martes, 7 de dezembro de 2010


Política Exterior

Dilma se diferencia de Lula en la actitud que tendrá en sus relaciones internacionales

La presidenta electa Dilma Rousseff tendrá una política exterior con matices diferenciados de la estrategia seguida hasta ahora por Lula da Silva. Una pauta de los nuevos tiempos es la declaración de la futura jefa de Estado referida al voto de Brasil en las Naciones Unidas, que se abstuvo de condenar a Irán por violaciones a los derechos humanos. Ella fue concluyente: "No concuerdo con el voto brasileño (de aquel momento). Esa no es mi posición".

Dilma habló del tema en una entrevista con el diario Washington Post , con sólida influencia en la capital estadounidense. Y desde ese lugar, sus palabras se podrían interpretar como un mensaje para el Departamento de Estado y para la Casa Blanca. Aquella resolución de la ONU tuvo menos votos a favor (80) que la suma de abstenciones y contrarios (101). Según Dilma, “como mujer presidente me sentiría muy incómoda de no decir nada contra (la muerte por) apedreamiento”.

Con un pasado que la llevó a sufrir torturas inenarrables por parte de esbirros de la dictadura militar brasileña, Rousseff reveló que no irá a tolerar ninguna clase de situación que implique casos de flagelos físicos. "Yo no concuerdo con prácticas que tengan características medievales respecto de las mujeres. En esto no admito matices y no haré ninguna concesión en ese asunto", dijo.

Es probable que en el terreno de las relaciones con Irán la política externa brasileña experimente algunos cambios e, inclusive, esto podría aproximar la estrategia de Dilma a la de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, que por causa del atentado contra la AMIA tuvo divergencias con Brasil en ese ámbito particular, sin que eso provocara ningún conflicto entre ambos países en la medida en que no están obligados a coincidir en todas y cada una de las situaciones diplomáticas que genera el mundo. Lula da Silva dijo siempre, respecto a la diferencia de actitud argentina en relación a Irán, que entendía perfectamente los motivos y que eso no daba lugar a ninguna clase de roces.

A pesar de no coincidir en relación a Lula, Dilma defendió su actuación en el caso del acuerdo que se celebrara en mayo de este año junto con el jefe de Estado de Irán, Mahmoud Ajmadinejad, y con el premier turco Recep Tayyip Erdogan, cuando los iraníes accedieron a enviar 1.200 kilos de uranio enriquecido a Turquía para su almacenamiento en este país. Según Dilma, está fuera de cuestión la naturaleza democrática de Lula: "Es un presidente que abogó siempre por los derechos humanos y por la construcción de la paz".

Hace poco más de um año, Ajmadinejad era recibido en Brasilia con todos los honores del caso y allí se iniciaría la negociación que habría de culminar en mayo último con la declaración de Teherán. Lula defendió siempre al presidente iraní al señalar que nunca fue entendido cuando éste hablaba del Holocausto . En cuanto al proyecto nuclear iraní, Lula está convencido que ese país tiene derecho a usar la energía nuclear para fines pacíficos. Ayer, precisamente, Teherán retomó en Ginebra las negociaciones con el Grupo 5+1 (donde a las potencias del Consejo de Seguridad se suma Alemania). De acuerdo a funcionarios que participaron de la reunión "hubo un buen comienzo, un debate útil”. También para los iraníes, la cita es auspiciosa con "diálogos constructivos y pasos adelante".


(Publicado por El Clarín - Argentina, 7 diciembre 2010)
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