martes, 13 de março de 2018

Comercio Exterior

Los aranceles de Trump amenazan a la economía mundial: expertos

Las cosas parecían ir tan bien. Durante el año pasado, las principales regiones del mundo finalmente eliminaron las cicatrices de una crisis financiera mundial y crecieron al unísono por primera vez en una década. Se espera que el crecimiento mundial alcance el 3.9 por ciento este año, la tasa más alta desde 2011, y el Fondo Monetario Internacional expresó que la mayoría de los países están compartiendo la prosperidad.

Sin embargo, el anuncio del presidente Donald Trump de que Estados Unidos impondrá aranceles a sus importaciones de acero y aluminio importado, con algunos países exentos, provocó de repente un temor que pocos habían anticipado: que los aranceles estadounidenses podrían desencadenar una ola de represalias por parte de los socios comerciales de Estados Unidos, lo que podrían hacer estallar una guerra comercial a todo galope y posiblemente amenazar la economía global.

"Los aranceles amenazan con estrangular la gansa de los huevos de oro global", opinó Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics. "La economía global está en la misma onda por primera vez en más de una década. Esto amenaza con descarrilarla".

Dista de saberse cómo se aplicarán los aranceles del gobierno de Trump, qué países estarán sujetos a ellos o cómo podría resultar económicamente dañina la represalia de las naciones afectadas. El presidente anunció un arancel del 25 por ciento al acero extranjero y del 10 por ciento al aluminio importado. Eximió temporalmente a Canadá y México, siempre y cuando acepten renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, a gusto de Trump.

El presidente también ha invitado a otros países a que busquen negociar cómo sortear los aranceles, pero su gobierno no ha explicado aún cómo funcionará el proceso de apelaciones. La falta de detalles sobre cuándo o cómo los distintos países podrían solicitar exenciones no ha hecho sino agravar la incertidumbre en torno al impacto económico de los aranceles.

Sin embargo, las naciones europeas ya están amenazando con tomar represalias, aplicando sus propios aranceles a exportaciones estadounidenses tan emblemáticas como motocicletas, pantalones vaqueros y bourbon, entre otros.

China, la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos, también está enviando señales alarmantes. Beijing dijo estar listo para responder si los aranceles estadounidenses perjudicaban a las empresas chinas, aunque en una declaración el viernes no hizo ninguna amenaza específica de represalia.

Los economistas en Barclays Bank advierten que la expansión económica sólida y estable mostrada por la economía mundial en los últimos años, "podría revertirse tras el anuncio de los aranceles de Trump". Esos impuestos a las importaciones no son el problema principal. S&P Global Ratings subraya que Estados Unidos importó el año pasado 29 mil millones de dólares de acero y 17 mil millones de aluminio, una insignificancia si se compara con las importaciones de bienes estadounidenses, que totalizaron 2.4 mil millones de dólares el año pasado.

Crece la preocupación de que una guerra comercial cada vez más amplia y aranceles en represalia depriman el comercio mundial, que creció un 4.2 por ciento el año pasado, la cifra más alta desde 2011. El comercio es el combustible de la economía mundial.

Estados Unidos tiene mucho que perder ante cualquier deterioro del entorno económico. La tasa de desempleo de la nación se ha mantenido durante meses en 4.1 por ciento, el nivel más bajo en 17 años. Y los empleadores en febrero agregaron 313 mil puestos de trabajo, el mayor número en cualquier mes en un año y medio.

Francia exige a Bruselas una respuesta contundente a los aranceles de Trump

Francia se ha puesto este lunes al frente de la ofensiva contra EE UU ante una posible guerra del acero. El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, ha exigido a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, una respuesta contundente si la administración de Donald Trump no acepta excluir a las exportaciones europeas de los aranceles que Washington va a aplicar al acero (25%) y al aluminio (10%) a partir del 23 de marzo.

"No queremos ninguna guerra comercial con EE UU, pero el mayor peligro sería no responder", ha subrayado Le Maire durante una rueda de prensa organizada en Bruselas por las patronales europeas del acero (Eurofer) y del aluminio (European Aluminium).

Le Maire cree que la pasividad enviaría "una señal de debilidad" de la UE hacia el exterior. "Eurpa es fuerte y está formada por Estados fuertes", ha subrayado. Y ha evocado el lema del presidente francés, Emmanuel Macron, la "Europa que protege", para asegurar que "si no se adoptan medidas, la opinión pública europea pensará que está desprotegida".

El acto ha contado con la presencia por parte del Gobierno español de Begoña Cristeto, secretaria general de Industria, quien ha asegurado que la amenaza arancelaria de Trump "es muy importante para mi país" y "tendrá un impacto muy negativo para las exportaciones europeas". Cristeto también se ha mostrado partidaria de una respuesta europea: "pueden contar con España", ha afirmado.

El presidente de Eurofer, Geert Van Poelevoorde, ha reclamado rapidez a la Comisión Europea en la aplicación de medidas de salvaguarda si la amenaza de los aranceles se materializa. "No podemos estar meses y meses discutiendo después del 23 de marzo", ha señalado Poelevoorde, en alusión a la fecha fijada por Trump para la aplicación de su castigo a las importaciones en EE UU de acero y aluminio. El presidente de Eurofer que las medidas europeas "deberían aplicarse en un plazo de un mes", aunque admite que la Comisión le ha indicado que podrían requerir más tiempo. Malmström ha cifrado el plazo para las represalias entre dos y tres meses.

La industria siderúrgica europea considera totalmente injusta y arbitraria la medida de Trump, que penalizará a unas exportaciones europeas a EEUU que alcanzaron en 2017 los cinco millones de toneladas. Alemania encabeza la exportación con 1,3 millones. Y España es el cuarto exportado con 330.000 toneladas.

