miércoles, 7 de dezembro de 2011


Inversiones

Automotores, caso clave en la disputa por las inversiones entre Argentina y Brasil

Una combinación de devaluación y enfriamiento de la economía parece ser el escenario para una nueva ofensiva de subsidios estatales en Brasil para captar las inversiones extranjeras. Y la industria automotriz apunta a ser el caso testigo.

Un artículo de la revista especializada “Automotive Business”, de Brasil, consigna que en ese país se esperan durante los próximos cinco años inversiones tanto en las terminales como en las autopartistas por 65.000 millones de reales, equivalentes a unos 7.200 millones de dólares por año.

Para tener una idea de la disparidad entre los dos países, el lunes la argentina Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa) estimó que las inversiones en el sector local totalizarán 8.000 millones de pesos en el trienio 2011–2013, equivalentes a 620 millones de dólares por año.

Con un mercado crediticio restringido por la crisis financiera internacional, el columnista de Automotive Business, Pedro Kutney, planteó que tanto el gobierno federal de Dilma como los de los estados brasileños, en especial los del nordeste, se embarcarán en una guerra de subsidios para captar esas inversiones , en algunos casos con exenciones que las igualan o incluso las superan.

El dato está circulando entre las autopartistas locales, que ya vieron cómo unas 20 de las principales empresas del sector cerraban sus fábricas en la Argentina y se concentraron en Brasil tras la devaluación del real, en enero de 1999.

En la Argentina, la industria automotriz es la hermana menor de la brasileña. A ambos lados de la frontera, el sector está liderado por las mismas compañías, de origen estadounidense, europeo y japonés. En el caso argentino, el 70% de su producción se exporta a Brasil. Visto en sentido inverso, las terminales brasileñas dependen bastante menos de las argentinas: les venden 12% de su producción.

Este año, la Argentina exportará unas 411.000 unidades a Brasil y le importará aproximadamente 430.000 vehículos. El saldo en divisas es favorable (US$ 794 millones, entre enero y octubre), ya que los vehículos que exporta Argentina son más caros.

En cambio, es cada vez más profundo el déficit de autopartes: con las terminales como principales compradoras, en 2011 se importarán autopartes por el equivalente a 11.000 millones de dólares, apenas amortiguadas por exportaciones récord de autopartes (US$ 2.500 millones) y superávit de vehículos terminados (US$ 1.000 millones). El déficit global superaría así los 7.000 millones de dólares.

No hay mucho misterio en los porqué. Un 70% o más de las piezas de cada vehículo argentino son importadas y la mitad de esas de autopartes importadas son brasileñas. No resulta entonces una exageración decir que Brasil nos importa piezas y se las reexportamos hechas autos. Sólo que, además, les compramos tantos vehículos como los que les exportamos.

(Publicado por El Clarín – Argentina, 7 diciembre 2011)
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