificar a ninguno de sus miembros.

En la actualidad actúan como que son los dueños del Colegio y califican a quienes les interesa. Hay que cambiar la Ley de Comisiones de Postulación, porque la Constitución va a ser imposible cambiarla.

¿Significa que la proliferación de facultades de Derecho y el Cang son parte del problema?
El hecho de que se funde una facultad de Derecho sin mayores requisitos y con ello ya se tenga el derecho a sentarse en la mesa de las comisiones, es el paso que debe regularse. Si una universidad muestra que ya graduó mil profesionales, como las universidades de San Carlos, Mariano Gálvez, Francisco Marroquín, y Rafael Landívar, legítimante debe estar ahí, pero las que no tienen graduados no.

Además, los decanos solo son licenciados, no doctores en Derecho, entonces cómo le puede exigir a un aspirante a magistrado que sea doctor, si él no lo es.

¿Qué tanto se ha distorsionado el espíritu de la Constitución que ustedes redactaron en 1985?
La reforma de 1993 destruyó el espíritu de la Constitución de 1985, en el sentido de que, por ejemplo, permitió el secuestro de las finanzas del Estado por parte de los bancos privados, destruyó el poder del Organismo Judicial, entonces la reforma fue nefasta.

La propuesta que he hecho es que se haga una reforma constitucional simple, que solo diga: se deroga la reforma de 1993 y se retoma el texto de 1985.

Si las universidades y el Colegio de Abogados se politizaron, ¿quiénes deberían elegir?
Las Cortes supremas de justicia del mundo las elige el Congreso, porque es un acto cien por ciento político, las cortes de apelaciones deberían ser electas por la CSJ.

Para salir de este sistema cooptado, ¿qué se puede hacer de cara a las próximas elecciones?
El único camino es la reforma constitucional, pero el problema es que quienes van a hacer los cambios son los mismos poderes fácticos, entonces lo único que queda es la Ley Ordinaria de Comisiones de Postulación para que el espíritu de la Constitución se pueda aplicar.

(Publicado por Prensa Libre - Guatemala, 20 febrero 2020)
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