lunes, 19 de junho de 2017

Odebrecht

Gobierno de Macri sospecha que la empresa bloquea la información

En  el Gobierno no hay dudas: la empresa Odebrecht está trabajando para bloquear la información sobre el pago de sobornos que realizó en nuestro país. Además, crecen las dudas sobre la intención de la constructora brasileña de abandonar el consorcio de empresas encargadas del soterramiento del ferrocarril Sarmiento.

Cerca del Presidente advirtieron que Odebrecht intenta de forma "subterránea" boicotear que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos coopere con información vinculada al pago de coimas en la Argentina. Lo mismo está haciendo en Brasil.

"El lobby que están desplegando es muy fuerte. Se resisten a irse y a entregar información", describió a La Nación un integrante del gabinete de Macri .

El enojo de Macri; del ministro de Justicia, Germán Garavano , y del procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, con la empresa es total. El jefe del Estado estaba convencido de que Odebrecht, inmersa en un escándalo de corrupción en su país y otras partes del mundo, incluida la Argentina, dejaría la obra del Sarmiento, pero pasan los días y nadie confirma la decisión.

Como publicó LA NACION el jueves, el Presidente les contó a sus íntimos que con la posible salida de la empresa de la obra se sentía "liberado de la discusión" en torno a la continuidad de Odebrecht en obras públicas de la dimensión del soterramiento. Pero el alivio aún no llegó. La "inminente" venta a la empresa italiana Ghella del 30 por ciento que Odebrecht controla del Sarmiento no se materializó y crecen las dudas sobre la intención de los brasileños.

El objetivo que persigue Odebrecht es salir "indemne" del caso en la Argentina. "Creen que porque ya los juzgaron en Brasil y pagaron la multa en Estados Unidos ya está; buscan zafar", explicó un hombre que conoce en detalle la negociación entre el Gobierno y la firma.

"Se está demorando de un modo vergonzoso [la llegada de datos de las coimas de Odebrecht]. La Justicia debe actuar con toda la fuerza y avanzar en la investigación. La justicia argentina es hoy la única de la región que no avanzó con este tema", reprochó Garavano en declaraciones radiales.

Para el titular del área de Justicia, la "llave" para alcanzar la información la tiene la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, enemiga número uno de la Casa Rosada. Según Garavano, "la inacción" de Gils Carbó llevó al Gobierno a buscar asistencia en Estados Unidos.

Ahora, un grupo de jueces y fiscales argentinos viajarán a Estados Unidos para intentar activar el flujo informativo sobre los pagos ilegales. El ministro de Justicia aseguró que el viaje podría realizarse en la primera quincena de julio.

Pero el Gobierno también apuesta a la aprobación del régimen penal para empresas que cometan delitos de corrupción. La iniciativa, que impulsa el oficialismo y que podría debatirse en la Cámara de Diputados en un plazo de dos semanas, propone un andamiaje legal para que empresas que ya cometieron delitos en el país puedan confesar a qué funcionarios les pagaron sobornos durante el kirchnerismo. Es una norma a la medida de Odebrecht.

El proyecto -que obtuvo dictamen favorable esta semana en un plenario de las comisiones de Legislación Penal y de Legislación General- incluye una cláusula transitoria para que, en el caso de hechos ocurridos antes de la sanción de la ley, las empresas puedan celebrar, por vía administrativa, un acuerdo de cooperación con la Procuración del Tesoro. La apuesta del Gobierno es generar un marco legal que genere presión sobre los empleados de la empresa que participaron del pago de los sobornos.

Lo cierto es que hasta ahora el Gobierno no encontró la llave para forzar al gigante brasileño para que colabore con la Justicia. Y la empresa, hasta el momento, ha dado sobradas muestras de que no tiene intención de hacerlo, salvo que le garanticen que sus trabajadores quedarán libres y la firma exenta de daños

Socios en Argentina se despegan y preparan su coartada
 
 
Con la guardia en alto, las empresas argentinas que se asociaron a Odebrecht coinciden en su coartada para despegarse de las coimas: aseguran que la gigante brasileña siempre tuvo "la voz cantante", el "bastón de mando" y -más importante- el monopolio del diálogo con los funcionarios kirchneristas.

La constructora del caso Lava Jato hizo valer su poder dentro de los consorcios, porque ostentaba la "llave" del financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes). Ése es el argumento que repitieron a La Nación cinco empresarios y operadores que evitaron quedar pegados al escándalo. Algunos, incluso, dicen tener papeles para demostrarlo.

"El matrimonio con Odebrecht fue difícil. Con la venia del ex gobierno, los brasileños lograron obtener un mayor porcentaje del contrato", revelaron desde una de las compañías.

Las empresas que participaron en obras de Odebrecht, muchas de ellas "popes" de la construcción en el país, reforzaron sus equipos jurídicos y la consultoría en materia de crisis, con el objetivo de sortear los coletazos judiciales y tratar de salvar su imagen pública.

Soterramiento

El soterramiento del Sarmiento es la única obra activa que conserva Odebrecht con el gobierno nacional. Pasados once años desde la licitación, la obra no arrancó hasta principios de este año y sólo tiene un avance del 3 por ciento. Además de la gigante brasileña, en la unión transitoria de empresas (UTE) participan la italiana Ghella, Sacde (ex Iecsa) y, en menor proporción, la española Comsa.

