Delatores

La Union Eurpea quiere implantar las recompensas por denunciar a empresários corruptos

La Unión Europea importa de Estados Unidos la idea de ofrecer incentivos económicos a quien delate prácticas delictivas en el seno de una empresa, además de ofrecerle anonimato y máxima discreción.

jueves, 21 de julho de 2016

Gallo cantor, acaba en el asador. Como dice el refranero popular, ser un chivato está mal visto en España y, en general, no goza de ninguna popularidad en la Unión Europea. Mientras que en países como Estados Unidos son casi héroes, las personas que denuncian algún tipo de fraude o irregularidad en el seno de una empresa, al otro lado del Atlántico no son pocos los que se han encontrado con una situación muy distinta, perdiendo su puesto de trabajo e, incluso, enfrentándose al ostracismo social.

Esta cultura desincentiva enormemente que los empleados cumplan con su deber de denunciar un delito cuando lo detectan o, simplemente, de dar la voz de alarma cuando sospechan de algún tipo de irregularidad. Sin embargo, eso puede cambiar. El 3 de julio entró en vigor el nuevo reglamento europeo sobre abuso de mercado, que anima encarecidamente a los países miembro a facilitar la labor del chivato y deja la puerta abierta a ofrecerles algún tipo de incentivo económico, que podría incluso hacer millonarios a los delatores.

La idea no es nueva, ya que se viene aplicando en EEUU desde hace tiempo. La SEC, el regulador estadounidense homólogo a la CNMV española, ya ha pagado más de 85 millones de dólares (77 millones de euros) por 32 chivatazos desde 2011. De media, se podría decir que cada delator se lleva 2,6 millones de dólares, pero la realidad es que la recompensa obtenida depende de cada caso, cobrando poco más de 200.000 dólares en unos casos, hasta la cifra récord de 30 millones de dólares que se pagó a un informante en septiembre de 2014.

Además, en el sistema americano se garantiza la máxima confidencialidad, de forma que la SEC sólo hace público cuánto paga en concepto de recompensa, pero se mantiene el secreto en torno al caso y, por supuesto, la identidad del chivato, de forma que nadie pueda tomar represalias contra él.

Incentivos

La cuantía a recibir se establece en función de la sanción que se aplique a la empresa tras la investigación, y varía entre un 10% y un 30% de la multa, según la relevancia del caso y el impacto que tenga para el mercado.

En nuestro país, de momento, no existe este mecanismo, aunque "en el ordenamiento español sí existe la opción de hacer una denuncia anónima", según explica José Luis Huerta, socio responsable de litigios y arbitraje de Hogan Lovells en Madrid.

"Desde Estados Unidos se están exportando muchas fórmulas", considera este experto, que no duda en que este tipo de recompensas terminará llegando a España tarde o temprano. La duda está en cómo se articularán, ya que será necesario, por ejemplo, habilitar fondos públicos mediante una ley.

Huerta también cuestiona, en el caso español, si es idóneo condicionar el incentivo a que si fije una multa a la empresa, ya que los plazos en las investigaciones pueden ser muy largos, además de que las sanciones pueden ser inferiores a las de otras jurisdicciones, por lo que podría no ser un incentivo suficiente para el delator, que se arriesga no sólo a perder su trabajo, sino a que de alguna forma se filtre su participación y no sea capaz de encontrar otro empleo.

El socio de Hogan Lovells se muestra partidario de incluir en nuestro sistema esta herramienta: "El incentivo económico puede revelar comportamientos que de otra manera no se desvelarían".

Para evitar que se abuse de este sistema, el regulador deberá actuar con cautela y actuar en secreto hasta que se confirme si hay delito o no. Por ejemplo, gracias a esta fórmula, la SEC recibe cada año alrededor de 4.000 avisos y, de momento, sólo ha premiado a 32 personas por su contribución a la investigación. En España, de momento, la CNMV dispondrá de un canal de denuncia, pero sin incentivos económicos.

Canal de denuncia

Se trata de un sistema muy parecido al que utilizan las empresas de forma interna, pero con un uso muy limitado por parte de los empleados. Según una encuesta realizada por Freshfields el año pasado, cuatro de cada diez trabajadores teme recibir un trato desfavorable por parte de su jefe si informa de alguna irregularidad, e incluso piensan que podría costarle el puesto de trabajo y consideran que su empresas, en mayor o menor medida, disuade los chivatazos. Pero, ¿y si existiera la posibilidad de hacerse millonario denunciando al jefe?

Cómo convertirse en un chivato multimillonario

Cualquier persona puede denunciar ante la SEC siempre que se infrinja una ley del mercado de valores estadounidense (aunque sea fuera de sus fronteras).

Para poder cobrar, el chivatazo debe dar lugar a una investigación que termine en una sanción a la empresa superior a un millón de dólares.

Los datos deben facilitarse voluntariamente y debe ser obtenida personalmente, no a través de fuentes públicas.

La información aportada debe dar lugar a una nueva investigación o contribuir significativamente a una que ya esté en marcha, es decir, debe ser relevante y definitiva para el proceso.

La recompensa es mayor si primero se informa a la empresa a través de los canales internos y ésta, a su vez, se lo comunica a la SEC.

No se ofrecen incentivos a profesionales como los auditores o responsables de cumplimiento normativo, ya que este tipo de denuncias se considera parte de su trabajo.

Premios de la SEC

El regulador estadounidense ha incrementado su política de recompensas económicas en los últimos meses. Sólo en mayo de este año repartió cerca de diez millones de dólares entre cuatro informantes. El mes pasado, concedió un incentivo de 17 millones a otro delator, su segundo premio más importante, ya que el récord está en 30 millones. De continuar esta tendencia, en 2016 podría superar los 85 millones de dólares destinados a espías corporativos desde 2011.

(Publicado por Expansión - España, 19 julio 2016)
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