martes, 6 de julho de 2010


Banca

España: El Santander "bancarizará" Latinoamérica

El Banco Santander abordará en los próximos cinco años un plan de expansión en Latinoamérica para consolidar su posición de liderazgo en la región, según anunció su director general de la división América, Francisco Luzón, en un curso sobre la economía latinoamericana organizado por el banco en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander. "Este es nuestro momento, en el próximo quinquenio vamos a enarbolar de nuevo la bandera de la bancarización [fomentar que la población tenga cuentas corrientes] en la región, a empujar su crecimiento y a consolidar nuestro liderazgo en la banca de clientes, tanto particulares como pymes", dijo Luzón.


El esfuerzo inversor se centrará en lo que Luzón denominó "los siete países core de la región". Es decir, México, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Colombia, que significan el 75% de la población y el 84% del PIB del continente. Las inversiones se repartirán en los siete países, donde el Santander ya tiene presencia; pero tendrán prioridad Perú y Colombia, en los que su posición todavía es débil. De momento, quedan fuera países como Venezuela, donde el Santander se vio forzado a vender su filial, y Ecuador.

Aunque no cuantificó las inversiones, Luzón comentó que el Santander destinará en torno al 50% de los beneficios que recibe de la región, que suponen el 40% del total del grupo. El primer año serían unos 1.800 millones de euros. Esa alta rentabilidad, creciente en los últimos 15 años, se ha fraguado gracias al modelo de filiales autónomas, según Luzón, que recordó que la banca española no abandonó Latinoamérica en la crisis de 2001 y ahora puede lanzar esta ofensiva.

"Latinoamérica nos ha permitido mantenernos despiertos", recalcó. Hoy, el valor del sistema bancario en la región es de 500.000 millones de dólares (399.000 millones de euros), que se duplicará en 2015, según los analistas. De ellos 70.000 millones de dólares corresponden al Santander, la mitad del valor del grupo. El banco emplea a 86.000 personas en Latinoamérica.

Luzón, que tituló su conferencia 2010-2020, la hora de Latinoamérica, explicó que el banco basa esta apuesta en que el continente ocupa un lugar "preferente" en el escenario mundial. "Es un continente ganador" enfatizó, quien destacó que en los últimos 20 años ha habido una mejora de las instituciones, la sostenibilidad de las finanzas públicas y la liberalización de los mercados. Luzón recordó también los desafíos: la necesaria fortaleza del Estado, muy lacerada por el narcotráfico y el crimen organizado; la reforma educativa; la gestión de las entradas de capital y evitar la autocomplacencia, en lo que queda un largo camino por recorrer.

Fortalecimiento del sistema

"Los bancos deben poder quebrar". La frase no sorprendería tanto sino hubiese venido de quien vino: la dijo ayer Alejandra Kindelán, subdirectora general del Banco Santander, en el encuentro que la división America del poderoso grupo español organiza cada año en Madrid. El comentario tiene su razón de ser, la crisis española, y un antecedente concreto: el caso Lehman Brothers, la cuarta entidad bancaria de los EE. UU. que en 2008 dejó boquiabierto al primer mundo al irse a pique.

La directiva del Santander justifica sus dichos ("Lehman Brothers dejo una enseñanza", dice) y advierte que las propias entidades financieras deben darle al sistema instrumentos para prever los "maremotos" que puede provocar su salida del circuito.

"No es crear tu propio plan de funeral, sino aportar información", comenta, agregándole un inconfundible acento español a su comentario.

Mientras la economista habla, en España, los planes de ajuste de José Luis Rodríguez Zapatero comparten el calor de la calle con el verano madrileño, que se desató con furia y ya vació la ciudad. Hace apenas unas horas, al recorte de los salarios –que ya provocó una huelga del metro que trastornó a los españoles– se le sumó el anuncio de una suba en el IVA del 16 al 18% para productos perecederos, electrodomésticos y suntuarios. Igual, esto sigue siendo Europa y el inicio de las rebajas de julio parece haber mitigado un poco los efectos del incremento, al menos en la colas de El Corte Inglés.

La charla organizada por el Grupo Santander se desarrolla en la Ciudad financiera del grupo, un predio de más de 200 hectáreas en Boadilla del Monte, en las afueras de Madrid. Allí, trabajan ocho mil personas. Un viejo sueño que pudo cumplir el presidente del Grupo Emilio Botín, el mismo que apoya sin disimulos el plan de ajuste que hace dos meses Zapatero prometió que nunca iba a llegar, pero al que Alemania se ocupó de que España llegara sin escalas.

Hacia esta "cárcel de oro", como llaman a la Ciudad los empleados del Santander que no tienen más remedio que trasladarse cada día hasta aquí –lujos no les faltan: piscina, cancha de golf, restaurantes, guarderías– llegó también una treintena de periodistas latinoamericanos invitados por el Santander, incluido Clarín y otros medios argentinos. Es que con la crisis en la puerta de casa, los países emergentes pasaron a ser un reaseguro para las empresas españolas que salieron en su momento a conquistar el mundo.

En el caso del Santander, el premio mayor lo obtuvo en Brasil –donde actualmente, tras la compra del banco Real se convirtió en el tercer banco privado. Por eso, ya tiene previsto abrir en ese país 600 nuevas oficinas en los próximos tres años, según revelaba ayer José Antonio Alvarez, uno de los directores generales del grupo. No es casual que en medio de los prolijos power points y gráficos que se sucedían por las pantallas de los expositores, uno de ellos, José Juan Ruiz, director de la división America, exhibiera una fotografía de Lula. Ruiz es precisamente de los mas optimistas. Admite que cuando él hablaba del futuro de América Latina en los 90, nadaba en el desierto. Por eso, se ocupa en destacar que el 90 por ciento de las clases medias que se están creando hoy en el mundo, están en los países emergentes. Brasil, claro, es el mascarón de proa.

Y a la hora de comparar crisis contra crisis –la latinoamericana de su momento, la europea actual– el economista marca el contraste sin disimulos: "La diferencia es que aquí tienen los bolsillos más grandes", dice.

Claro que lo discursos economicistas de los expositores tuvieron un límite cuando se encontraron con la política. ¿Hasta dónde puede resistir un gobierno como el de Zapatero los efectos de la crisis?, fue una de las preguntas. Y las respuestas aquí fueron, en todos los casos, mas voluntaristas que técnicas.

"España ya sabe de esto y atravesó la crisis del ingreso al euro sin mayores problemas", dice Kindelán. Ruiz parece mostrar el mismo optimismo que en su momento confiesa haber tenido con Sudamérica, aunque admite: "Los riesgos son políticos".

Afuera de la sofisticada Ciudad financiera, mientras tanto, los españoles se aprestan a cobrar sus primeros salarios con recortes y los sindicatos para la lanzar la primera huelga general en años.

(Publicado por El País - España y El Clarín – Argentina, 6 julio 2010)
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