Según dejó trascender días atrás Mauricio Macri, en el corto plazo Odebrecht vendería su parte de la UTE a Ghella. Eso le generaría un alivio al Gobierno, que dejaría así de girarle dinero público a una empresa corrupta. Consultados por LA NACION, la firma italiana no quiso dar una respuesta. Evitó así confirmar o desmentir la versión oficial.

Otras fuentes del mercado, sin embargo, analizaron que hay varios factores que podrían derivar en la salida de Odebrecht. Por un lado, los brasileños necesitan vender activos para hacer frente a las multas. Por el otro, a la empresa italiana estar asociada a Odebrecht puede complicarle el acceso al crédito. "Es como estar en el Veraz", explicaron. Cerca de Odebrecht, sin embargo, dejaron trascender que no quieren perder su participación en el mercado argentino.

Ghella ve con cautela el efecto arrastre del Lava Jato. La empresa nació en Roma hace más de 120 años con un core business en las obras subterráneas. Actualmente, está construyendo dos túneles que cruzan los Alpes.

En la Argentina, los italianos buscan quedar en el imaginario colectivo por la obra del arroyo Maldonado. Ghella tuvo buena sintonía con el entorno de Macri: durante siete años conformó el grupo empresario ODS con Ángelo Calcaterra, el primo del presidente y ex dueño de Iecsa. Esas dos empresas, en tanto, se asociaron a Odebrecht para la obra del Sarmiento. Ahora que ese contrato está bajo la lupa judicial, empezaron a salir a la luz algunos conflictos internos.

Según pudo conocer LaA Nacion, originalmente el contrato del Sarmiento estaba dividido: 30% para Odebrecht, 30% para Iecsa (en ese entonces de Calcaterra), 30% para Ghella y un 10% para Comsa. La UTE tenía que conseguir financiamiento y ofreció créditos del Credit Suisse y el Depfa Bank, pero Néstor Kirchner rechazó la tasa ofrecida.

En 2011, Cristina Kirchner habilitó, por decreto, el financiamiento público. En esa época, aseguran las fuentes, se concentró la negociación de Odebrecht con el gobierno kirchnerista. "Los brasileños ofrecieron un crédito del Bndes y se ganaron el favor de los funcionarios", señalaron allegados a la UTE. "Odebrecht presionó hacia adentro para comer una parte mayor del contrato. El Gobierno lo convalidó y los socios debieron ceder", agregó la fuente, que evitó explicar cómo se hizo la ingeniería jurídica por motivos de "confidencialidad".

Otras empresas coincidieron en la versión. Desde Roggio, socia con el 16% en la planta potabilizadora de Paraná de las Palmas, manifestaron a este medio que "Odebrecht tenía el monopolio del diálogo con el gobierno". "Ellos eran los líderes. Hacían todos los trámites administrativos y se ocupaban de la facturación", agregaron. El resto del consorcio lo completaron Supercemento y Cartellone. Desde esta última empresa, su gerente general, Pablo Pérez Burgos, semanas atrás aseguró a La Nación que el vínculo con funcionarios públicos "se realizaba a través de Odebrecht".

Nuevo socio

El complejo escenario del soterramiento es ahora afrontado por Marcelo Mindlin, luego de que meses atrás Calcaterra (que quiere evitar la exposición pública) le vendió Iecsa. El dueño de Pampa Energía cambió el nombre de la firma a Sacde y desplazó a los ejecutivos para colocar a su hermano, Damián, como CEO y a Raúl Warat como CFO.

También despidió a Javier Sánchez Caballero, el ex CEO de la empresa que figura en mails de Odebrecht cerca de la sigla DGI, un presunto alias para las coimas. "Estamos ocupados en la obra, los obreros están trabajando doble turno", señalaron desde Sacde a La Nación.

Según pudo conocer este medio, en el contrato de venta de Iecsa se previeron "pasivos contingentes", un fondo de resguardo para que Mindlin no tenga que responder por problemas heredados. "Pampa Energía está dispuesta a colaborar con la Justicia y quiere salvar los intereses de la empresa", dijeron desde el holding. En Roggio también se mostraron abiertos para colaborar, incluso si se sanciona la ley de responsabilidad empresaria.

Si Odebrecht puede exiliarse del país, las centenarias constructoras argentinas tienen que cuidar su negocio. Saben, sin embargo, que la Justicia les pisa los talones: ya tuvieron allanamientos en sus oficinas y sus nombres se repiten en los expedientes penales.

Una estrategia conjunta

Las empresas

Además de la gigante brasileña, en la unión transitoria de empresas participan la italiana Ghella, Sacde (ex Iecsa) y, en menor proporción, la española Comsa.

La estrategia

Las empresas buscan despegarse diciendo que la voz cantante de los vínculos ocultos con el gobierno anterior los manejaba directamente Odebrecht

Soterramiento

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento es la única obra activa que conserva actualmente Odebrecht. Recién arrancó a comienzos de este año y su avance es de apenas del 3%

Venta a favor de Ghella

Según trascendió, Odebercht vendería su parte a la empresa italiana, generando así cierta tranquilidad en el Gobierno: saldría del medio una empresa corrupta.

(Publicado por La Nación - Argentina, 19 junio 2017)
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