"Estábamos viviendo un año de recuperación después de 10 años de crisis y no podemos permitir que Trump termine con eso", señalan desde Eurofer.

El ministro francés confía en que Washington entienda que sus medidas "debilitan a la industria europea, pueden condenar al cierre de plantas y al despido de trabajadores". "Y eso no es lo que se espera de un aliado", añade Le Maire. Sobre el riesgo de que las represalias comunitarias desencadenen una escalada arancelaria, el francés no se arredra. "No hemos sido nosotros los que hemos adoptado medidas unilaterales", recuerda el ministro. "El mayor riesgo ahora sería no asumir riesgos", concluye.

Proteccionism o error político

Román Escolano, ministro de Economía desde el pasado viernes, se ha estrenado este lunes en el Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro) celebrado en Bruselas, una reunión marcada por la guerra comercial en ciernes con EE UU como consecuencia de los aranceles de Donald Trump al acero y el aluminio.

"El proteccionismo es siempre un error político, un error histórico", ha señalado Escolano a su llegada a la primera cita con sus colegas europeos. El ministro de Economía considera que "dos zonas económicas y comerciales tan importantes como Estados Unidos y la Unión Europea no pueden entrar de ninguna forma en una escalada comercial". Y se declara a la espera del análisis de la Comisión Europea sobre el potencial impacto de los aranceles, si se materializan, y sobre las represalias y salvaguardas que podría adoptar Europa. Escolano se muestra partidario de cerrar filas pero sin perder de vista el objetivo de evitar una guerra comercial con EE UU. "Tendremos siempre deseo de mantener una postura unificada pero siempre que la Unión Europea evite una escalada comercial, una escalada proteccionista", ha precisado el ministro

Comisión Argentina

Miguel Braun , secretario de Comercio de Mauricio Macri , tenía previsto a viajar a Washington solo para un foro sobre la relación bilateral entre Estados Unidos y la Argentina. Pero los nuevos aranceles de Donald Trump la semana anterior, alteraron los planes, y el Gobierno y la embajada argentina improvisaron una misión comercial para intentar preservar exportaciones anuales del país por más de US$ 700 millones.

"La situación es complicada", reconoció Braun en un encuentro con la prensa argentina en la embajada, en su primer día en Washington.

Braun se reunió con el "equipo técnico" de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR, según sus siglas en inglés), que dirige Robert Lighthizer, el funcionario a cargo de los reclamos de los países que exportan acero y aluminio a Estados Unidos. Hoy tiene previsto ver al secretario de Comercio, Wilbur Ross, y al jefe de Gabinete de la USTR, Jamieson Greer.

Braun no se irá de Washington con la excepción que aspira conseguir el gobierno nacional a los aranceles del 25% para el acero y el 10% al aluminio que impuso Trump. Por el contrario, su objetivo para estos días es "entender a fondo cómo va a ser el proceso" para conseguir la excepción, y preparar la mejor argumentación posible con el resto del equipo del Gobierno.

"Por ahora, estamos en una etapa exploratoria para entender bien cómo va a ser el proceso. Una vez que tengamos ese panorama claro, vamos a discutir con el resto del Gobierno cuál es el mejor camino para avanzar. En principio, tenemos una relación de dialogo muy positiva y muy constructiva y creemos que si hay alguna posibilidad de que haya excepciones, los argumentos de la Argentina van a ser atendidos", afirmó.

Pero, de persistir, los aranceles tendrían "un impacto muy negativo en la producción y el empleo", reconoció el funcionario. "Por eso es un tema prioritario", agregó.

Trump impuso los aranceles a todas las importaciones de acero y aluminio bajo el pretexto que necesitaba proteger la industria metalúrgica por razones de "seguridad nacional". Sólo dejó afuera a México y Canadá, dos de los principales exportadores, con quienes negocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, según sus siglas en inglés).

"La producción argentina de acero y aluminio no representa una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos", afirmó Braun.

Habrá argumentos políticos y económicos. Braun recordó que la Argentina ya trabaja con Estados Unidos en un foro del G-20 que busca tratar el tema de la sobreoferta mundial de acero. Y el embajador argentino, Fernando Oris de Roa, hizo hincapié en que la Argentina tiene un rojo en su relación comercial con Estados Unidos.

"Uno de los argumentos número uno es el déficit comercial de la Argentina con Estados Unidos", dijo el embajador.

Puertas adentro, en el Gobierno reconocen que la nueva disputa comercial con la primera potencia global y uno de los principales socios comerciales de la Argentina no será sencilla. A sabiendas de la impronta nacionalista y proteccionista que imprimió Trump con su sello "Estados Unidos, primero", lo definen como un "cuesta arriba".

Además, reconocen que la Argentina no tiene fuerza para aplicar represalias, ya que, al importar bienes de capital, el costo para el país es mayor que para Estados Unidos.

La nueva tenaza proteccionista de Trump alcaza a exportaciones de Tenaris, del Grupo Techint, y Aluar por unos US$ 770 millones de dólares. Desde Buenos Aires, la Cámara Argentina del Acero (CAA) agradeció las gestiones oficiales y advirtió que los nuevos aranceles "generará la aplicación de medidas recíprocas de cierre de mercados y alterará los flujos de comercio".

Además de la México y Canadá, Australia también parece estar cerca de lograr otra excepción. La Unión Europea también anticipó que buscará quedar fuera, y otros aliados de Washington, como Corea del Sur y Japón, intentarán eludir las nuevas tarifas.

(Publicado por El Financiero - México, La Nación - Argentina y El País - España, 13 marzo 208)
__________________

últimas calientes

suscribirse |  entre en contacto |  apoyadores |  migalhas en portugués |  migalhas international