Arbitraje

Nuevo Centro Iberoamericano de Arbitraje facilitará a países pequeños en la resolver sus controversias

En marzo, las cámaras de comercio y los colegios de abogados de España y América Latina firmarán el acta fundacional del Centro Iberoamericano de Arbitraje, donde podrán resolverse controversias comerciales entre empresarios de 22 países.

lunes, 8 de dezembro de 2014

En marzo, las cámaras de comercio y los colegios de abogados de España y América Latina firmarán el acta fundacional del Centro Iberoamericano de Arbitraje, donde podrán resolverse controversias comerciales entre empresarios de 22 países.

Montevideo concentra reuniones internacionales de alto nivel, entre ellas en mayo de este año se realizó un congreso de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA). Pero, pasó casi inadvertido que como parte de ese encuentro se reunieron delegados de los colegios de abogados y las cámaras de comercios de diferentes países iberoamericanos, y sellaron el acuerdo de creación de este centro de arbitraje.

Hasta el momento, ante diferencias referidas al cumplimiento de un contrato entre partes de diferentes países, la alternativa era recurrir a los tribunales de arbitraje internacional en París o Washington, lo que por su costo era imposible para pequeños y medianos empresarios, o afrontar al lento proceso de la Justicia en un país.

El centro será una persona jurídica de derecho privado, tendrá como idiomas el castellano y el portugués, y contará con tres sedes: España, Costa Rica y Brasil.

Alfonso Varela, expresidente de la Cámara de Comercio trabaja en este tema y consideró que crear un centro de arbitraje iberoamericano le daría "mayor aplicación al Derecho que une a estos países, porque otros centros están más influidos por el Derecho sajón". Varela dijo a El País que para un empresario mediano o pequeño es imposible ir a arbitrajes internacionales, lo que en el caso de Uruguay abarca también a las grandes empresas.

Explicó que el que quiera podrá recurrir a este organismo para resolver conflictos entre partes. Agregó que el centro es privado y obedece a la tendencia internacional de resolver controversias de esta forma.

Destacó que en Uruguay la Cámara de Comercio y el Colegio de Abogados trabajaron juntos en este asunto, "lo que le da mayor impulso".

El expresidente del Colegio de Abogados, Bernardino Real, fue quien representó a esa gremial en las negociaciones y se mostró satisfecho de que la iniciativa "se va a concretar", aunque el éxito dependerá "de la voluntad y el interés que pongan los abogados y las cámaras de comercio de toda Iberoamérica para incluir en los contratos comerciales internacionales la cláusula arbitral que designa a este centro para resolver las controversias que se puedan dar". Señaló que lo importante de este centro "es que nace del consenso de los colegios de abogados y las cámaras de comercio" y su objeto es "extender el arbitraje a las controversias de naturaleza comercial internacional haciéndolo accesible para las pequeñas y medianas empresas

Real dijo a El País que los representantes de Uruguay y Argentina formaron una subcomisión que armó el estatuto del futuro centro, así como delegaciones de otros países trabajaron en diversos temas, entre ellos la financiación de la institución.

Consideró que este centro permitirá contar con "una justicia arbitral de muy buena calidad y accesible para pequeñas y medianas empresas" ya que los actuales grandes centros de arbitraje internacional "son solo accesibles a Estados, multinacionales o grandes empresas por su elevadísimo costo".

Vieja idea

La creación de esta institución fue propuesta años atrás por el uruguayo Enrique Iglesias, quien le dio el primer impulso desde la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

Alejandro Kawabata, asesor en Políticas Públicas y Fortalecimiento Institucional de la Segib dijo a El País que a pesar de las raíces en la lengua, la cultura, la historia compartida y los intercambios económicos y comerciales en el espacio iberoamericano, "los conflictos y diferendos en temas de comercio e inversión en la región son resueltos por mecanismos de gran prestigio y tradición como pueden serlo la CCI (Cámara de Comercio Internacional de París) y el Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones en Washington) del Banco Mundial, entre otros, pero que no son específicamente iberoamericanos, ni se desarrollan bajo la cultura jurídica de nuestros países".

Por eso, Kawabata sostuvo que promover "un mecanismo iberoamericano, administrado por iberoamericanos, que sea en lengua española o portuguesa, con árbitros iberoamericanos y respetando nuestra tradición en materia de cultura jurídica para conflictos entre empresas iberoamericanas, tiene todo el sentido".

En tanto, Iglesias recordó que cuando presidía el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se comenzaron a crear comités de arbitraje "en casi toda América Latina", alrededor de las cámaras de Comercio de cada país. Después planteó de "hacer algo parecido a nivel iberoamericano" y la idea "fue tomada con mucho entusiasmo en España y países de América Latina".

Relató a El País que luego comenzó un largo proceso de negociación "ya que los que tienen que hacerlo son los privados y definirlo entre ellos".

"Mi idea fue reproducir un poco la experiencia que tuvimos con el sector privado en organismos de mediación comercial, que son muy importantes. Porque cuestan mucha plata esos mecanismos, las empresas medianas y pequeñas no pueden ir al Ciadi o a la cámara de comercio de París. Entonces la idea de crear este organismo creo que tiene mucho sentido, es muy bueno para amparar sobre todo a las pymes", afirmó.

Acotó que "siempre hay conflictos comerciales y si los dejas en manos de organismos establecidos como el Banco Mundial son muy costosos, la otra cosa es ir a la justicia y eso es lento".

Así ve Segib al nuevo centro

"El mecanismo apunta a la resolución de controversias internacionales, particularmente de carácter comercial; el mismo tiene por objeto sumar una opción adicional a las ya existentes, reconociendo el prestigio y desarrollo de los mecanismos que se encuentran en funcionamiento".

"El mecanismo debe contar con una amplia lista de árbitros de máxima calidad, designados de forma transparente según antecedentes, especialidad e idoneidad a partir de propuestas procedentes de una pluralidad de actores; se elaborarán normas deontológicas relacionadas con los árbitros, su designación y comportamiento".

"Se debe contemplar un procedimiento abreviado, con posibilidad de desarrollarse de forma virtual, que permita atender controversias de menor entidad económica y satisfacer también las necesidades de las Pymes".

(Publicado por El País - Uruguay, 8 diciembre 2014)
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